Historias detrás del matrimonio igualitario que usted no conoce

Por PUBLIMETRO

La misma Corte Constitucional, mediante la sentencia C-577 DE 2011, creó confusión sobre si las parejas del mismo sexo podían formalizar su unión mediante un contrato civil de matrimonio. Esta fue una de las conclusiones que dejó la audiencia pública realizada por ese mismo ente el pasado jueves.

Lo que muchos no saben es que detrás del debate existen varias historias por contar, la de aquellas figuras detrás de las decisiones.

Una de ellas es Luz Stella Agray, de 55 años, quien como jueza 44 Civil Municipal de Bogotá, casó a Adriana y Marcela hace dos años. Sin embargo, no fue sin antes contarles que es madre de familia y que convive con un hombre desde hace 20 años aunque no se han casado.

Luz tiene experiencia en el tema. Es abogada de profesión, especialista en derechos humanos, en familia y en protección jurisdiccional de los derechos de los niños, niñas y adolescentes de la Universidad Diego Postales de Chile.

Además, durante más de 20 años, fue catedrática de derecho privado y Procuradora de Familia en la Procuraduría de Edgardo Maya. Actualmente está, provisionalmente, en el Juzgado 30 de Circuito.

Toda esta experiencia la hizo sentirse sorprendida por la tutela que se interpuso contra la decisión de casar a Adriana y a Marcela. “El Ministerio Público, en su papel de intervención judicial, es muy claro en los procesos y el matrimonio no es un proceso. Uno como juez recoge el consentimiento de dos personas, no es más, por eso los notarios pueden casar”, cuenta.

Pero desde su conocimiento afirma que es “una intervención indebida de los jueces” que podría afectar de no tenerse el estudio y conocimiento necesario. Con estas declaraciones se refiere a la circular de la Procuraduría en la que se hace una interpretación de la sentencia de la Corte y que ya ha generado reacciones negativas de parte del alto Tribunal.

Para la juez esto “va en contra de los derechos de las parejas del mismo sexo”, afirmando que seguramente se han negado muchos matrimonios porque no se quiere contradecir a la Procuraduría. “Es una campaña velada”, afirma.

Hay posiciones encontrada de jueces que, por un lado, quienes se han unido a la posición de la Procuraduría, y por el otro, quienes no. A falta de una “interpretación unívoca sobre la sentencia de matrimonio igualitario”, Colombia Diversa y el Consejo Superior de la Judicatura, apoyados por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y la Unión Europea, se encargarán de capacitar a los jueces para realizar dichas uniones.

Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga y Villavicencio, las ciudades en las que se lleven a cabo las conferencias desde julio hasta octubre, contarán con la participación de Néstor Raúl Correa, magistrado de la Judicatura (CSJ), magistrados de cada seccional del CSJ, un académico experto en el tema y la abogada de litigio estratégico de Colombia Diversa.

Para Agray, el único contrato válido es el del matrimonio civil, ya que “el único que regula la relación entre pareja, que permite conformar familia, es el único que tiene efectos jurídicos (…) y conjurar el déficit de protección jurídica en tanto que el Congreso de la República se percata de que hay más de cinco millones de colombianos que reclaman una regulación de la materia”.

Asegura, además, que mientras las parejas lo demanden, los jueces civiles y notarios deben celebrar estos matrimonios. “Por más creatividad que se pretenda con los contratos innominados, ellos solo serán una burla para las parejas Lgbti pues ningún efecto o alcance jurídico pueden tener”, apuntó.

Según cuenta, ha sentido la “mala vibra” de sus colegas debido a su posición o, peor aún, el rechazo jurídico de quienes tienen la posición contraria.

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