Cuatro anécdotas de Falcao en el colegio

Por Metro

Contrario a lo que muchos piensan Falcao es muy bogotano. La mayor parte de su vida estuvo en la capital y disfrutó de la vida en la ciudad.
 
En el colegio era un estudiante aplicado, inteligente pero casi nunca tenía tiempo para hacer tareas. Muchos de  sus amigos le ayudábamos.
 
A pesar de que han pasado los años, Falcao alcanzó la gloria de la fama mundial y cada uno de sus compañeros tenemos nuestras vidas en diferentes campos,  aún nos reunimos. Cuatro historias de la vida del goleador en Gimnasio Cristiano en Chía:
 
 
El día que lo llamaron de la BBC
 
La clase era trigonometría.  La dictaba el rector del colegio, un hombre flaco y paciente llamado Ramón. La asignatura era difícil, requería gran concentración y silencio.
 
Un día, mientras se llevaba a cabo la clase,  Martica, la secretaria del colegio,  bajó caminando ansiosa a la zona de salones del Gimnasio Cristiano. Desde la ventana que daba a la cancha de fútbol se podía ver su apuro.
 
Mientras caminaba pasaron dos minutos y de repente tocó la puerta.
 
Dijo: “Buenas Tardes, qué pena Ramón… es que están buscando a Falcao desde Londres, un señor de la BBC, que si puedecontestar el teléfono”.
 
La razón de la llamada: Falcao es uno de los jugadores más jóvenes en debutar como profesional. Lo hizo con Lanceros – Fair Play en la segunda división.
 
Récord Mundial de limonadas
 
Falcao estudió en un colegio campestre donde todos en el salón disfrutábamos de jugar fútbol.  De manera sagrada jugábamos “centres” y metegol tapa.
 
Como todo el día estábamos jugando fútbol, la hora del almuerzo era esperada para saciar la sed. Se hacían todo tipo de triquiñuelas para obtener dos jugos de almuerzo.
 
Había una extraña costumbre entre los varones del colegio: el que más bebidas tomara era el rey. El récord lo ostentaba William, quien podía tomarse siete u ocho.
 
Como Falcao rompe records de manera natural, un día tomó la decisión de pulverizar la marca. Uno tras otro, se fue tomando los vasos. Cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once y doce. Al final ganó. Levantó las manos, pasaron algunos minutos, todos lo miramos, al parecer explotaría o algo así… Casi que al mismo tiempo de nuestra carcajada Falcao sufrió las consecuencias de su valentía: se vomitó.
 
El más tronco le hizo un túnel

 
Todos los amigos del colegio jugábamos fútbol. Algunos hacían parte de los campeonatos de la Liga de Bogotá con Fair Play y por ser un gimnasio, el deporte era pan de cada día.
 
De las actividades que más disfrutábamos era la de jugar mete gol tapa por parejas. En el arco siempre estaba Hernán Restrepo y como ocho o nueve amigos jugábamos sin parar.
 
El algunas ocasiones el tema era muy competitivo y casi todos teníamos nuestra pareja. Uno de los que siempre quedaba sin equipo era Maicol Buitrago ya que era el menos dotado con el balón. Pero un buen día todo cambió.
 
Hernán sacó muy duro, con maestría y calidad Maicol la durmió en su pie. En frente de él 10 jugadores que lo esperaban. Buitrago suspiró, elevó su mirada el cielo, empuñó las manos y arrancó con el balón. Adelante: nada más y nada menos que su primer rival, Falcao García, estrella de la Liga de Bogotá.
 
Se llevó el balón con la punta, parecía dominar la pelota como Jhon Mario Ramírez, y al momento de enfrentar a Falcao frenó. Empezó una serie de movimientos de cintura, amagó para salir para un lado como parte de su estrategia y  Falcao abrió sus piernas… como con un maestro y con suavidad  Buitrago pasó el balón por debajo de las piernas del crack, le salió por el otro lado y volvió a retomar el balón.
 
Los demás quedamos en shock. Luego no parábamos de reír. Hoy, varios años después recordamos ese día con mucho cariño.
 
El pelo Palermo
 
Martín Palermo, el delantero de Boca Juniors, marcó la nada despreciable suma de 300 goles durante su carrera. Cuando Falcao estaba en el colegio este argentino era su ídolo.
 
Un buen día, sin mencionarlo a nadie, llegó Falcao al colegio con mechón mono a lo Martín Palermo.  Cuando entró al salón todos quedamos en silencio. Es que Falcao es moreno y tiene el pelo negro y muy oscuro. Era muy extraña la escena. Algunos se alcanzaron a burlar.
 
Al otro día teníamos un partido en el colegio de vecino. Jugábamos de visitantes. Obvio: el hazme reír era Radamel. Le gritaban: ayyyyyy Palermaaaaaaaaa.
 
Despertaron la bestia. Falcao ese día hizo un gol en el cual se sacó a todo el otro equipo.
 

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