Realidad editada

Por Nicolás Samper C. @udsnoexisten

Por Publimetro Colombia

1998. Las obsesiones para mi vida ese año eran dos: tratar de persuadir a una novia que tenía por esos días para que, si se iba a estudiar inglés seis meses, me siguiera amando a distancia con el mismo fervor que en Bogotá. La segunda: ver a cualquier precio fútbol argentino, con el problema de que en mi casa habíamos tenido que cortar la TV por cable debido a una de esas crisis económicas que aparece de cuando en cuando.

Entonces me iba a la casa de aquella novia de ojos azules y pelo negro a besarla con pasión para que, de acuerdo a mi lógica, pensara que no iba a encontrar mejor oferta amorosa que yo en el extranjero. Mientras eso, yo sacaba de un morral un viejo casete de VHS. Le pedía cada domingo que me ayudara a grabar ‘Fútbol de primera’ porque, a diferencia mía, ella sí tenía TV por cable.

Yo regresaba los domingos a mi casa a las diez de la noche. Me iba a mi cuarto cansado pero contento. Aunque yo era un estudiante universitario sin trabajo, dinero ni TV por cable, seguía convenciendo a mi novia de que esas tres condiciones no me hacían ser un mal partido. Y además llegaba a ver las dos horas más lindas de la televisión mundial grabadas en mi viejo casete. Si usted no lo pudo ver nunca, ‘Fútbol de primera’ mostraba todos los goles y jugadas de la fecha en Argentina. Y era un programazo: lo hacían con cámaras de cine y mostrando las mejores facetas del fútbol de allá a punta de edición. Un poco como yo con mi novia.

Ella terminó yéndose a Vancouver seis meses y yo me quedé sin sus ojos azules y sin ver fútbol de Argentina. Me hicieron mucha falta los dos. Desde 1990 yo había construido un mito alrededor de Boca, River, San Lorenzo, Chaco For Ever, Platense… no existía nada mejor que para mí. Punto. La revista El Gráfico y ‘Fútbol de primera’ lo demostraban.

Cuando ella volvió me dijo que había conocido a alguien. Y que le había propuesto matrimonio. Que no sabía la decisión a tomar porque me amaba. Finalmente se casó al poco tiempo. Se dio cuenta, con mucha razón, que en realidad yo no era tan buen partido.

Me ha venido pasando con el fútbol argentino algo similar a lo que le pasó a mi ex cuando me vio luego de su viaje: lo amo, pero me parece inviable. Le pregunté al genial periodista Ezequiel Fernández Moores sobre el tema. ¿Por qué se juega tan mal en tu país? Respondió: “‘Fútbol de primera’ era un gran show que sintetizaba la fecha. Y digo gran show porque veíamos ese programa y decíamos ¡qué bueno es el fútbol argentino! Cuando la AFA se asocia al Estado comenzamos a ver los 90 minutos de los diez partidos por los canales públicos. Y quedó al desnudo lo que es realmente el fútbol argentino”.

Por eso no me vi River-Boca.

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