¡Maluma presidente!

Mientras se calientan las elecciones con Vargas Lleras, Petro, De la Calle, Piedad... Mauricio Barrantes se pregunta: ¿cuál es la razón para que no haya ningún candidato que tenga propuestas interesantes en sectores como el de la cultura?

Por Mauricio Barrantes

En las últimas semanas me he sentido abrumado con el exceso de información política de aspirantes presidenciales: Alejandro Ordóñez y su modelo de familia decente; Humberto de la Calle y su hashtag #DeLaCalleDeLaGente o Piedad Córdoba, que dio una frase para que todos los medios titularan igual. Me pregunto si alguno podrá evitar lo inevitable, que Germán Vargas Lleras llegue al poder con votos del uribismo y del santismo (bueno, más de la extrema derecha dada la popularidad de nuestro Nobel de Paz). Pero, ¿cuál es la razón para que no haya ningún candidato que tenga propuestas interesantes en sectores como el de la cultura? Al final son los mismos de siempre con el discurso que conviene por temporada, que ahora se polariza entre acusaciones de ‘castrochavistas’ y ‘uribestias’.

¿Por qué no está Mariana Garcés renunciando al Ministerio de Cultura para lanzar su candidatura a la Presidencia? ¿Por qué la exministra Paula Moreno no se une al Centro Democrático para que haya una mujer que no dé vergüenza en ese partido? ¿Por qué el director del Colón, Manuel José Álvarez, no está organizando una cena para que la cultura nos salve de tanta corrupción? Lo cierto es que ellos tienen menos chances que otra campaña de Noemí Sanín y de allí que la reflexión me haya puesto a pensar en ¿quién podrá defendernos? ¿Acaso eres tú, Maluma, con tus millones de seguidores? ¿Tenía razón el gobernador de Antioquia al condecorarte y así anunciar el mesías reguetonero que Colombia necesita?

Nunca me rasgué las vestiduras por los escándalos del cantante paisa, porque si a él le gusta tanto el número 4 está en todo su derecho, yo también le apuesto al 12 o al 7 cuando juego Baloto y si fuera compositor los utilizaría. Si Maluma fuera presidente no extendería su mandato más allá del cuatrienio y no tendría que regalar casas para mantener su popularidad por encima del 12%. Además, con seguridad no se gastarían tanta plata en unas cortinas para la casa de Nariño y sus discursos serían trending topic en Twitter. Aclaro, no propongo a Luis Martín Niño, de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, porque hay que darles en el gusto a las mayorías y que los esnob (que son menos) salgan a votar berracos, con una buena estrategia de Juan Carlos Vélez.

El propósito es que Colombia sea líder en la región y le dé la importancia que se merece al sector de la cultura, más allá de quién sea la cara visible. Estoy seguro de que un reguetonero invertirá más en la música urbana, pero también en la música clásica, en el cine, en el teatro, en las artes plásticas, mucho más que los politiqueros de siempre que arreglan todo tomando whisky y en cenas aburridísimas. Si el actor Salvador del Solar es el ministro de Cultura en Perú, nosotros debemos tener un cantautor en la Presidencia, que ponga en orden a la Alianza del Pacífico, a Mercosur y a Unasur para que las reuniones de los representantes de la cultura sean prioridad.

No podemos dejar que Iván Duque sea el único que hable de industrias creativas y culturales porque si es así mejor apague y vámonos. Que los millennials, en cabeza de Maluma, salven la patria antes de que Ordóñez, Vargas Lleras, Córdoba, Santos o Uribe la terminen de acabar.

Por: Mauricio Barrantes / @mauriciobch

 

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