No olvidemos nuestros instintos

Por Zalman Bem-Chaim

En algún momento todos hemos tenido al menos un espacio en donde nos sentamos a ver videos que nos distraigan o nos hagan reír en las redes sociales, unos de los más populares sin duda son aquellos en los que los animales son protagonistas y en divertidas situaciones nos hacen olvidar de todo un rato. Pero más allá de lo graciosos que puedan ser, es curioso ver cómo parecería ser que uno de sus instintos básicos es ayudar a otros –principalmente a los de su especie–, pero hay muchos casos en los que eso no importa y solo quieren proteger y ayudar.

Tal vez tenga que ver con el “instinto” de supervivencia, entendiendo que para poder continuar con sus vidas es necesaria la interacción positiva con quienes se rodean; es decir, ayudar y crear un vínculo de solidaridad y empatía con sus semejantes. El asunto es que como humanos nos creemos lo máximo de la creación, pensamos que tenemos autoridad y superioridad en todo y sobre todo, pero estamos dejando de lado ese tipo de instintos básicos que nos pueden ayudar a dar continuidad con lo que somos como especie. Y no son valores éticos o morales, ni conclusiones filosóficas o religiosas, son instintos básicos, que están latentes en esas especies que nos rodean, pero que nosotros, estamos dejando pasar por alto.

¿Cómo sería el mundo si nuestro trato para con otros fuese realmente el que nos gustaría que tuviesen para con nosotros mismos?

Piensa por un instante en cómo ha sido tu día hasta ahora, ¿disfrutas que te insulten en medio del tráfico?, porque tal vez en la mañana de hoy mientras te transportabas seguramente tus actos, pensamientos o palabras no fueron los más amables con las personas que te cruzabas en la calle. ¿O acaso te sentirías bien si te ignoran?, de seguro en lo que va del día muchas personas te han hablado, te han saludado o sonreído y tú las has ignorado completamente (consciente o inconsciente, es muy probable que hubiese pasado); piensa en un vendedor en la calle, en una persona de seguridad o incluso algún familiar cuando te saluda o te ofrece un vaso de agua.

Todos tenemos la capacidad de ayudar a otros, de hacer de su día y de su vida algo mejor, y muchas veces las personas se acercan a nosotros en busca de esa ayuda, si no lo hacemos… ¿qué tipo de persona somos?

El mundo podría ser mucho mejor si decidiéramos dejar de pensar que nuestras acciones no importan, que no van a tener relevancia, si decidiéramos por un instante dejar de pensar desde nuestro ego y empezáramos a actuar con nuestro corazón, o mejor aún con nuestro “instinto”, ese que nos conecta con los otros, que nos permite entender que, aunque estemos llenos de singularidades, en el fondo somos iguales y que nos permita actuar para generar un cambio en vez de quedarnos tratando de racionalizar todo, de pensar en exceso para al final, terminar criticando y no haciendo nada.

No hay superioridad alguna en quien se enfoca en las diferencias para creerse mejor, pero sí puede existir una mejora sustancial si entendemos que siempre podemos ayudar a otros desde lo que somos, conectándonos con esos “instintos” básicos.

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