Así viven los presos de las Farc en las zonas veredales

Desde la implementación de la ley de amnistía e indulto, sancionada el 30 de diciembre de 2016, miles de guerrilleros presentaron su solicitud ante la justicia ordinaria para ser trasladados a las zonas veredales mientras entra en vigencia la Jurisdicción Especial para la paz

Por María Esperanza Arias Herrera

A pocos kilómetros de la zona veredal de Mesetas, en Meta, hay otro punto de concentración en el que permanecen 163 presos de las Farc que hasta hace poco estaban recluidos en diferentes cárceles del país.

Esta zona luce completamente diferente a la otra, en la que pasan sus días los guerrilleros armados.

La hilera de casas blancas se puede divisar a lo lejos, entre las montañas. En ese punto la seguridad es mayor y miembros del Inpec hacen una reseña diaria para verificar que todos los reclusos, a quienes se les otorgó la amnistía, estén completos.

Esta zona veredal cuenta con las obras más avanzadas de todas las zonas a donde llegarán quienes están saliendo de las cárceles. Tiene capacidad para 720 personas, quienes estarán agrupadas por grupos de cuatro en una habitación no mayor a tres metros cuadrados.

Las habitaciones son blancas, con techos de zinc y paredes con solo una capa de drywall, que se espera que resistan la lluvia y el sol por lo menos seis meses.

Además de las habitaciones, estas 163 personas, 25 de ellas mujeres, tienen un comedor amplio con un televisor sin antena, una cocina y la bodega en la que guardan los suministros que cada cierto tiempo envía el Gobierno. Los baños y las zonas de lavandería son compartidas. Pero aún falta mucho. No cuentan con enfermería o con zonas de entretenimiento o aulas de enseñanza en las que puedan avanzar su proceso de reincorporación. Están solos y nadie les está indicando cómo será su vida una vez salgan de ese lugar.

“Actualmente no tenemos un régimen establecido por parte del Inpec. Sin embargo, tenemos la responsabilidad de no retirarnos de este sitio hasta que entre en funcionamiento la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Una vez implementada, algunos podrían recibir la libertad condicionada y otros se quedarán en la zona cumpliendo las penas”, le contó a PUBLIMETRO ‘Guillermo 39’, uno de los presos trasladados a ese lugar.

Él reconoce que muchos de los guerrilleros no están familiarizados con la vida civil, ya que estando en la milicia su labor se limitaba a la guerra y luego fueron encarcelados. Por eso se hace importante que el Gobierno u organizaciones sociales intervengan y los preparen para ser ciudadanos ejemplares.

“Yo en la cárcel les di clases a algunos sobre el Código de Policía, sobre cómo comportarse en sociedad. Pero al llegar acá no se pudo seguir avanzando en eso y estamos en las mismas condiciones de una cárcel”, indicó.

En cuanto a las penas que tendrán que pagar una vez entre en vigencia la JEP conocen en detalle lo que en el acuerdo está pactado.

“Las penas son simbólicas, son con restricciones pero cumpliendo actividades que permitan reparar a las víctimas. Pero eso lo van decidiendo los magistrados de la JEP. Puede ser desminado humanitario, erradicación y sustitución de cultivos, obras civiles, entre otros”, dijo ‘Guillermo’, quien pagó cárcel durante siete años por diferentes delitos, como el secuestro de Clara Rojas, sobre quien aseguró que no es responsable de su plagio, aunque sí fue la persona en cargada de traer al mundo a su hijo Emmanuel.

Según el acuerdo de paz, las sanciones de la JEP se impondrán a quienes reconozcan verdad y responsabilidad respecto a determinadas infracciones muy graves y su cumplimiento tendrá un mínimo de duración de cinco años y un máximo de ocho.

Dato:

La Constitución permite otorgar amnistías o indultos por el delito de rebelión y otros delitos políticos y conexos.

Cifra:

3 meses llevan en esta zona veredal los primeros presos que quedaron en libertad gracias a la ley de manistía.

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