La paz de Colombia, una invitada "obligada" a la Cumbre Iberoamericana

Por EFE/SG

La paz de Colombia será invitada “obligada” a la XXV Cumbre Iberoamericana que se celebrará el 28 y 29 de octubre en Cartagena y en la que, si bien el tema central serán los jóvenes, el emprendimiento y la educación, se espera que el proceso de paz con las FARC esté en discursos y resoluciones.

Lo que había sido imaginado por el Gobierno colombiano como la presentación en sociedad de un país que había dejado atrás un conflicto armado de 52 años con la guerrilla más antigua de América, quedó en el limbo por el rechazo al acuerdo con las FARC en el plebiscito del 2 de octubre.

Ese día los colombianos acudieron a los urnas y se impuso la opción de no apoyar el pacto, producto de casi cuatro años de negociaciones en La Habana.

La canciller colombiana, María Angela Holguín, lamentó dos días después del plebiscito, en una entrevista con Efe, que el país no pueda presentarse ante el mundo en la Cumbre Iberoamericana como un territorio en paz.

“Me da pesar porque queríamos que fuera la primera Cumbre donde la comunidad internacional viera al país en paz, y no se va a poder porque no vamos a estar en paz”, manifestó.

Sin embargo, la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, dijo recientemente en Madrid que la cita de Cartagena será una “nueva oportunidad para que los gobiernos reiteren su apoyo a Colombia” y aseguró que si esta iba a ser “la Cumbre de la paz”, será “la Cumbre por la paz”.

“Tenemos la oportunidad de que culmine en un acuerdo de paz que dé certeza a la población”, subrayó Grynspan, quien el mes pasado asistió como invitada a la firma del acuerdo con las FARC en el mismo Centro de Convenciones en el que la próxima semana se celebrará la XXV Cumbre Iberoamericana.

Pese a que el país vive con la incertidumbre de no saber si el acuerdo con las FARC se salvará o no, el sueño del fin del conflicto se manifestará en la Cumbre desde antes de su inicio, en la primera jornada del XI Encuentro Empresarial Iberoamericano, el día 27, donde se debatirá “la construcción de paz desde el sector privado”.

“Colombia atraviesa por un momento clave que marcará el futuro del país y que tendrá un impacto en la región” es la premisa a partir de la cual cerca de 500 empresarios de los 22 países de la Comunidad Iberoamericana debatirán el papel que debe jugar el sector privado en la construcción de la paz y qué se está haciendo por la integración y el desarrollo económico inclusivo.

Y es que, si bien la paz con las FARC aún está en vilo ante la imposibilidad de poner en práctica lo acordado, se espera que en la declaración final de la Cumbre se incluya una manifestación de apoyo a Colombia, que durante el proceso de negociación ha contado con el apoyo incondicional de la comunidad internacional en este propósito.

“Colombia tiene una oportunidad de dejarle un legado de paz a las nuevas generaciones”, manifestó Grynspan a Efe en una visita que hizo después del plebiscito a Cartagena, donde aseguró que hay “un compás de espera de la comunidad internacional, de los bancos de desarrollo, de los proyectos y los fondos internacionales” comprometidos con el posconflicto.

Coincidencia o no, la juventud, eje de esta XXV Cumbre, ha jugado un papel fundamental en el debate nacional abierto en Colombia tras el rechazo en las urnas al acuerdo con las FARC.

Los jóvenes, valiéndose de las redes sociales, han convocado manifestaciones multitudinarias en varias ciudades del país para pedir a las distintas fuerzas políticas que se pongan de acuerdo para salvar el proceso, una voz que seguramente también se escuchará ante la comunidad iberoamericana.

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