González Alzate y Jesurún... ¿los siguientes en caer?

Tras el FIFAgate de 2015, la Fiscalía General de la Nación no ha dejado de investigar el fútbol colombiano. Alejandro Pino advierte del arreglo de partidos por apuestas, enriquecimiento ilícito de dirigentes y otras perlas que están a punto de estallar.

Por Alejandro Pino Calad

Por estos días hay más actividad que de costumbre en las oficinas de la Federación Colombiana de Fútbol, que se convirtió en una pasarela de abogados y asistentes legales que escarban en lo más profundo de los archivos buscando hasta el último recibo que permita legalizar lo que sea.

Todo empezó en mayo del año pasado cuando la unidad de lavado de activos de la Fiscalía General de la Nación comenzó una investigación formal por enriquecimiento ilícito a Alvaro González Alzate. Según pude averiguar, a la Fiscalía le llegaron datos de un informante según los cuales el vicepresidente de la Federación -y zar intocable del fútbol aficionado hace más de 30 años- no podría demostrar su incremento patrimonial en los últimos años, precisamente años en los que la FCF disparó su capital gracias a los múltiples contratos de patrocinio firmados por Luis Bedoya, Ramón Jesurún y el propio González, como cabezas visibles de la entidad que dirige el fútbol nacional.

En otras palabras, a González Alzate lo habrían empezado a investigar hace un año por una acusación de haber recibido coimas (sobornos) para facilitar uno de esos contratos multimillonarios que la Federación firmó en los últimos diez años.

Recordemos esta linda historia de corrupción que acompaña nuestro fútbol reciente: en 2006 Luis Bedoya fue nombrado presidente de la Federación, con Jesurún y González Alzate como vicepresidentes fijos al ser cabezas respectivas del fútbol profesional y el aficionado. Con ellos al mando, la Federación logró grandes cosas: sede del Mundial Sub20 de 2011, clasificación al Mundial de Brasil 2014, cupo en Mundiales femeninos y, especialmente, renovación de jugosos contratos y firma de unos nuevos.

Cuando Bedoya llegó en 2006 los únicos patrocinadores de la Selección Colombia eran Cerveza Aguila (patrocinador oficial desde 1990), Caracol TV (canal oficial desde 1993), Golty (balón oficial desde 1988 hasta 2015, cuando lo reemplazó Adidas) y Lotto (camiseta oficial entre 2003 y 2011, cuando lo reemplazó Adidas).

Con Bedoya al frente la de Colombia se convirtió en una de las federaciones más ricas de la región pues, aparte de renovar con Aguila y Caracol, se firmaron los contratos de Adidas (2011 y renovación incluyendo el balón en 2015), Movistar (2011), Pacific Rubiales (de 2012 a 2014), Allianz (2013), Homecenter (2011), Avianca (2014), Chevrolet (2015), Bancolombia (2015) y Servientrega (2015).

Fue tal el éxito económico de la gestión de Bedoya, que con la chequera de la Federación aseguró su poder en un fútbol colombiano tradicionalmente pobre y en crisis, y se convirtió en uno de los intocables del fútbol sudamericano con vicepresidencia de la Conmebol incluida y silla permanente en la FIFA.

Por eso, a pesar de haberse entregado voluntariamente a la justicia de Estados Unidos aceptando su participación en una multimillonaria red de sobornos para adjudicar contratos de derechos de TV en la Conmebol, los dirigentes del fútbol colombiano hicieron una moción de aplausos para el delincuente que tanto dinero les había repartido… No fue la primera vez que la asamblea de la Dimayor se comportó como una cofradía mafiosa, y seguramente no será la última.

Las secuelas del FIFAgate

El FIFAgate fue en 2015, justo después de que Bedoya firmara varios de los aún vigentes contratos de la Federación, y abrió la puerta para que la Fiscalía colombiana investigara junto a la de Estados Unidos cómo se habían movido localmente los tentáculos del que hasta ese momento era el dirigente deportivo más poderoso del país.

Ramón Jesurún, reemplazo de Bedoya como presidente de la Federación y vicepresidente de la Conmebol, insistió desde el momento en que se supo que su excompañero era un delincuente que “fue un acto individual que no involucra al resto de los directivos”, e incluso el documento de acusación de la justicia de Estados Unidos deja claro que Bedoya asumió toda la responsabilidad y no delató ni vinculó a ninguno de sus compañeros de la dirigencia del fútbol colombiano (lo que también explicaría la moción de aplausos, digo yo)

Sin embargo, desde ese diciembre de 2015 la Fiscalía colombiana empezó a investigar al fútbol, algo que antes parecía prohibido pues la FIFA solía eludir a la perfección a las justicias nacionales alegando que era una “intervención”, lo que la llevaría a suspender el fútbol en el país que investigara. Pero EEUU abrió la puerta con el FIFAgate y la amenaza de quitarles el circo los pueblos quedó desestimada para siempre, lo que está abriendo nuestro cuartico de los horrores. ¡Y qué horrores!

Las investigaciones de la Fiscalía al fútbol colombiano aún no explotan y hay sumario, pero ya sabemos cosas: sabemos, por ejemplo, que hay una red de apostadores ilegales que ha arreglado varios partidos de la primera y segunda división en los últimos años, sobornando árbitros, jugadores y dirigentes, pero aún no conocemos los nombres. Eso es grave, muchísimo, pues la última vez que tuvimos intervención de dineros ilegales en el fútbol terminamos con mafiosos como dueños de equipos, algunos jugadores como gatilleros, un árbitro muerto y el campeonato de 1989 cancelado.

Es bueno recordar que en ese entonces Ramón Jesurún y Alvaro González Alzate ya eran dos de los hombres más poderosos del fútbol colombiano.

Hoy sabemos también que a González Alzate lo está investigando la Fiscalía por enriquecimiento ilícito y que el tema podría terminar vinculando a Jesurún pues, según fuentes de la Fiscalía, habría pruebas de un supuesto soborno a los tres (Bedoya, Jesurún y González) para adjudicar uno de los contratos firmados en 2015. Eso explicaría las visitas constantes de abogados a su despacho en días recientes.

Por reserva, y porque no queremos un sobreseimiento, no podemos vincular a ninguna marca aún pero, de confirmarse que un patrocinador de la Selección le pagó soborno a presidente y vicepresidentes de la Federación, estaríamos ante un escándalo histórico… Bueno, también se dijo “escándalo histórico” en 2015 cuando cayó Bedoya por corrupto, o en 2001 cuando Alvaro Fina tuvo que retirarse de la que iba a ser su reelección en la Federación por el manejo irregular de contratos de la Copa América 2001 y de la boletería del Mundial del 98, o en el 95 cuando Juan José Bellini era presidente de la Federación y fue detenido y vinculado al Proceso 8.000 por recibir plata de los Rodríguez Orejuela… en fin, pareciera que lo único “histórico” es la constante de nuestros dirigentes de fútbol a tener comportamientos poco éticos.

Llevamos más de 30 años de corrupción en el fútbol y sólo ahora pasan cosas, pero hasta no ver resultados no se puede celebrar justicia. A fin de cuentas, si se mira la estructura del fútbol colombiano, uno se encuentra a magistrados y políticos en cargos honorarios de las distintas salas y comités de Federación y Dimayor.

Como lo dije, un comportamiento mafioso hasta para tener jueces en nómina… y eso por no hablar de periodistas, pero eso lo dejo para otro día.

Por: Alejandro Pino Calad / @pinocalad

 

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