Esperanza para peatones

Quienes transitan por la Avenida La Esperanza en inmediaciones de Corferias se han dado cuenta de que desde hace varios meses se ve un incesante movimiento de maquinaria y obreros de la construcción. No es algo que deba extrañar, pues desde hace varios años se han pensado y diseñado obras que consoliden aún más la importancia estratégica de Corferias en el desarrollo de la Bogotá del futuro.

Ya en 2002 se había construido el gran salón, en el costado occidental, que vinculó ese borde del recinto con la Avenida 40 y que, de paso, dotó a la ciudad de un nuevo punto de encuentro.

El ambicioso plan de expansión de Corferias, que busca poco a poco unir el recinto ferial con la Avenida de Las Américas, ya ha dado un gran salto con el Centro de Convenciones Ágora Bogotá, que se construye en el gran lote donde antes funcionaban los parqueaderos de Corferias. Este edificio, que cuenta con cinco niveles, está previsto que se inaugure en octubre de este año, a pesar del incendio que sufrió el pasado domingo 16 de julio y que pudo controlarse de manera eficaz y apenas dejó una cicatriz en una de sus esquinas, a la altura del último nivel. Ágora ya está conectado con el gran salón de Corferias a través de un puente peatonal cubierto que atraviesa la Avenida La Esperanza.

Pero la obra que seguramente más disfrutaremos los peatones es la remodelación del andén de la Avenida La Esperanza en el costado sur del recinto ferial, que hasta hace pocos meses era un despedidor muro gris. Allí se construye ahora un largo edificio lineal de dos pisos de uso mixto, que permitirá conectar el hotel con el gran salón y el Ágora. En el primer piso funcionarán salones de reuniones y en el segundo, locales comerciales.

Otras obras están contempladas para el futuro. Entre ellas, la Plaza del Agua, en terrenos que ocupa el edificio del Acueducto y la construcción de un gran recinto en el lote de Cemex. Lo mejor, todo ello unido por medio de diversos circuitos en los que tendrán prioridad los peatones. Obras en las que han participados diversos arquitectos y urbanistas para, de manera colectiva, cambiarle de una manera amable la cara a este estratégico punto de encuentro de los bogotanos y del mundo con Bogotá.