El país me ve como una señora loca: Sandra Morelli

Por Colprensa

A Sandra Morelli, contralora general de la República, hay dos personajes que le borran la sonrisa: el fiscal Eduardo Montealegre y la auditora Laura Marulanda. Al primero le atribuye que después del debate en el que se enfrascaron, el país piense que “soy una señora loca y chiflada”.

Y de Marulanda dice que es una “señora que hace daño”, pero que no es una mala vecina (sus oficinas quedan en el mismo edificio, en el mismo piso).

De los temas que tiene sobre la mesa, el de la salud y el de la infraestructura están en primer orden. Pero afirma que las regalías no arrancan y le preocupa que Colciencias perdió su foco por falta de criterios académicos y científicos.

Contralora, empiezo con una pregunta que le puede quedar fácil de contestar: ¿De qué lado se siente mejor: del lado del Procurador o del lado del Fiscal?
“Me siento más de mí (risas). No tengo la concepción que pregona el señor fiscal de que él es un defensor del Derecho Penal, en tanto que el Derecho Constitucional, que es mi especialidad, es el derecho de las libertades. Nunca he tenido una relación litigante en derechos humanos, mi acercamiento es totalmente académico. También pienso que de ninguna manera es posible estigmatizar al señor procurador como Savoranola”.

¿El Presidente les pidió en privado a usted y al Fiscal que le bajaran el tono a la controversia?
“Lo ha dicho públicamente en varias ocasiones”.

¿Entonces, se va a sostener en que el Fiscal sí recibió dineros de Saludcoop?
“Quiero que alguien me muestre un grito o un acto de irrespeto que yo haya cometido contra el Fiscal. No hay ni uno solo. Entonces, la que tiene que bajar el tono no soy yo. Son temas jurídicos y judiciales que no podemos decidir ni el Fiscal ni yo ni el señor Presidente. Les toca a los jueces”.

¿La Comisión de Acusación sirve para algo?
“Está muy diligente, por ejemplo, frente a las denuncias que puse contra el Fiscal. Lo que sí me llamó la atención es que fui sometida a un interrogatorio por parte del presidente Carlos Edward Osorio, como si yo fuera la denunciada. Ahí entendí a las mujeres violadas que no quieren denunciar porque les pasa eso. Preguntó absolutamente todo, cosas relacionadas y no relacionadas”.

¿Usted cómo cree que el país ve este debate entre usted y el Fiscal?
“El país entiende que hay una señora loca, una señora que abusa del poder, una señora totalmente chiflada, autoritaria que no le gusta al señor fiscal y que por eso lo ha denunciado y que no quiere que nadie la controle, como si fuera un ser abominable. Así se entiende, porque así se presenta”.

Contralora, es muy dura esa descripción.
“¡Realista…”

Pero, yo veo a una contralora sonriente, amable…
“¿Usted pensaba que se iba a encontrar con un ogro? Si usted viene es porque se le ocurrió mirar un poquito más allá de la cortina, pero el ciudadano de a pie tiene otra visión”.

¿Eso la atormenta?
“No, no, no. De ninguna manera. Yo no me voy a lanzar a la plaza pública para que me elijan ni mucho menos. Mi problema no es de tener muchos seguidores para que voten por mí, mi asunto es el del deber ser”.

Si usted tiene a la auditora recusada, ¿quién en este momento la está vigilando?
“Varias cositas le quiero decir. Yo no estoy recién llegada, como el Fiscal y la señora auditora. Llevo ya ratico y afortunadamente ya me voy a ir. Resulta que en todo este periodo he tenido todas las denuncias penales, denuncias disciplinarias y fiscales ante la Auditoría. Es más, tengo procesos fiscales. El señor Jaime Ardila sonreía pero iba abriendo sus procesos. He estado sometida, como corresponde, a todo tipo de escrutinios. Todos los días voy al Congreso. Pero, entonces ¿qué pasa con esta señora? Ella llega y le muestro qué ha pasado en la entidad y acto seguido me entero de unas actuaciones de su hermano en el proceso contra mí en donde se planteó que yo no cumplía los requisitos y por otro lado ella misma había demandado a la Contraloría porque no había permanecido en su cargo de libre nombramiento y remoción. Ahí hay unas causales legales. Esta señora lo que quiere es hacer daño, entonces a pesar de que esta recusada sigue actuando y lo otro que hace es que coge todo lo que encuentra y lo vuelve un chisme y se lo entrega a los periódicos capitalinos”.

¿Es una mala vecina?
“No. No nos vemos ni siquiera. Personalmente no tengo nada contra ella. Pero no puedo hacer caso omiso de una causal de impedimento que es muy seria. Esas personas que tienen como oficio hablar pestes de esta entidad están afectando una institución del Estado. Eso causa un daño moral al buen nombre”.

Le cambio el tema, ¿usted no cree que a veces está sola en la lucha contra la corrupción?
“Sí. A veces da esa sensación. Pero al final hay Estado. Uno tiene que cuidarse porque no hay que pensar que todos piensan como uno, actuar en los tiempos de uno, cada quien tiene sus prioridades y sus ritmos y hay que ser respetuoso. Al final llegan las decisiones”.

Esto se lo preguntó porque hace unas semanas salió el informe de Transparencia Internacional en el que se evidencia que los niveles de corrupción siguen siendo muy altos. ¿Dónde se puede ver ese quiebre que está haciendo la Contraloría?
“Creo que Transparencia Internacional tiene o un problema o un enfoque que nos confunde. El enfoque que se quiere es el de la percepción del ciudadano corriente y obviamente usted entre más ataque la corrupción y lo vaya informando, pues la gente dice que todo está mal. Hay dos iniciativas para mejorar el índice, uno acabar con la corrupción y que de verdad no haya posibilidad de escándalos y dos, puede que en algunos países las instituciones son menos incisivas o no se informa adecuadamente o simplemente se tapa, entonces pareciera que están mejor que Colombia, pero Colombia no es una excepción, este es un mal que compartimos mundialmente”.

¿Sobre qué cantidad de recursos del Estado tiene sus ojos puestos?
“Son cifras absurdas. En salud tenemos procesos por casi 9 billones de pesos que esa es plata que no se aplicó al servicio de salud, es una cifra descomunal. Con los niños fantasma también estamos hablando de cifras que se acercan al billón. Cuando se hacen todas las auditorías al tema de infraestructura resultan hallazgos entre los 2 y 3 billones. Sin embargo, no todo es corrupción, pueden ser desfases, entonces, entre más se demore una obra más va a costar. Hay huecos rotos como el tema de la salud. La historia de las intervenciones es muy grave. Muy grave. En estos momentos están disparados los recobros. Hay manejo de inversiones que no tienen nada que ver con la salud. Decisiones vinculantes que no se acatan. El sector de la salud es realmente particular porque no es un sector donde uno vea que hay una decisión judicial, una orden de alguien, no hay correctivos, no, no pasa nada. Ni siquiera se separan las personas que fueron sancionadas. Es una burbuja”.

En infraestructura es muy curioso que usted ya tenga en la mira el paquete de concesiones de las 4G y ni siquiera han empezado su licitación, solo están en precalificación…
“Me preocupa que no han arrancado. Duramos un año sin hacerle ningún control a la ANI para no preocuparlos y que pudieran concentrarse en su función, pero hemos avanzado muy poco. La única intervención que hicimos tuvo que ver con una advertencia relacionada con que le saldría muy caro al país el traslape de concesiones, esto quiere decir, que algo que ya teníamos concesionado entonces lo volvemos a concesionar. Esto sería como un doble costo. Por esa razón le hicimos una advertencia al director de la ANI, Luis Fernando Andrade “.

De todas maneras, se termina el 2013 y el proyecto de infraestructura vial más importante del país no tiene ningún proyecto adjudicado.
“Eso es realmente lamentable. Creo que el país venía de una no planeación y eso nos salió muy caro. También el exceso de planeación en detalle más allá de lo razonable, en tiempos de prudencia, puede también causar daño. Aquí también tenemos el caso de Gramalote, que acaba de cumplir tres años”.

¿El país ya sintió el efecto de las regalías? ¿Qué pasó con la mermelada de la que habló el Gobierno?
“Lo que se ha hecho es que le han puesto mucho control al tipo de proyectos que se van a aprobar y lo que encontramos es un modelo que de todas maneras es centralizante, donde Planeación se está desnaturalizando, no es un administrador activo, que no conoce la región. Hay un punto que a nosotros nos preocupa y es la pertinencia de los proyectos. No quiero hablar de algún proyecto en particular, pero si se cruza el mapa de las necesidades básicas insatisfechas con la destinación de recursos de regalías en estos proyectos, no hay realmente una focalización que se oriente a los aspectos neurálgicos de cada región. Estamos muy lejos de ver la ejecución efectiva”.

¿Dónde la Contraloría va a poner la atención?
“Hay un porcentaje de recursos que se dedica a ciencia y tecnología y se hace de manera regional, esto requiere un estadio de desarrollo del conocimiento y una consolidación de grupos de investigación, una existencia de masa critica, de investigadores. Pensamos que esta es una gran oportunidad para el país”.

Pero también se requiere de una Colciencias fortalecida…
“No lo quería mencionar, pero a Colciencias le pasaron muchas cosas que no deberían pasar. La lógica, como se priorizaron los proyectos y se adjudicaron los recursos, la falta de criterio científico. Colciencias era un activo importante con un núcleo académico amplio y comprometido. La percepción es que hay ánimo de fortalecer a Colciencias, que hubo episodios de corrupción que no se pueden volver a repetir”.

Y de politiquería…
“Obviamente”.

Le cambio de tema, ¿qué le va a regalar a su hijo de Navidad?
“A mi hijo llevo más o menos tres meses dándole regalos. Cada vez que se antoja de algo me llama y me dice: “Mamá, mira, este es mi único regalo de Navidad”. También está pidiendo regalos para la otra Navidad. Tiene un complejo de peticiones que no sé cuándo van a terminar, pero que no es pequeño”.

¿Qué le está pidiendo usted al Niño Dios?
“Nada. No me he detenido a pesar ni siquiera en qué quiero (risas)”.

Y si su hijo le pregunta qué es lo que quiere de Navidad, ¿qué le responde?
“¡Ah, él es divino. Siempre me dice: “Mamá me presta su tarjeta que le voy a comprar un regalo”. Y siempre me compra una cartera”.

¿Quién le da regalos?
“Mi mamá, mi hijo, mi tío y en principio no más. Siempre en la oficina hay un forcejeo porque las personas que trabajan con uno le quieren dar regalos. Yo lo que digo es que no porque no”.

¿Ya decidió qué hará con la cantidad de piedras que le tiraron en el 2013?
(Risas) “Voy a construir una casa”.

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