No olvidarás mi nombre

Mauricio Barrantes analiza la nueva novela de RCN, un producto estéticamente limpio con buenas actuaciones, pero con una carga ideológica marcada.

Por Mauricio Barrantes

Estoy de vacaciones hasta de mi esnobismo, por eso sintonicé en estas semanas la nueva novela de RCN, No olvidarás mi nombre, producción que le va tan mal en rating como al noticiero de la Gurisatti. El sello de Fernando Gaitán, la presencia de Ana María Orozco y la promesa de contar el conflicto armado para reconciliar a este país polarizado me hicieron estar pendiente de su estreno y seguir hasta el momento la mayoría de sus capítulos.

Es una novela estéticamente limpia, con destacadas actuaciones como la de Orozco, Carmenza Gómez y Jairo Camargo y una historia de amor fácil y rápida que guía la historia desde el primer capítulo. Dice estar inspirada en hechos reales, por lo que espero con ansiedad que el antagonista de la historia se convierta en presidente y se oponga luego al proceso de paz. Es esperar demasiado, lo sé, es RCN y no dejarían nunca mal la imagen de su patrón, porque ellos son solo información de ficción conveniente para él, tanto en sus noticieros como en sus telenovelas.

En No olvidarás mi nombre las escenas del conflicto se cuentan a través de flashbacks, en las que los personajes recuerdan momentos crudos de violencia provocada o por los paramilitares o por la guerrilla (por alguna extraña razón más de los últimos). Y digo extraña, no por sentar una voz de defensa ante los actos atroces que han cometido los guerrilleros, sino para hacer justicia con las cifras del Centro de Memoria Histórica que indican que desde 1982 a 2013, antes de iniciar el proceso de paz con las Farc, el 59% de las masacres en Colombia fueron responsabilidad de los paramilitares, el 12% de las Farc, el 15% de grupos no identificados, el 7% del Estado y el 3% del Eln. ¿Está entonces inspirada en hechos y datos reales?

Ahora bien, me parece igual injusto su rating, producto del rechazo que genera RCN como marca y también de la simple lógica de que las familias llegan cansadas de un tráfico desastroso, de un trabajo pesado y no quieren ver la realidad de lo que no les toca y prefieren algo light, vallenatero y popular. RCN tampoco se ayuda con ese rechazo y hace más méritos, como cuando esta semana decidió pasar una telenovela en vez de la transmisión de la ceremonia de dejación de las armas de las Farc. ¡Al menos muestren a Uribe llorando o a María Fernanda Cabal hablando de la Unión Soviética!

Desde ya el canal de extrema derecha anuncia el estreno Pambelé, al parecer para recuperar algo de su esquiva audiencia y quemar otra producción. Ojalá no cambien de horario a No olvidarás mi nombre por la permanente ignorancia de pensar que el problema está en las series o telenovelas que estrenan y no en el desgaste de su marca como canal.

Por ahora, y como seguidor de la producción, me pregunto: ¿veremos crocs en No olvidarás mi nombre? ¿Pondrán a un noticiero a ser cómplice ideológico de los terratenientes? ¿Pasarán la versión más ‘ficcionada’ de la conveniente entrevista a Carlos Castaño?

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo