[Recovecos] Un pequeño Kremlin

Por Eduardo Arias, @Ariasvilla

Por Publimetro Colombia

El barrio se llama La Bella Suiza; limita con otro barrio que se denomina Ginebra, y está ubicado en la localidad de Usaquén. El barrio gira alrededor de un supermercado, ubicado en la esquina nororiental de la 127 con Avenida del Ferrocarril, y un parque cuyo principal atractivo turístico es la iglesia, que se encuentra cuadras al norte de la Avenida 127 y cuatro cuadras al oeste de la Carrera Séptima. Se hace necesario señalar que esta iglesia que aparece en la foto (sí, es una iglesia) no está en Moscú ni en Tashkent ni en Samarcanda ni en Almati sino en la capital de la República de Colombia.


La edificación, pintada de color amarillo jugo de mango en leche, domina el borde oriental de un bonito parque con cancha de micro, árboles y senderos, rodeado por las ya no tan tranquilas calles de La Bella Suiiza, transformadas en “oreja” para aquellos que se desplazan por la carrera Novena hacia el norte y desean tomar la 127 en dirección oeste, o para quienes necesitan llegar como sea a la Séptima.

Este atrevido e irreverente ejercicio de arquitectura fusión es una curiosa amalgama de ortodoxia rusa y arte morisco con el estilo neocolonial. Las fachadas norte y oeste sugieren (con gran discreción, recato y economía de medios)   el arte morisco que podría llegar a verse en la Alambra y en los jardines del Generalife. La torre, con su cúpula que le rinde un sentido homenaje a la catedral de San Basilio, evoca el majestuoso perfil de la Plaza Roja de Moscú. La fachada sur, por su parte, se mantiene fiel al estilo neocolonial guataviteño que tuvo tanto auge en la arquitectura bogotana de comienzos de los años 70.

 Un estilo arquitectónico que causó furor y se hizo presente en barrios como el Chicó y Santa Bárbara Occidental, y del cual   aún quedan algunos ejemplos que aún no han sido arrasados por la fiebre de los edificios de ladrillo con baranda metálica tipo estación de TransMilenio que han invadido Bogotá como un cáncer y que ahora hacen metástasis en todas las localidades, sin respetar estrato ni coordenadas geográficas.


Amigo viajero, ya no hace falta desplazarse a Moscú para vivir la experiencia del Kremlin. Usted podrá sentirla, así sea en versión miniatura, en La Bella Suiza, un apacible barrio de la localidad de Usaquén.

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