Los 26 km del Ranchería que dividen a un pueblo

Denuncia. Líderes de la comunidad wayúu advierten que el proyecto del Cerrejón estaría a punto de ser una realidad

Por Publimetro Colombia

Veintiséis kilómetros de desvío del río Ranchería, en La Guajira, son actualmente el motivo de discordia entre algo más de cien familias de la comunidad wayúu que no logran ponerse de acuerdo si permiten o no que el único afluente hídrico del departamento sea ‘movido’ para permitir el desarrollo de un proyecto minero de la multinacional Cerrejón.
 
La disputa no es nueva. Desde hace casi un año los líderes indígenas conocieron la iniciativa, que aún es motivo de análisis dentro de la compañía. Sin embargo, las opiniones al interior de las familias han estado siempre divididas.
 
El proyecto de expansión de la multinacional se tiene previsto en el tramo entre los municipios de Albania y Barranca; una zona rica en carbón, donde el Cerrejón hace presencia desde hace varios años.
 
El Ranchería, además de ser el único río que abastece de agua al departamento, tiene para los wayúu un significado espiritual vital, mucho mayor a cualquier interés de tipo económico. Por años, para la comunidad el agua ha significado vida y ha sido fuente de pureza.
 
Sin embargo, algunos líderes indígenas a cambio de dinero, lanchas y hasta chivos le estarían abriendo las puertas a un proyecto para muchos “nefasto” desde el punto de vista ambiental y cultural.
 
Así lo explicó Jazmín Epiayú, vocera de la Organización Fuerza de Mujeres Wayúu, quien en diálogo con PUBLIMETRO calificó el hecho como un “atentado a la madre tierra”.
 
Si bien Cerrejón, en compañía del Ministerio de Interior, hace un año inició un proceso de consulta previa con las comunidades para conocer su opinión sobre la obra, la denuncia de algunas organizaciones civiles radica en la forma en la que supuestamente se vendría convenciendo a las familias para que acepten el ‘trasteo’ del río.
 
“La madre tierra nos ha parido y su importancia es espiritual (…) a muchos de nuestros representantes les han ofrecido todo tipo de regalos para que le den el visto bueno a la obra. Muchos han recibido lanchas y plata”, aseguró Epiayú.
 
Esta denuncia viene siendo seguida detalladamente por miembros del Partido Liberal, quienes ya le han hecho saber su preocupación al Gobierno Nacional. A través de cartas dirigidas al Ministerio de Interior, la colectividad ha denunciado la supuesta corrupción que se viene dando en torno a esta obra carbonífera.
 
Para el director del Partido Liberal, el representante a la Cámara Simón Gaviria, lo más preocupante es que de 110 familias elegidas para realizar la consulta previa, ya hay casi 100 de parte del Cerrejón.
 
“Hemos impulsado una movilización regional y nacional en torno a lo que consideramos sin duda alguna un crimen ambiental”, dijo Gaviria, quien en compañía de miembros de la comunidad wayúu recorrió hace algunos días varias zonas ribereñas del Ranchería para conocer de primera mano lo que ocurre.
 
Estando en el lugar, el representante conoció el llamado ‘Pacto de Pancho’, realizado en el municipio de Manaure, donde buena parte de la población habría cambiado su opinión luego de que les fuera ofrecidas lanchas, tanques de agua y otros elementos en contraprestación por el permiso para mover el río. 
 
Dicha situación es confirmada por Epiayú, quien ve con profunda preocupación que poco a poco la multinacional esté logrando su objetivo.
 
Tras conocer la denuncia hecha por miembros de la comunidad wayúu y el Partido Liberal, el Cerrejón emitió una comunicación oficial en la que negó tajantemente que se estén utilizando mecanismos apartados de la ley para lograr su objetivo.
 
“Cerrejón no está entregando bienes o dinero a las comunidades indígenas a cambio de la aprobación de un proyecto, sino que, por el contrario, ha establecido un proceso concertado de identificación de impactos y del proyecto y medidas de manejo para prevenir, mitigar y compensar cualquier afectación que el proyecto pueda generar”, explicó la compañía al admitir que el posible desvío del río hace parte del proyecto de expansión, denominado P-500, enfocado en superar los 40 millones de toneladas anuales hasta un nivel cercano a los 60 millones de toneladas en el año 2022.
 
Según la multinacional, esta iniciativa aún está siendo analizada por un grupo de especialistas consultores, que tienen como función ver los pro y contras de la obra.
 
“Una de las opciones que se analizan dentro de los estudios técnicos es la posible modificación parcial de un tramo del cauce del río Ranchería, dentro del área que forma parte de la concesión de Cerrejón”, argumentó la empresa. 
 
Sin embargo, para Jackeline Romero, otra de las líderes del pueblo wayúu, este proceso de consulta abierta ha sido “amañado” y no se ha realizado de cara a toda la comunidad.
 
“Como ya es sabido por todos, en La Guajira los rancheríos son liderados por los jefes de familia o las autoridades tradicionales, así que ha sido con ellos con quienes se ha negociado, desconociendo la opinión general de la población”, dijo Romero.
 
Para ella, el estado de abandono en el que por años han estado estos pueblos indígenas ha llevado a que muchas familias acepten un dinero o un regalo cualquiera, sin conocer plenamente las consecuencias que traerá para la comunidad el desvío del río.
 
“No hay claridad en nada. A la gente no se le está hablando con la verdad y ni siquiera es posible saber cuántos kilómetros será desviado el tramo”, afirmó.
 
Una de las principales dificultades con las que se han encontrado los líderes sociales, que desde hace más de un año intentan evitar que se materialice el proyecto, es que no hay documentos que sustenten la entrega de estas prebendas, ya que en su mayoría, aseguran, han sido acuerdos verbales.
 
Ahora la pelea de las ONG es contra el reloj, ya que según sus cálculos, solo restarían diez familias para que el proyecto de desvío sea un hecho.

Paola Rojas Camacho / Publimetro
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