Todos pensamos como De La Espriella, ¡morrongos!

La columna de Abelardo De La Espriella sobre el asesinato de Nicolás Maduro causó revuelo y Virginia Mayer plantea la hipocresía de los que se escandalizaron por ello.

Todos pensamos como De La Espriella, ¡morrongos!

Hace unos días el abogado Abelardo De La Espriella publicó la que sería su última columna en El Heraldo, en la que decía que el asesinato de Maduro sería un acto patriótico. Y no he dejado de pensar en ese raciocinio. Me caracterizo –entre otras cosas- por ser una persona soez y agresiva en la forma de expresión, pero jamás una persona violenta. Y nunca he usado la plataforma que tengo hace más de seis años para incitar a la violencia. Quiero creer que con lo que escribo al menos pongo a pensar; a contemplar el mundo desde otra perspectiva.

Desde que dejé de matonear y de darme en la jeta en el colegio, comencé a resolver mis problemas mediante mis palabras, el arma más poderosa que poseo. Desde entonces no concibo la violencia como solución. Me parece una reacción descaradamente primitiva, como si no tuviéramos cientos de años de historia para haber evolucionado hasta verdaderamente comprender que la violencia no es una solución. E incitar a ella, desde la comodidad de un escritorio, pues tampoco.

Sin embargo no dejo de pensar, ¿cómo putas van a sacar a Maduro del poder si no es metiéndole un balazo en la cabeza o una bomba en el almuerzo? Y también pienso en el hecho de que no soy la única que lo ha pensado. Lo pensamos todos y quien lo niegue es un mentiroso además muy iluso si piensa que le vamos a creer que no lo ha hecho. Así es que De La Espriella no es tan diferente a todos ustedes, ni a mí. La diferencia es que publicó un pensamiento de esos que la gente prefiere guardar entre las sombras de los secretos más vergonzosos. Eso siempre pasa, hay solo unos pocos (¿locos?) que se atreven a decir lo que piensan, que -de hecho- ponen en palabras los pensamientos de la gran mayoría. Pero como pulula la morronguería y la doble moral, pues quien termina crucificado es el valiente.

¿Cuántas veces no intentaron asesinar a Adolfo Hitler durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué creen que hubiera pasado si este hombre siniestro no hubiera anticipado su derrota, y no se hubiera suicidado? ¿Qué hubiera pasado si Alemania hubiera ganado la guerra? ¿Qué pasa cuando el tirano se aferra al poder, y con ello quien paga es el pueblo? ¿Qué pasa cuando el tirano se caga en los derechos humanos que tanto trabajo toma para que se respeten? ¿Qué pasa si las vías pacíficas no son suficientes para sacar al tirano del poder y así estar en capacidad de enjuiciarlo? ¿Qué pasa cuando por no acudir a la violencia se permite que un tirano desangre a un país? ¿No es eso mismo violencia, permitir que un tirano desangre a su gente?

Yo veo las cosas o negras o blancas. Ignoro los grises, pero en este caso no puedo hacerlo. No está tan equivocado el abogado. Pero aún más importante que eso, el abogado dijo lo que todos pensamos. Y no le creo al que lo niegue.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

Por: Virginia Mayer // @Virginia_Mayer