Relato de ‘lágrimas congeladas’ que hacen memoria

Arte y conflicto. En Chapinero hay una galería de objetos inusuales que recuerdan cruentos episodios de violencia

Por Mónica Vargas León

Sobre una pared blanca, una camisa suspendida y manchada de sangre da cuenta de uno de los tantos episodios de violencia que ha vivido este país de surcos de dolores en los que, a pesar de lo que se cante, el bien no termina de germinar.

Su dueño: un conductor de buseta de 61 años que por esos azares del destino resultó afectado con el atentado en contra del exministro Fernando Londoño, en la calle 74 con Caracas. Ocurrió un 15 de mayo de 2012 que aunque para él será inolvidable, muchos ya guardaron en un rincón de la memoria.

La prenda de Humberto Aldana se suma a cerca de 40 objetos más que Antonio Castañeda, un artista de 48 años, ha recolectado con cuidado desde hace casi tres décadas en distintos cruentos episodios. “En algunos he estado cerca y a otros he llegado algunos días después. La camisa de Aldana, por ejemplo, me la dio su esposa porque somos conocidos”, cuenta Castañeda.

La bomba del DAS, un atentado contra la Unión Patriótica en los años ochenta, el incendio del Palacio de Justicia y otro más en Patio Bonito que dejó sin casa a una docena de familias, hacen parte de esas escenas que Castañeda se resiste a dejar perder en el olvido porque, como él mismo dice, “hay que hacer memoria y denunciar para que no se repita”.

“En el año 89 trabajaba en la carrera 30, cuando estalló la bomba del DAS me fui corriendo hasta el sitio para ayudar a la gente”, cuenta Castañeda.

Además de las náuseas que le produjeron el ver tal destrucción –cuenta el artista que hasta alcanzó a vomitar por el escenario– y la satisfacción de ser útil en medio de la confusión, a Antonio le quedó un trozo de pavimento que, por el impacto, quedó en forma de cono y que ahora reposa en una galería de Chapinero junto a la camisa de Aldana y unos cuantos objetos más de la colección del artista.

“Estos son testigos mudos que terminan hablando porque al ponerlos en contexto denuncian lo que ha pasado”, dice Castañeda al hablar sobre su exposición: ‘Lágrimas congeladas’. “Es una posibilidad de construir desde lo destruido”, completa el artista.

La idea de Castañeda es poner a circular estos objetos. Narra emocionado cómo ya hizo contacto con el Centro de Memoria Histórica para exponer allí algunos de los elementos. El artista se describe como un reportero empírico que va recogiendo esos pequeños detalles con los que pone a pensar a la gente.

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