Falta educación para defender a las especies en peligro

Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, apunta que cada año son asesinados 2.000 delfines rosados en Brasil. Para evitar esto se han emprendido campañas a nivel mundial.

Por colprensa

Mientras los manatíes, armadillos, tortugas y tiburones son cazados en Colombia con fines comerciales; especies como el delfín rosado están siendo usados como sebo para la pesca del pez ‘mota’, un animal con alto contenido de mercurio que es vendido en supermercados bajo el seudónimo de pez ‘capaz’, una especie apta para el consumo humano originaria del río Magdalena.

El primer paso para erradicar el consumo y la comercialización de animales en vía de extinción es la educación; un tema que se ha venido trabajando, pero al cual le hace falta un buen camino por recorrer si se quiere conservar la biodiversidad del país.

Muchas personas confían en lo que les ofrecen en las famas de sus localidades o en los supermercados de preferencia, pero… ¿sabe usted sabe de qué animal es la carne que consume, o qué daño le causó al ecosistema?

Comer carne de res, pollo, pescado, cerdo, etc, para muchos no está mal, por las proteínas y nutrientes que le aportan al cuerpo. Otros consideran esa práctica casi como un sacrilegio. Al margen de esa discusión lo que es cuestionable es que provenga de animales en vía de extinción. Este temas seguro serán analizados en la presente semana cuando en ciudades como Bogotá se celebra la protección animal.

Según Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, cada año son asesinados 2.000 delfines rosados en Brasil. Para evitar esto se han emprendido campañas a nivel mundial.

“La campaña para detener la matanza de delfines comenzó en Brasil donde los asesinan para usarlos como carnada para la captura del pez ‘mota’, el cual se vende en los supermercados de Bogotá, Medellín, Cali, la Costa Atlántica y el resto del país como si fuera ‘capaz’”, comentó Trujillo.

Pero al problema natural se suma el que en este último caso se genera para la salud pública. “Hemos hecho un estudio con acompañamiento del Invima y en cual se señala que de 190 muestras tomadas al pez Mota, en el 54% (103) presentan niveles de mercurio por encima de lo establecido por la normativa y la Organización Mundial de la Salud (OMS)”.

Según análisis hechos las altas concentraciones de mercurio en el organismo humano pueden destruir el sistema nervioso, causar daños en el digestivo e incluso generar malformación de fetos, entre otras afecciones.

Si bien la carne del pez Mota y el Capaz pueden llegar a asimilarse, para que evite problemas de salud puede identificar el primero por los puntos negros en su cuerpo, las barbas superan la aleta caudal, además su boca tiene dientes aplanados dispuestos en una o dos hileras. Ninguno de estos rasgos los presenta el pez capaz.

‘EL ANIMAL DE LAS SIETE CARNES’

“A los manatíes la gente los llama ‘el animal de las 7 carnes’, porque la irrigación de los músculos de esta especie tiene varios tonos en el cuerpo y cuando se hacen las necropsias nos damos cuenta, por ejemplo, que en la cola el aspecto se asimila al lomo de res, en las paletas al pollo o cerdo”, señala Dalila Caicedo, bióloga marina.

Esas son las razones por las cuales estos animales son cazados y luego comercializados para el consumo humano, pues pueden estar entre los 500 y 630 kilos de carne pulpa la cual según los expertos es consumible en el 100%.

Esta especie está catalogada como en vía de extinción en Colombia, donde habitan especialmente la cuenca del río Sinú, el Magdalena y el Atrato. Según Caicedo, el Ministerio del Medio Ambiente, la fundación Omacha y otras organizaciones trabajan en un proyecto que busca educar a las poblaciones de esas regiones para que dejen de cazar estos animales.

“El proyecto ha sido exitoso en un 90% en la cuenca del Sinú, donde antes mataban 20 animales al año; en promedio, y ahora, según una estadística de hace tres meses, en los últimos 2 años solo han asesinado uno. Este fenómeno favorable no se ha replicado ni en el Magdalena, ni en el Atrato, donde manatí que caiga en una red, lo cazan y se lo comen o comercializan”, dice Caicedo.

TORTUGAS Y TIBURONES

Entre 120.000 pesos puede llegar a costar la carne de tortuga en las fronteras del país. Una de las razones por las que llama la atención este tipo de animales es su fácil captura capturar y que puede ser consumida sin necesidad de cocinarla. Además, es traficada como animal doméstico.

“Las tortugas son apetecidas por ser frescas y ‘ricas’, así lo definen las comunidades, ya que tiene un sabor similar al pollo o al pescado, además de ser una carne blanca, lo que aumenta su consumo en época de Semana Santa o verano”, dice Cindy Martínez, investigadora de especies en vía de extinción.

La mayoría de tortugas son capturadas en época de verano, especialmente las hembras cuando salen a desovar. Cuando esto sucede los cazadores las golpean con piedras hasta noquearlas, consiguiendo así llevarse el animal y sus huevos que van a parar en restaurantes nacionales y extranjeros.

Desde hace año y medio organizaciones como Corpoorinoquia y Corpomacarena lideran un proyecto para conservación de tortugas a lo largo del río Meta. “Hemos salvado y liberar 12.788 tortuguillas, gracias al apoyo de la gente local”, comenta Martínez.

Conservación Internacional y Mar Viva son dos organizaciones que hacen un trabajo de responsabilidad pesquera con comunidades locales en la Costa Caribe y Pacífica, a partir de incentivos para que no se vendan especies amenazadas como las tortugas y tiburones.

Lo que están haciendo estas entidades es pagarles a los pescadores para fortalecer sus ventas, generando cuartos fríos y un comercio justo hacía las ciudades, para que en lugar de capturar 30 kilos de pescado, sólo lo hagan con 10 kilos, y reciban una buena remuneración.

Adicionalmente, se creó un certificado Ecogourmet para restaurantes que venden especies marinas, el cual busca que se tenga sentido de responsabilidad ambiental y eliminen de su menú platos como la aleta de tiburón o la tortuga, y de paso educar al consumidor.

Este tema será tratado en la Reunión de Trabajo de Especialistas en Mamíferos Acuáticos de América del Sur (RT2014) que se llevará a cabo del 1 al 5 de diciembre próximos en el Centro de Convenciones de Cartagena, donde se reunirán expertos para hablar sobre el impacto de las acciones humanas en los mamíferos acuáticos como los delfines, el tiburón y las tortugas.

ARMADILLO O ‘JERRE JERRE’

Los armadillos están siendo amenazados por el consumo de su carne en especial Puerto Gaitán o en Monterrey (Casanare) donde las compañías que tienen un poder adquisitivo mayor que el campesino pagan hasta 35.000 pesos en un restaurante.

Es así como la venta de carne de armadillo en el Meta y Casanare se ha convertido en un grave problema porque los cazadores recurren prácticas irregulares para cazar y aumentar su ganancia. “El uso de tramperos y la cacería con perros que persiguen el animal hasta su madriguera son los que tienen mayor impacto sobre esta especie, de la cual utilizan sus partes como remedios populares o artesanías”, comentó Trujillo.

A raíz de esto varias organizaciones junto con el Oleoducto de los Llanos Orientales, están realizando un proyecto de conservación para la reproducción y liberación de los populares ‘jerre jerres’ y también han creado el certificado para restaurantes que no comercialicen carne de monte (venados, chigüiros, etc). Esta acción luego de ser ejecutada en la Orinoquia será llevada al resto del país para que todos los colombianos tomen consciencia.

Según Trujillo en este tema juegan un papel fundamental los restaurantes y el consumidor al entender que al crear estos proyectos de conservación se logran preservar especies en vía de extinción vitales para la biodiversidad del país.

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