¿En qué crees?

Por Zalman Bem-Chaim

Habitualmente todo tiene otro punto de vista, lo que hace que la realidad siempre sea subjetiva y por consiguiente la llamamos verdad. Ese punto de vista suele estar atado a qué tan abierta sea la mente del observador, qué tan abierta sea su visión de la situación que tiene frente a sus ojos.

Lo que hoy puede parecer trágico, tal vez sea tan solo la transición hacia algo mejor; y de la misma manera, lo que te parezca un golpe de suerte puede ser, por el contrario, un desafío lleno de retos por superar, algunos incluso muy complejos y difíciles de lograr.

Pero aunque suene lógico e incluso obvio lo anterior, a la hora de aplicarlo no resulta tan sencillo, ya que es muy fácil quedarnos escuchando el eco de nuestra voz (o tal vez de nuestro ego) que nos quiere hacer creer que siempre tenemos la razón y que nuestra verdad no solo es única sino además correcta, que el mundo solo existe conforme nuestra visión y desde nuestra perspectiva.

Es tan fácil como peligroso llegar a caer en el error de pensar que nuestras creencias (sobre la realidad y la verdad) son absolutas y que, por ende, gracias a ellas tenemos inmunidad e incluso superioridad sobre todos los demás. Pueden ser creencias pequeñas y triviales o creencias filosóficas, existenciales e incluso religiosas, sea cual sea, cuando se considera como algo absoluto porque se cree estar viendo de frente la verdad, lo único que se está logrando hacer es enceguecer la vida misma castrando la realidad a un único punto y derivando en el fanatismo ciego.

¿Suena extremo?… tal vez, pero piensa por un instante si no has tenido al menos un momento de tu vida en el que no has pensado en lo “equivocada” que está otra persona porque su manera de pensar no es como la tuya, su religión, equipo de fútbol o visión política no va en la misma línea que la que tú puedas tener… Y en esos casos el equivocado es quien hace el juicio independientemente de si ese juicio está acompañado de un comentario ácido o tal vez una crítica, o si se toma una posición pasivo-agresiva tratando de convertir y convencer a la otra persona.

Lo que crees es lo que creas para tu vida, pero si crees que solo tú eres dueño de la verdad, que las cosas deben ser solo de la manera en la que tú piensas que deben ser, no solo estarás condenando tu vida al vacío y la soledad, sino que además te perderás la oportunidad de aprender y de crecer, ya que no tendrás fuente alguna de la que puedas sustentarte para mejorar.

Cada quien tiene derecho a tener su punto de vista, su verdad y creer en lo que le plazca, y no debemos estar todos de acuerdo, siempre o en todo, pero sí nos merecemos ser escuchados para tener el chance de exponer nuestra visión y de la misma manera los demás merecen nuestra atención. Eso es tolerancia, respeto y educación. Tus creencias son tuyas, no una verdad absoluta, y sobre todo recuerda que independiente de las creencias que tengas, estas no te hace mejor persona, pero el comportamiento que tengas para con tu entorno y para contigo mismo sí.

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