Mario Mendoza, del cuento y la novela

Por Colprensa

¿Cómo surgió la idea de escribir ‘Las aventuras de Pipe y Elvis’?

Tenía muchas ganas de hacerlo porque yo voy mucho a los colegios a dictar conferencias a los alumnos de noveno, décimo y once, pero veía a los alumnos de otros grados pensando que algún día escribiría para ellos, y el año pasado llegó el momento. Empecé a trabajar en el primer libro ‘Mi extraño viaje al mundo de Sambala’, y lo hice en Villa de Leyva con una diagramadora que hizo un trabajo de campo para tener toda la parte gráfica. Luego fui para encontrarme con lugares fantásticos como un hotel que lleva siglos allí, el Monasterio de la Candelaria, y el desierto, para luego volver a casa y escribir el texto. Me la pasé de maravilla.

¿Ya hay un segundo libro?

Sí, ‘La Colonia de Altair’, para lo cual me fui a Perú para hacer trabajo de campo que sucede en Cuzco y todos sus alrededores, subiendo a Machu Pichu donde es el epicentro de la historia. El primer sorprendido fui yo de no haber conocido antes este lugar que tiene que ver con todo nuestro pasado ancestral.

¿Y la tercera está por salir?

A principios del mes de octubre debe estar saliendo y esta tercera historia transcurre entre Guatemala y México. Se llama ‘Crononautas’ y sucede entre Teotihuacan y Ticán en plena zona Maya.

¿Será una saga?

Sí, pero nuestra. Las sagas son maravillosas, como ‘Harry Potter’ y ‘El Señor de los anillos’, que como lector tienen imaginarios anglosajones o europeos, y parece que no hemos hecho las nuestras porque seguimos creciendo con la vergüenza de ser latinoamericanos. Creo que debe ser lo contrario, porque vivimos en una región cargada de mitos y leyendas. La idea de la saga es mostrar que en este campo, América está por descubrir dónde sí hay territorio para la fantasía.

¿Por qué lanzar tres libros de esta nueva línea en menos de siete meses?

Porque uno no puede hablar de una saga de manera teórica, porque es un hecho; o tienes los libros o no existe. Entonces decidimos sacar tres primeros libros rápido para que quedara claro que el proyecto si está ahí, y luego vamos más lento, pero tengo tantas ganas que ya vengo escribiendo el cuarto, el cual sucede en el Amazonas.

¿Una tarea diferente de escribir?

Es una manera de escribir con ternura, algo que yo no había podido hacer porque mis libros son muy duros, fuertes, de combate, mientras que en esta saga me he dado la oportunidad de reírme y de escribir con dulzura.

¿Cómo surge ‘Lady Masacre’?

Quería volver a la novela policíaca que no hacía desde ‘Scorpio City’, hace ya 15 años. Pero más que al policíaco, al neopolicíaco latinoamericano, como lo hacen en sus obras Paco Taibo, Rubem Fonseca y Élmer Mendoza, escritores que admiro mucho.

Frank, el protagonista, es un detective muy latinoamericano.

La figura del detective me parecía fascinante. Estuve tentado a resucitar a Sinisterra, el protagonista de ‘Scorpio City’, pero me pareció mejor partir de cero.

¿Difícil estar en dos proyectos con mundos tan distintos como el de la saga y la novela?

Fue raro dividirme esquizofrénicamente entre la saga y la novela policíaca. Terminó siendo como una doble vida, lo que esta bien al aceptar cierta multiplicidad de mí mismo.

¿Más atractivo el neopolicíaco que el policiaco?

El policíaco es muy anglosajón, de buenos y malos, la recuperación de la moral; mientras que el neopolicíaco es un personaje que esta al borde, al límite, que no puede más, que desciende al infierno por una verdad pero no por una purificación.  Frank, en ‘Lady Masacre’, es un solitario, baretero, alcohólico y adicto al porno, pero que tiene algo invaluable: la forma de mantenerse en la raya hasta el final.

¿En busca de la verdad?

Frank es un personaje que necesita llegar a la verdad en un país que no tiene verdad, porque no sabemos quién mató a quien, quién dio la orden, no sabemos quién ha sido. Frank sabe en este momento que lo más importante es saber la verdad.

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