La implementación del acuerdo de paz con las Farc más allá del papel

Lo que se firma en el Congreso de la República o en la Corte Constitucional en Bogotá se vive diferente en el terreno, donde miles de guerrilleros solo esperan que el Gobierno les cumpla para no volver a la guerra

Por María Esperanza Arias Herrera

Las últimas semanas han sido de altos y bajos para las Farc. Aunque la comunicación es difícil debido a la ubicación de las zonas veredales, ellos se mantienen informados gracias a un grupo en WhatsApp en el envían links de las noticias publicadas sobre el proceso de paz en los medios de comunicación de todo el mundo. También esperan ansiosos a que sean las siete de la noche para ver los titulares de las noticias en pequeños televisores, a donde les llega la señal nacional a través de antenas artesanales.

—¿Si vio que aplazaron la cosa 20 días?— le pregunta un guerrillero a otro en la zona veredal de Mesetas, Meta.

—¿Dónde?

—En las noticias— le responde.

Sí, 20 días aplazaron la entrega de armas a la ONU y por quinta vez un guerrillero me recuerda que no es entrega, “es dejación de armas”. Esa, entre otras decisiones, fueron anunciadas el pasado 29 de mayo por la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo (CSIVI), después de varios días de intriga por lo que pasaría con la implementación después de que la Corte Constitucional decidiera prohibir a los congresistas votar el bloque los proyectos que permiten poner en funcionamiento el acuerdo de paz con las Farc.

Al día siguiente, a las 6 de la mañana, todos los altos mandos de la guerrilla ubicados en ese campamento se reunieron para discutir el tema.

Quien encabezaba la reunión era José Manuel Sierra, jefe del frente 53, conocido en el Meta como ‘el Zarco Aldinever’. Él es el responsable de esa zona veredal y es muy respetado por los demás miembros de la organización por ser considerado el heredero del ‘Mono Jojoy’.

Para él, la decisión de la Corte “es una vara que le atraviesan al proceso de paz”. Explicó a Publimetro que eso implica que el proceso no continúe su desarrollo normalmente. “¿Qué es lo que pasa? Sectores de la derecha que están en la rama del poder del Estado, en este caso en la Corte Constitucional, lo que hace es hacerle un daño al proceso y a nuestro país. Pero por otro lado, el que tiene todas las facultades constitucionales para que el proceso no pare y continúe es el presidente Juan Manuel Santos, porque es que la paz es un derecho constitucional y, además, es un deber”, dijo el ‘Zarco’.

Agregó que para los miembros de la guerrilla es difícil comprender el silencio del jefe de Estado. “No entiende uno por qué el presidente no se ha pronunciado al respecto para comenzar a orientar. Porque es que el pueblo le dio a Santos el segundo mandato fue por el proceso de paz. Eso no lo podemos olvidar y luego el mundo le dio a Santos un premio Nobel de Paz para respaldar el proceso de paz. Entonces, lo que nosotros esperamos es que el Presidente de Colombia ordene y haga cumplir, porque es que él tiene poderes constitucionales. No nos pueden negar eso”, afirmó.

Aplazar un par de semanas la dejación de armas no es problema porque, según el ‘Zarco’, las Farc no están planeando un futuro en armas, sino haciendo política. Y por eso tomaron la decisión de guardar su armamento y no portarlo hasta que sea hora de entregarlo a los miembros de la ONU.

Pero no solo es el fallo de la Corte lo que les preocupa. El actual estado de la zona veredal de Mesetas, considerada la que más guerrilleros agrupa de todas las 26, es desconcertante.

“Hasta hace días vinieron Carlos Córdoba y Mauro Palta, miembros del Gobierno encargados de las obras y no habían firmado el contrato para comenzar a construir el campamento. No sé cuántos días se gasten para los trámites burocráticos de la firma de un contrato y dijeron que a más tardar en 15 días, o sea, a mediados de junio, empezarían las obras”, indicó el jefe de la zona, quien reconoció que el punto donde se encuentran 163 presos de las Farc tiene un gran avance en las construcciones, pero no sucede lo mismo en el terreno donde están agrupados más de 600 guerrilleros.

Proceso político

Quienes firmaron el acuerdo de paz con el Gobierno son conscientes de que la fecha de las próximas elecciones se acercan y por eso necesitan que la implementación marche en paralelo con el calendario electoral. “Las Farc son, ante todo, un partido político. ¡Y para nadie es un secreto que buscamos llegar el poder!”, manifestó ‘Aldinever’, quien ofreció esta entrevista desde su oficina, improvisada en una caleta de tres metros cuadrados con paredes de bolsas plásticas, un pequeño abanico y una biblioteca repleta de libros y documentos.

“Ahora que estamos en la pedagogía de paz pues parte de los temas de los que hablamos es contar qué son las Farc, porque somos desde ya un partido político y ahora estamos en un proceso de reincorporación para legalizar ese partido y una vez realizado nuestro primer Congreso Constitutivo dejaremos de ser un movimiento armado. Aunque ya no lo somos, porque ya no cargamos las armas”, confirmó.

Dicho Congreso está planeado para la segunda semana de agosto y en él se reunirán los miembros del Secretariado para definir quiénes podrán hacer política. Por lo pronto, están confiados en que la gente de las regiones que por décadas ocuparon los apoyarán en este nuevo camino legal.

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