El incomprendido

Por Nicolás Samper

No debe ser sencillo ser por estos días Luis López. Lo apodan 'el Animal del Gol' y dan fe de sus condiciones aquellos hinchas que iban a verlo cuando Temperley estaba en la primera B metropolitana del fútbol argentino. Dicen que era algo díscolo en su juventud, recién empezaba su carrera, pero que de a poco entendió que el fútbol está lleno de sacrificios si se quiere llegar lejos. Entonces López se ajuició y siguió taladrando porterías rivales en Temperley y también en Almirante Brown.

Antes de venir a Colombia llevaba 51 goles en 176 encuentros y el Junior fue a por sus servicios. En Junior hace mucho rato que no se destaca un delantero argentino. Y han pasado nombres de esos que sonaban importantes en los años ochenta: José Raúl Iglesias, Walter Fiori, 'el Colorado' Vieta, Leonardo Selenzo, todos con suerte dispar –tal vez al que le fue mejor fue a Fiori– pero hace rato que un gaucho no se destaca siendo artillero de los barranquilleros. López tenía consigo el sueño de acabar con esa extraña mala racha.

Las oportunidades como titular no eran moneda corriente para él. Le estaba ocurriendo igual que a Emmanuel Perea, refuerzo traído por los barranquilleros hace una temporada procedente de All Boys y que pocas veces pisó en partidos oficiales el campo sagrado del Metropolitano. Igual López le ponía empeño. Una tarde en Copa Águila hizo un gol, el que le salvó los muebles al Junior, que estaba embolatadísimo viendo cómo conseguía no caer humillado ante el humilde Barranquilla F. C. López se acordó de su estampa goleadora y marcó el empate 2-2.

Pero seguía siendo poco. La competencia era fuerte en la delantera y López apenas tenía tiempo para ocupar una cómoda silla en el banco de suplentes. Muy poco para lo que él seguramente pretendía hacer.

Pero llegó la noche en la que su destino iba a cambiar: Junior iba perdiendo 1-2 ante el Medellín en casa y Alexis Mendoza decretó su entrada al campo. Todo fue muy rápido, incluso para el mismo López, que ingresó al campo pensando en darle vuelta a un panorama muy adverso. Con su ingreso el Junior se fue encima del arco de Anthony Silva y pudo alcanzar la igualdad con un tanto de su compañero Ovelar.

Pero pasó lo que todos ya saben. Sin quererlo, López ingresó a un extraño hall del recuerdo al que nunca quiso ir: su presencia en campo determinó la pérdida de puntos del Junior por la norma absurda de los cuatro extranjeros, pero solamente tres en campo. La historia de López recordó la de Pedro Ortega en un Junior-Nacional jugado hace casi década y media. El juvenil entró en reemplazo del argentino Javier Cappeletti, pero el muchachito no estaba inscrito en planilla. Evocó también el dislate del Caldas cuando ubicó en cancha a Frontini, Scaglia, Núñez y Cabrera, cuatro argentinos, ante Fortaleza. Perdieron su punto.

López vino a Colombia a hacer historia. Lo logró, aunque no de la manera que él imaginaba.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo