La historia del "mafioso" que "impulsó" la carrera de James Rodríguez

Por Publimetro

Un secreto a voces: algo que todo el mundo sabe, pero que prefieren callar. James Rodríguez, el crack colombiano, la figura de la Selección y del Real Madrid tuvo sus inicios en un equipo cuyo dueño es señalado de criminal e por supuestamente haber manejado las cuentas de la temida Oficina de Envigado.

Como otras grandes glorias del fútbol de nuestro país que salieron de equipos como América, Millonarios o Nacional, relacionados con los capos del narcotráfico de los 80, James salió de la cantera del Envigado Fútbol Club, de propiedad de Gustavo Upegui, señalado de ser socio del extinto Pablo Escobar y de usar al equipo como fachada para sus negocios ilegales hasta su muerte, justamente, poco después de que James debutara en su equipo.

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El hijo de Gustavo, Juan Pablo Upegui, junto con su viuda y su equipo, fueron incluidos en la señalada Lista Clinton en noviembre del año pasado, pero apenas hasta ahora las autoridades estadounidenses están comenzando a ahondar en sus negocios ilegales.

También en el país se comienzan a conocer detalles de su influencia en la carrera de James, a quien se dice, hasta le pagó un tratamiento con hormonas de crecimiento similar al que el Barcelona de España le pagó al jugador argentino Lionel Messi.

“(…) Upegui compró el Envigado, entonces un modesto equipo de la segunda división en el fútbol colombiano. Su plan era identificar talento joven y valorizarlo en su club. James Rodríguez, quien a sus 11 años era la estrella del pony futbol jugando para la Academia tolimense, estuvo entre los escogidos por Upegui, igual que Fredy Guarín, Juan Fernando Quintero y Dorlan Pabón”, señala al respecto el portal Las2Orillas.

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Tras hacer una oferta los padres de James –agrega el portal–, estos aceptaron que el joven jugara un tiempo en las divisiones menores del Medellín para luego debutar en primera con el Envigado.

“Las condiciones de James eran evidentes, pero a los técnicos de Medellín les preocupaba su frialdad en el terreno de juego y, sobre todo, su corta estatura. Fernando Jiménez, entonces dueño del DIM, no le vio futuro y vendió el 35% del pase a Upegui quien se quedó con los derechos sobre el jugador. Con visión, buscó el tratamiento que le ayudaría a James Rodriguez a ganar potencia y talla: las hormonas”.

“En 2006 solo Upegui sabía que James estaba listo para debutar. Con la autoridad de dueño obligó al director técnico Hugo Gallego a colocarle el número 10 en su camiseta naranja (la del Envigado) para enfrentar al Cúcuta. La oportunidad le llegó cuando entró a la cancha en el segundo tiempo  y logro un túnel y un disparo que estuvo a punto de convertirse en gol.  Upegui supo que no se había equivocado”.

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James tendría un paso fugaz por el Envigado y luego se iría a comenzar a triunfar en Banfield, de Argentina. El resto es ya historia conocida.

En cuanto a Upegui (y al Envigado), el gobierno de Estados Unidos lo relaciona con la temida Oficina de Envigado, organización criminal que en los 90 estaba al servicio de Pablo Escobar.

“Su poder era tal que Don Berna (jefe de la Oficina) lo llamaba (a Upegui) ‘el alcalde de Envigado"”.

Finalmente, por una supuesta pugna entre paramilitares y una traición al interior de la Oficina, Upegui fue asesinado en 2006, como se señaló, poco después de hacer debutar a James.

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