Bojayá, escenario de la guerra en Colombia, recibe promesa de paz de Santos

Por EFE

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El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, escogióa Bojayá para comprometerse a sacar adelante el proceso de paz con esa guerrilla.

En su primera salida por las regiones de Colombia luego de ser distinguido el pasado viernes con el Premio Nobel de Paz, el mandatario asistió a la misa dominical, dedicó el galardón a las víctimas y anunció que destinará el monto del reconocimiento a la reparación de quienes han sido afectados por el conflicto armado.

“Quise venir a compartir el premio con ustedes porque simbolizan lo que ha sido esta guerra en Colombia. Tengan la absoluta seguridad de que este proceso lo vamos a llevar a buen puerto”, expresó el jefe de Estado.

Vestido de blanco y acompañado de sus hijos y su esposa, María Clemencia Rodríguez, quien realizó la primera lectura de la eucaristía, Santos indicó que el Nobel es “de los millones de víctimas a lo largo y ancho del territorio nacional” y “un mandato del mundo para continuar buscando y consolidando la paz”.

El presidente aprovechó la actividad para anunciar que donará los ocho millones de coronas suecas (unos 950.000 dólares) que recibirá el próximo 10 de diciembre en Oslo (Noruega) como parte del Premio Nobel “para que las víctimas sean reparadas”.

“Vamos a decidir obras, fundaciones o programas que tengan que ver con víctimas y reconciliación” para entregar el dinero, explicó en medio de los aplausos de los asistentes, que también vistieron de blanco, y portaban carteles con mensajes alusivos al Nobel.

La ceremonia religiosa fue oficiada por los sacerdotes Antún Cuesta, sobreviviente de la tragedia de Bojayá; Sterlin Londoño, vicario de la Diócesis de Quibdó, capital del departamento de Chocó, y el párroco de la iglesia local, San Pedro Apóstol, Álvaro Hernán Mosquera.

“Los que no conocen lo que es la guerra, no saben lo que es la paz”, indicó por su parte Cuesta, quien era el párroco en Bojayá cuando ocurrió la masacre.

El religioso, que sufrió heridas en la cabeza producto del hecho terrorista, agregó que es necesario “poner a las víctimas en el centro de cualquier solución” sobre el conflicto en Colombia e invitó a hacer el “saludo de la paz” mirándose a los ojos y con “convicción”.

De la eucaristía hicieron parte también las “Alabaoras de Pogue y Bojayá”, un grupo de sobrevivientes de la tragedia, que alcanzaron fama internacional el pasado 26 de septiembre al cantar en Cartagena durante la ceremonia de la firma del acuerdo entre el Gobierno nacional y las Farc.

Las cantadoras recibieron al presidente entonando una felicitación por haber ganado el Premio Nobel y ofreciendo su apoyo al gobernante.

“Ustedes hicieron historia y se volvieron famosas. El mundo entero se ha referido a ustedes con mucha admiración”, les manifestó el mandatario.

Un momento importante de la celebración fue la lectura bíblica de la historia del “buen samaritano”, en la que se hizo alusión a la “sanación” que ha vivido Bojayá luego de la violencia que sufrió.

“Oraremos por quienes dicen que la paz es el camino sin conocer los embates de la guerra”, sentenció el vicario Antún Cuesta, para luego finalizar el ceremonia diciendo: “Bojayá es el pueblo de la paz y la reconciliación”.

En la misa, en la que el presidente recibió como regalo una réplica del cristo de la iglesia destruida en la tragedia, también participó el vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras; el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, y el alto comisionado para la paz, Sergio Jaramillo, entre otros altos funcionarios.

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