Obras que son amores

Por Eduardo Arias

No es la primera vez que en esta columna se toca el tema de la renovación del sector de Corferias. La razón es muy simple: es uno de los proyectos urbanísticos más relevantes de Bogotá en las últimas décadas.

Las ciudades muchas veces cambian para mal. A nombre del progreso se benefician intereses particulares que se llevan por delante el patrimonio histórico y cultural. Pero de vez en cuando estas iniciativas se traducen en proyectos que benefician a los ciudadanos y hacen más amable la vida cotidiana. Por eso no me canso de resaltar proyectos que adelantan entidades privadas que provocan cambios muy positivos en el bienestar común.

No es fácil acostumbrarse del todo al Centro de Convenciones Ágora Bogotá, ese gigantesco cubo de cristal que ha emergido en el barrio Quinta Paredes y que se ha convertido en un nuevo punto de referencia de la ciudad, pues se ve desde muchos lugares.

Es un edificio monumental. Faraónico, para ser más exactos. Sus dimensiones son difíciles de calcular a ojo, y más desde el inmenso salón de la entrada. Pero, a pesar de su tamaño, se recorre muy fácilmente. Cuenta con una gran cantidad de auditorios de diversos tamaños y en el del quinto piso puede albergar 3.000 personas. Desde sus terrazas y ventanales se tiene una vista magnífica de la ciudad.

Está comunicado con Corferias a través de un puente peatonal cubierto que lo une con el segundo piso del gran pabellón del costado occidental. Pienso (con el deseo) que en la próxima Feria del Libro contarán con algunos de estos auditorios para las conversaciones con escritores, ya que varias de estas suelen realizarse en ruidosos recintos improvisados en los pabellones.

El otro gran logro de esta obra es el andén del costado norte de la avenida La Esperanza. Durante décadas allí hubo, además de la entrada suroccidental, un muro gris que separaba por completo el recinto ferial de la ciudad, como si se tratara de una fortaleza inexpugnable a la que era prohibido entrar. Ahora allí se ha construido un jardín inclinado con senderos y, a la altura de un segundo piso, están a punto de inaugurarse unos locales que servirán de restaurantes. A esto se suma el hotel, que está ya en una etapa avanzada de su construcción. Una torre de 18 pisos que formará parte integral del recinto de Corferias y de Ágora Bogotá. Está previsto que el hotel comience a operar en el segundo semestre de este año.

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