5 Nostalgias deportivas en Bogotá

Por Metro

Boxeo

Cuenta la crónica de la época que más de 4000 bogotanos entraron a empujones al desaparecido Teatro Olimpia, en el centro de Bogotá; la razón: anhelaban fervientemente observar la pelea entre el norteamericano Benjamin Brewer y el colombiano Rafael Tanco Ponce de León. El boxeo con asistencia masiva es otro de esos deportes de nostalgia bogotana.

Hípica

Muy lejos están aquellos tiempos en los que los bogotanos vestían su mejor gala para ir al hipódromo. En buena parte del siglo XIX e inicios del XX, la ciudad disfrutó de carreras de caballos.
Bogotá, desde sus inicios, contó con al menos tres hipódromos. Uno de ellos ubicado en lo que actualmente es Galerías. A los rolos les gustaba no solo observar las carreras sino también disfrutar el mundo hípico.
 

Lucha libre

Una actividad de entretenimiento diferente al fútbol motivaba a los bogotanos en los años sesenta: la lucha libre. Aunque se ha intentado por años revivir este deporte, poco o nada queda de las peleas a las que asistían autoridades de la ciudad. La Arena Policarpa, el Palacio Deportivo de la 22, entre otros escenarios, acogieron al Tigre Colombiano, Tapatío, La Sombra, entre otros, que ya hoy están en el olvido.

Canódromo

Perros flacos que corren detrás de una liebre. Sí, aunque usted no lo crea a mediados de los años sesenta y setenta Bogotá tuvo un canódromo donde ciudadanos de pura cepa apostaban dinero a los mejores ejemplares. El diario El Tiempo tituló el día de su inauguración: “Como acto preliminar se realizó un desfile de bellas damitas de la capital”. La competencia de perros galgos tenía destinado una especie de estadio exclusivo para el deporte. Estaba ubicado sobre la Autopista Norte.

Automovilismo

Los participantes a la Primera Gran Carrera de Automóviles que se disputó en el país en 1941 llegaron al sector donde actualmente está construido El Campín. La competencia, de 1212 kilómetros, se disputó entre Cali y Bogotá. Pero no solo la ciudad disfrutaba de carreras nacionales. El 29 de junio de 1955 inició una competencia clásica que se realizaba en el centro de la ciudad. La contienda se llamaba El circuito de San Diego: pilotos de diferentes países participaban y los habitantes vibraban al rugir de los motores.

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