Los jóvenes que pusieron en ‘jaque’ al Congreso

Movimiento. Con ayuda de las redes sociales, los congresistas ahora tienen quien vigile sus actuaciones

Por: Publimetro Colombia

Con sabor a café y bajo la fría y congestionada estructura de un paradero de TransMilenio en el centro de Bogotá, nació lo que ha sido, quizá, uno de los movimientos ciudadanos más fuertes de los últimos años: Constituyente Primario.

Aunque su nombre original no es para muchos del todo sonoro, fue este grupo de estudiantes y académicos el responsable de echar para abajo la Reforma a la Justicia, el cuestionado proyecto de ley recordado porque una parte de su contenido buscaba el beneficio de los propios parlamentarios.  

Más allá de una moda o de ser trending topic durante tres días en Twitter, Constituyente Primario logró que la ciudadanía pasara de las “arengas de escritorio” –como ellos mismos las llaman– a las acciones concretas, consiguiendo así la sepultura definitiva de la iniciativa.

Contrario a lo que muchos podrían imaginar, sus integrantes no son juristas de alta trayectoria, ni ‘pesos pesados’ de la política –sin desconocer el nivel intelectual de cada uno de ellos–. Por el contrario, son estudiantes universitarios, académicos y periodistas, entre otros, a quienes los une el deseo por lograr un cambio de mentalidad en los colombianos.

“Lo importante era lograr pasar de la arenga violenta a la propuesta y qué mejor herramienta que Twitter, donde todos estamos al mismo nivel y se maneja un lenguaje común”, dijo Juan Camilo Dávila, politólogo y filósofo de 26 años, miembro de Constituyente Primario.

La conformación del grupo tuvo un inspirador fundamental: el senador Eduardo Merlano, quien a mediados de mayo se hizo popular por negarse a practicar una prueba de alcoholemia en su natal Barranquilla. Este hecho despertó la indignación del grupo de compañeros de universidad, que los llevó a pensar en algo que realmente cambiara la actitud de los ciudadanos frente al Congreso de la República.

Así, tras varios encuentros en cafés y diálogos extensos en parques y hasta en paraderos de buses, el 19 de junio nació oficialmente el movimiento.

“Tras una pequeña convocatoria por Twitter llegamos ese día a las puertas de la Javeriana unos diez compañeros. Sentados en un andén empezamos a botar ideas, el objetivo era lograr atraer a esa ciudadanía viva, que podía protestar pacíficamente por lo que sucede a su alrededor”, dijo otra de sus integrantes, Katherine Juvinao, periodista y politóloga de 29 años de edad.

De esta manera, tras algunas horas de debate y risas informales, se creó el primer gran logro del grupo: #SeMueveLaContraReforma. Allí entraron a operar quienes más sabían de redes sociales; el periodista y experto en la web Víctor Solano fue parte fundamental del éxito del hashtag, el cual fue tendencia durante tres días.

“Lograr que la reforma no fuera aprobada fue un triunfo de la gente. La inconformidad por nuestros gobernantes ha estado siempre latente, pero demostramos que ahora hay una herramienta para visibilizarla. Internet nos da esa oportunidad”, agregó Mary Hengy Torres, administradora de recursos humanos, quien afirma que gracias a la presión social el tema llegó a la agenda de los medios e incluso al despacho presidencial.

Los 12 jóvenes –de edad y de corazón– que conforman la base del movimiento son de distintas corrientes políticas y no siempre están de acuerdo, sin embargo tienen como regla general respetar la decisión de las mayorías. Así han logrado mantenerse vigentes en redes y más ahora que tienen un nuevo objetivo en la mira: trabajan para ser los veedores del Congreso.

Más allá de derogarlo –iniciativa impulsada por otro grupo ciudadano–, Constituyente Primario quiere rescatar lo mejor del Parlamento con ayuda de la gente. En sus palabras, “demostrar que en Colombia la política se puede hacer bien”.

Por ello, su esfuerzo está concentrado en aprender de la  Constitución, porque como indicó Juan Camilo, “en 2014 tenemos que vernos verdaderamente representandos”.

Movimiento
Otros van por el Congreso total

Bajo la orientación del senador Camilo Romero, otro grupo de jóvenes pretende realizar un hecho sin precedentes en la historia: con la recolección inicial de 150.000 firmas, el grupo busca derogar el Congreso.

Debido a que en este momento no existe una figura constitucional para derogar el mandato de los congresistas, pues la carta política solo contempla la revocatoria de los alcaldes y gobernadores, el movimiento juvenil se volcó a las calles en busca del apoyo de los colombianos.

Paola Rojas/ Publimetro

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