El ‘vice’ es más determinante en términos electorales que prácticos

Analistas. A juicio de expertos, la falta de especifidad de las funciones de la figura instaurada en la Constitución es inconveniente

Por Mónica Vargas León

Antes de la Constitución de 1991, en Colombia el encargado de sustituir al presidente de la República en caso de ausencia o muerte era el “designado”.

La diferencia de esa figura con la del “vicepresidente”, contemplada con las reformas de la Carta Magna, radica principalmente en que la primera no era de elección popular.

“La figura del vicepresidente se introdujo en el artículo 202. Ahí se señala que este es elegido por voto popular y que cumplirá el mismo periodo que el presidente, a quien reemplazará en caso de su falta temporal o absoluta”, explica Manuel Quinche, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad del Rosario.

Quinche también señala la inconveniencia de que la Constitución no haya establecido las funciones específicas del vicepresidente.

“No las contempla, en ese sentido al vicepresidente históricamente lo han puesto a hacer muchas cosas –dice el analista–. Esto cambió de alguna manera con la administración de Álvaro Uribe, que expidió un decreto con las funciones de esta figura”.

Para Quinche, el vicepresidente “electoralmente es relevante”. “El valor o protagonismo del vicepresidente depende de él mismo. Angelino Garzón fue bastante protagonista porque hacía afirmaciones un poco en contra de Santos”, apunta.

Felipe Cárdenas, director del grupo de Sociopolítica, Ambiente y Análisis Cultural, de la Universidad de La Sabana, coincide con el hecho de que ante la falta de especificidad de funciones de parte de la Constitución, se generan “roces y protagonismos”.

Cárdenas también advierte sobre la carga de congregación que lleva el vicepresidente en el momento de las elecciones.

“Dentro de las opciones de (Juan Manuel) Santos estaba el general (Óscar) Naranjo, que representaba la figura de un hombre de talla intelectual y moral mucho más representativa que la de Vargas Lleras, pero la elección del presidente fue la de un político de faccionalismo, clientelismo y prácticas de corruptela que tiene la maquinaria que Naranjo no”, expone el analista.

Para él, la opción que les queda a los ciudadanos que no creen en “el juego de Santos y los otros candidatos” es la del voto en blanco, porque “en Colombia hay una farsa política en la que no se está hablando de mecanismos democráticos al interior de ningún partido”, advierte Cárdenas.
Respecto a la posibilidad de que Vargas Lleras llegue a ocupar un ministerio además de ser el vicepresidente, ambos analistas apuntan al peligro e inconveniencia de concentrar distintas funciones y poder en una sola persona.

Actualidad
Angelino no descarta alcaldía

Luego de que el presidente Juan Manuel Santos aceptara la renuncia del actual vicepresidente, Angelino Garzón, a la embajada de Brasil, donde ya había sido nombrado, Garzón explicó que su declinación al cargo obedece a “asuntos estrictamente personales y familiares”, al tiempo que dijo no descartar la opción de la Alcaldía de Cali o Bogotá.

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