¿Por qué la informalidad laboral no cede en Colombia?

Según el Dane, cerca de la mitad de los colombianos trabajan de manera informal, pero esta puede ser aún mayor, según un experto laboral

Por Juan Manuel Reyes - Publimetro

La informalidad laboral en Colombia se encuentra todavía en niveles muy altos. A pesar de una reducción en el número de personas que se desempeñan informalmente en el país, todavía sigue siendo una cifra cercana a la mitad de la población económica activa.

Según el Dane, la proporción de ocupados informales en el trimestre móvil febrero – abril de 2016 fue de 47,5%, una reducción de 8 décimas porcentuales con respecto al mismo trimestre del 2015, que fue de 48,3%.

Esta población se concentra principalmente en los sectores de comercio, restaurantes, hotelería y en el empleo a cuenta propia, el traadicional “rebusque”. El 61% de los empleados informales de este país está a cuenta propia, lo que no solo implica labores como la venta ambulante sino también los negocios caseros como tiendas o peluquerías.

A pesar de esta calificación, para el investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario Iván Jaramillo, los indicadores que utiliza el Dane no son necesariamente los más exactos para medir la informalidad. Otros, como el acceso a prestaciones sociales o la contratación, podrían ofrecer otra imagen más compleja.

“Este indicador se mide de acuerdo al tipo de empresa, tamaño de empleados en la empresa y otros criterios que, en nuestro gusto, no son los más idóneos. Otros pueden ser el reconocimiento de derechos laborales y la afiliación a pensión, saludo cajas de compensación”, dice. Según el segundo indicador, más del 70% de los trabajadores del país podría ser informal.

El alto número de trabajadores informales, que equivale a unos 7 millones de personas en todo el país, convierte este en un tema preocupante para entidades como las administradoras del régimen subsidiado en salud, los cuales deben brindar servicios a más personas, así como para las autoridades.

“Esta es una cifra preocupante, porque estamos hablando de que la mitad de los empleados no tienen derechos laborales ni afiliación a servicios de seguridad social”, afirma Jaramillo.

Costos y beneficios

Una de las principales afectaciones que presenta esta informalidad es el costo para los sistemas que apoyan los subsidios a nivel nacional, con mecanismos como los pagos de salud a través del Sisbén.

Si bien las cifras del Dane muestran que el 93% de la población económicamente activa del país se encuentra afiliada en salud, un porcentaje cercano al 25% del total de esta población lo hace como afiliada al régimen subsidiado, recursos que se cubren con el Presupuesto Nacional.

Jaramillo destaca otro tema preocupante con los afiliados al sistema subsidiado: “la gente que está afiliada al Sisbén lo está porque no alcanza a ganar un salario mínimo”, lo que haría un porcentaje importante de los empleados que reciben menos de 696.000 pesos al mes.

Una parte importante de la informalidad se debe a que el costo de un trabajador formal para el empleador es bastante alto: los recargos por salud, pensión, parafiscales y afiliación a riesgos laborales pueden ser de aproximadamente el 40% del salario.

“Para acabar con la informalidad se necesita un sistema de vigilancia y control fuerte, un trabajo dedicado y la muestra de que haya más beneficios en la formalidad que fuera de ella. Mientras tanto, los empleadores van a preferir el empleo informal, porque tiene muchos beneficios para ellos”, remata Jaramillo.


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