Matoneo, más visible en niños de siete a diez años

Investigación. Uno de cada diez menores en un salón de clases en la ciudad es víctima de intimidación escolar, independiente de si el colegio donde estudia es público o privado

Por Publimetro Colombia

Los niños entre siete y diez años que en promedio cursan tercero de primaria son más propensos a practicar y ser víctimas de matoneo en Bogotá, de acuerdo con un estudio llevado a cabo por el Politécnico Grancolombiano.

Según este informe, las peleas a puños, los pellizcos, los mordiscos, las zancadillas y los jalones de pelo son las agresiones más comunes, aunque también sobresalen los apodos, los chismes y los rumores de burla hacia compañeros.

Según César Sierra, psicólogo e investigador, los contextos más comunes para el bullying son las mismas clases, los descansos y las convivencias pedagógicas. “En los baños, en los corredores y a la entrada y salida de las instituciones son los momentos en los que más se presentan manifestaciones de violencia”, agregó. La investigación, que se basó en el análisis de comportamiento de 200 estudiantes, concluyó que uno de cada diez niños en un salón de clases en Bogotá es víctima de matoneo, y que los hombres tienden a ser más victimarios que las mujeres.

A propósito del trámite de la Ley 201 contra el matoneo escolar, el senador Carlos Baena, del Partido MIRA, aseguró que existen tres posibles vías para combatir este tipo de agresiones. El primero consiste en el establecimiento de programas de sensibilización, el segundo implica la imposición de una sanción social que restablezca los derechos de las víctimas frente al victimario y, como tercera vía, una sanción penal para aquellos victimarios de 14 años o mayores.

La víctima

Si un niño pierde el apetito de un momento a otro, le gusta estar solo e incluso baja su rendimiento escolar, podría ser víctima de matoneo. Los profesores pueden identificar estos casos de forma más efectiva al observar si sus alumnos suelen tener una baja autoestima, se quejan o lloran tras sentirse ofendidos, son ansiosos y sienten miedo a la hora de exponer sus ideas. “No les gusta jugar únicamente con niños. Comparten la mayoría del tiempo con niñas”, agregó Sierra.

El victimario

El niño a quienes todos siguen por miedo, mas no por mérito, podría llegar a cumplir el papel de intimidador. Los golpes y las palabras agresivas son sus armas para relacionarse. Según el informe, el victimario “inventa bromas a sus compañeros, pone apodos y toma rasgos físicos de sus víctimas para burlarse de ellas. Insulta con groserías, palabras soeces y vive desafiando a los demás”. Suele distraerse con facilidad e irrumpe en clase constantemente.

Publimetro

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