Tres claves para evitar el autosaboteo

Por Zalman Bem-Chaim

Ante cualquier situación que vivamos siempre tenemos una doble oportunidad, bien sea para ser los mejores aliados de aquel propósito que pretendemos alcanzar, o para convertirnos en nuestros peores enemigos, en una piedra en el zapato, o peor aún, en un muro gigante que nos impida el paso.

Identificar la manera en la que construyes ese muro, o te autosaboteas, es vital para que puedas llegar a avanzar en la vida, de lo contrario solo estarás viendo la vida pasar, perdiendo el tiempo y quejándote de lo que pudo haber sido pero nunca llegaste a ser. Estas son unas de las cosas que debes evitar –en cualquier aspecto de tu vida– si pretendes no ser más tu propio enemigo:

No te compares

La mayoría de personas, cuando buscan desarrollar una idea o lograr un objetivo (ya sea mejorar su vida emocional o emprender su propio negocio) antes de evaluar sus fortalezas y centrarse en ellas, empiezan a ver qué están haciendo otros, para comparar los esfuerzos propios con los resultados de los demás. Eso suele ser un duro golpe a la autoestima dado que no se tiene una visión objetiva de la comparación y se pretende llegar a los mismos resultados, o superiores, de la noche a la mañana.

No podemos tener los resultados, simplemente porque su camino es diferente al nuestro. La competencia que tenemos que evaluar y superar es con nosotros mismos, con nuestras malas costumbres, nuestras reacciones y creencias. Buscar modelos para compararnos solo nos hará perder el tiempo, lo que sí es recomendable es buscar modelos para inspirarnos, de forma tal que la experiencia, consejo y/o ejemplo de otros nos dé aliento cuando más lo necesitamos.

Usa bien tu tiempo. Sé disciplinado

La primera regla para solucionar un problema es conocer cuál es el origen de dicho problema, de lo contrario solo estarás apagando pequeños fuegos en vez del verdadero incendio. Precisamente uno de los factores en los cuales mayor autosabotaje se genera es el uso del tiempo, y no por falta de identificar que está siendo mal usado, sino porque no se ataca el problema de raíz, por lo cual se toman medidas superficiales que a la larga no arreglan nada y generan mayor frustración.

Es importante crear hábitos con el uso del tiempo para identificar aquellos espacios en los que se está desperdiciando, tomar una pausa para reflexionar cuál es esa razón profunda que nos está llevando a actuar así y de inmediato tomar el control de la situación actuando consecuentemente; es decir, empezando a tomar los correctivos necesarios para cambiarlo.

Pero también tenemos que crear hábitos que nos permitan acercarnos a aquello que deseamos; si solo estamos esperando que las cosas pasen, es casi seguro que nunca pase nada. Trabajar con disciplina y constancia es lo que realmente aclara el camino y nos abre puertas. Además cuando la inspiración falla, la disciplina nos salva.

Deja de dudar

Quedarse una y otra vez pensando las cosas solo te garantizará perder tu tiempo, y de paso tu confianza. Los mayores activos que todos podemos tener para alcanzar cualquier meta son nuestro tiempo y nuestra confianza. Como usemos el primero, y lo alto que sea el nivel del segundo, es lo que garantizará qué tan alto llegarás, la formula es sencilla y aplicarla para sacarle frutos es tu elección.

Cuando dudas de ti, de tus capacidades, de tu potencial, te entregas a la derrota. Si por el contrario te pones manos a la obra y acompañas tu acción con una fuerte convicción de quién eres y de cuán valioso eres, estarás destinado a ser imparable.

No importa lo que otros digan de tus metas, porque ellos no serán los que trabajarán para alcanzarlas, es tu decisión de superarlas lo que las puede convertir en realidad, basta con que te mantengas totalmente enfocado y no te distraigas siendo tu propio obstáculo.

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