En el espejo

Por Guillermo Rodríguez

Cuando Venezuela vivía sus peores momentos justo antes de la llegada al poder de Chávez, en donde pululaban la corrupción administrativa, el descrédito en los partidos políticos tradicionales, la falta de credibilidad en las instituciones, hechos que abrieron la puerta para que llegara el chavismo junto con todas sus reformas, las cuales vendían como la gran transformación para Venezuela. Todo empezó con la modificación del sistema electoral venezolano, en el que siempre, hasta hace poco, el chavismo ganaba las mayorías en la Asamblea Nacional, órgano legislativo similar al Congreso de Colombia, en donde el régimen de Chávez hacía todo lo que le daba en gana con el estandarte de lograr la gran revolución de Bolívar.

Chávez no escatimó en hacer modificaciones a la Constitución con las mayorías en la Asamblea Nacional, creando leyes habilitantes, buscando primero hacer un gran bloque regional a punta de petrodólares desde Argentina hasta Cuba y Nicaragua, cooptado los poderes judicial, electoral y modificadas las reglas constitucionales en la materia para cualquier elección. Casi dos décadas después de estar Chávez en el poder, y a punto de fallecer, llegó la crisis del desabastecimiento de alimentos en toda Venezuela, donde ya no solo se lograba encontrar huevos, leche y arroz, sino también lo más absurdo e inverosímil, un país sin oferta de productos básicos de aseo personal; ello de la mano la devaluación de su moneda y una deuda externa tan grande como un hoyo negro.

De la mano de la crisis del desabastecimiento, la devaluación de la moneda, llegaron los escándalos administrativos producto de los millonarios recursos del petróleo y las prácticas extractivas fruto de la centralización política y despotismo del chavismo; no se hicieron esperar los escándalos de narcotráfico y protección del terrorismo en las zonas de frontera, asunto que hizo muchísimo más gravosa la realidad de Venezuela en materia de corrupción y desigualdad, incluso más que antes de la llegada de Chávez al poder. Como era obvio, el pueblo no aguantó más y fue junto con las manifestaciones pacíficas en contra del régimen chavista, pero llegaron la represión y los límites injustos a las libertades públicas y derechos civiles.

Venezuela no aguanta más, ya van más de 30 manifestantes muertos, en razón de ataques de la Guardia Nacional Bolivariana, con armas no convencionales como proyectiles prohibidos por el Derecho Internacional Humanitario y crueles asesinatos de parte de la dictadura de Maduro contra la ciudadanía, que no quiere más escasez, represión y corrupción; en su momento el Gobierno de Santos califico a Chávez como su nuevo mejor amigo, lo que daba, por sustracción de materia, que Maduro también lo es, se le otorgó el carácter de garante al Gobierno de Venezuela en el proceso de paz con las Farc y el Eln.

Entre tanto, en Colombia se les otorgó la elegibilidad a las Farc, quienes dicen seguir el legado de Chávez, como si Colombia estuviera de espalda al pueblo venezolano. El regalo de Santos a las Farc hace estar alerta, en la X conferencia de las Farc acordaron no lanzar candidato propio para la llamada transición en 2018, sino buscar alianzas con personas como Claudia López, Antonio Navarro, Gustavo Petro, Sergio Fajardo y Clara López; ver el contexto de Venezuela y entender lo que quieren las Farc para Colombia será menester de aquí en adelante, pues es claro que no es nada bueno para el pueblo colombiano.

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