Aulas de paz: posible salida a la violencia en ambientes escolares

El programa lleva 14 años educando a profesores, alumnos y padres de familia en competencias para la no violencia

Por Natalia Martinez

El pasado jueves, arrancando el mes, el país entró en shock e indignación por la viralización de un video que mostraba la agresión de unas menores de edad a dos compañeras, ante la mirada burlona y permisiva de sus compañeros de colegio, en Medellín.

Una de las agredidas resultó herida con un puñal, muy cerca de su pulmón derecho. Otra, terminó con su cabellera ‘motilada’. La sevicia de las menores agresoras dejó una serie de preguntas en los colombianos que expresaron que la situación se estaba saliendo de control, que los menores se estaban matando desde niños en las aulas y que la intolerancia empezaba desde allí.

¿Qué hacer con los menores? Fue la pregunta que saltó en los medios de comunicación que redujeron la discusión a hablar sobre los procesos judiciales que eran pertinentes para corregir las conductas, muchas veces criminales de los niños y niñas, pero que no enfatizaron en la prevención de este tipo de conductas y su tipificación con el fin de entender ¿por qué nuestros niños se están matando entre ellos?

La respuesta, para muchos no está alejada de las aulas y las soluciones no están alejadas del sistema educativo, o por lo menos esto es lo que piensan los creadores del programa ‘Aulas en paz’ que nació en el año 2005 en los salones de la Universidad de los Andes, en un semillero de investigación sobre procesos pedagógicos que dieran las herramientas a los menores para reducir sus actitudes violentas y las reacciones  adversas para solucionar un conflicto.

Para Enrique Chaux, profesor titular del departamento de Psicología de la Universidad de Los Andes, creador del programa ‘Aulas en Paz’, comportamientos como el presentado por las estudiantes de séptimo y octavo del colegio Inem de Medellín se podrían evitar si programas como este llegara a la comunidad educativa.

“La idea principal del programa es que los niños, desde muy pequeños generen empatía por los demás, que puedan sentir lo que los otros sienten, además de que puedan intervenir en las situaciones en las que los otros están siendo agredidos   y actuar, para que sin arriesgarse ellos, puedan frenar las situaciones de agresión. Eso fue lo que pasó con la situación del colegio. Muchos niños viendo y legitimando las agresiones por medio de la aceptación y el silencio”, cuenta el psicólogo y docente.

Chaux puso sobre la mesa un proyecto que ahora es un programa que busca llegar a los niños más vulnerables del país, tal y como cuenta José Fernando Mejía, director ejecutivo de Aulas en Paz.

“El programa no busca que los niños se porten bien, el programa apunta a que los niños más propensos a la violencia, ya sea porque han vivido en situaciones de conflicto, sea por la guerra o sea  porque su composición familiar es violenta, aprendan a empoderarse en la resolución de conflictos por medio del diálogo”, cuenta Mejía.

Para que el programa ande, han creado alianzas con la empresa privada buscando lo que todos los programas particulares encesitan en el país: financiación.

Educación para el posconflicto

Uno de los puntos clave en los acuerdos de paz con lass Farc, fue incluir en la agenda la educación para la paz. Por medio de la implementación de la Catedra de la Paz, varios de los programas del Estado, encaminados al sector educativo, buscan propender un modelo de la búsqueda de la no violencia en las aulas, por medio de la educación para el posconlficto, para los voceros de Aulas de Paz, este modelo podría ser uno bandera del Gobierno.

“El programa se inventó desde hace mucho tiempo. Antes de que hablaramos de posconflicto o de procesos de paz, pero es la perfecta encarnación de lo que es educar para tener un país en paz desde el empoderamiento de los niñso como núcleo del crecimiento de la sociedad”, asegura Mejía.

La idea es educar a los docentes para que adquieran herramientas con las que los menores que son educados por ellos puedan establecer procesos para manejar sus emociones por medio de  la relación con los demás.

“Esto no solo se trata de educar a los niños para que se porten bien en el colegio, sino para que puedan aprender a tener modelos saludables de relaciones interpresonales con sus familiares y en todos los entornos”, asegura Rosalía  Castro, coordinadora nacional del programa que ha educado a  más de 100.000 menores, arrojando resultados de disminución de comportamientos violentos y profesores capacitados para tratar casos de niñso con entornos complicados.

La educación tripartita: padres maestros y alumnos   

“Lo que nos hemos encontrado en las aulas y en los hogares es que existen dos modelos para la educación de los niños. Uno es el autoritario, este donde los padres y los docentes le dicen al niño qué hacer le dicen que esto está mal, que no le pegue al compañero, por medio del regaño. Está el otro extremo, el permisivo. El modelo que permite que el niño haga lo que quiera, volviendo al menor intratable. Lo que le proponemos a los papás y a los educadores es un modelo democrático, en donde los niños tengan injerencia en las decisiones y participen de todos los procesos que lso rodean”, asegura Chaux.

El académico afirma, que por medio de la inclusión de toda la comunidad educativa, los menores logran sentirse representados y aseumen cnductas asertivas por medio de una toma de decisiones amparada en ponerse en los zapatos del otro, todo reforzado en procesos en los que los padres y docentes tienen que dar la voz a los menores, entendiendo que todos hacen parte del problema y de la irrevocable solución. esde la empresa privada, buscan que por medio de las nuevas tecnologías

La empresa privada como principal aliada

Natalia Arbeláez, vocera de  Fundación Telefónica, asegura que Aulas en Paz es el proyecto en el que la empresa quería involucrarse porque tenían la intención de mezclarse en el posconflicto y en el fortalecimiento de procesos educativos y así lo han hecho por medio de garantizar una plataforma virtual para la capcitación de los docentes.

“Estamos interviniendo en 13 municipios, que además de ser cabeceras municipales son los que más reciben desplazados por el conflicto y que en pleno posconflicto recibirá a los niños reclutados por los grupos al margen de la ley o a los hijos  de los exguerrilleros que necesitarán estos procesos para una educación satisfactoria”, expresa Arbeláez.

Las alianzas son lo que le ha dado vida a ‘Aulas en paz’, ya sea por medio de la financiación de las intervenciones, la facilidad de herramientas como las que Fundación telefónica les aporta, que es una plataforma virtual para capacitar a miles de docentes del país y que estos a su vez formen a los menores de edad, para que en un futuro, casos como el del Inem, sean solamente un mal recuerdo.

¿Y el sector público qué?

Uno de los puntos más importantes en medio del proceso de aulas en paz consiste en la temprana articulación con las entidades del sector público, como el Ministerio de Educación, que ha brindado espacios, pero que han sido limitados entendiendo que la educación en el país es descentralizada.

“Necesitamos trabajar más con las secretarías locales, porque a algunos no se han involcrado en el priceso y lo que necesitamos es continuidad. Llevamos tres años interviniendo y queremos que sea un proceso duradero. Muy seguramente este programa podría incluirse en la malla curricular de la educación para el posconflicto y la paz”, señala Chaux.  |Publimetro

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