Historia íntima de la ropa para trans

Por Metro

Después de enterarse de la manera dolorosa como las chicas transgénero escondían su miembro masculino para ir a desfiles o fiestas de gala, estas tres diseñadoras de moda se preguntaron qué podían hacer para que el evento fuera menos traumático.

Tradicionalmente, según aprendieron, las mujeres transgénero utilizaban todo tipo de creativas formas de esconder su miembro. Todas imaginativas y dolorosas, pues incluían cinta adhesiva microporosa, gasa o, en algunos casos, cinta pegante para embalar cajas.

“Uno de los problemas que nos comentaron modelos que conocíamos es que a veces el procedimiento era tan doloroso que después de quitárselo para, por ejemplo, ir al baño, no podían ponérselo más. Entonces tenían que irse de la fiesta o el desfile”, explicó Tatiana Pinzón, una de las tres diseñadoras del proyecto.

Junto a Laura Rojas y Natalia Rocío Estepa trabajaron durante algunos años como asistentes de un semillero de investigación en la Fundación Universitaria del Área Andina, donde estudiaban para ser diseñadoras de moda. En ese semillero, enfocado en la moda transgenerista, vieron la necesidad en el medio y empezaron a inventarse prototipos que pudieran facilitar la transformación.

Se inventaron bolsillos secretos, tubos y otras maneras para esconder el miembro masculino pero ninguno funcionaba, “la idea era esconderlo pero nosotras somos mujeres, no podíamos ensayarlo en nosotras”, confesó Natalia. Hicieron encuestas, entrevistas y ensayos con muchas chicas trans hasta que lograron inventarse el prototipo que tiene encantadas a sus amigas modelos transgénero y que ahora diseñan bajo la marca Femelle T.

El prototipo se llama Panty Hide y es una especie de tanga miniatura (mucho más pequeña que una XXS para una mujer de nacimiento) que se pone a manera de pañal y cierra en los laterales de la cadera de quien la usa. Este invento ayuda a que lo que debe ser escondido se quede en su sitio y encima de él se pueda poner la ropa interior regular.

Además del Panty Hide, Laura explica que tienen diseños exclusivos para trans de calzón y sostén. Los brasieres son más anchos de espalda y les evitan usar expansiones como con los de mujer. También tienen la posibilidad de ponerles implantes, si no se han operado.

Los pantis están diseñados con base en la antropometría del hombre, pero los colores y diseños son muy femeninos. “Ellas no quieren verse sexuales, quieren verse femeninas”, puntualiza Laura.
El primer local de esta empresa abrirá muy pronto y las trans de Bogotá podrán ensayar si el ‘hide’ les silencia todo lo que debe ser escondido.

Katherine Loaiza
Publimetro

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