Así va el caso Llano Verde

"Aún después de esta importante captura, quedan varios cabos sueltos que dan para pensar que hay algo más que estamos pasando por alto, o que las autoridades no terminan de investigar a fondo, o que algunos desean que no se sepa"

Por @JulianJaraUribe

Esta semana después de anunciada la captura de Jefferson Marcial Angulo Quiñonez y Juan Carlos Loaiza Ocampo, los dos sospechosos de la masacre en Llano Verde el pasado martes 11 de agosto, hice un hilo en mi cuenta de Twitter (varios tuits unidos entre sí) en el que explicaba las inconsistencias en el caso que enlutó a toda la ciudad. Hubiese sido una teoría de conspiración más de no haber sido porque respaldé mis trinos con pruebas de entrevistas, notas y videos, como debe hacerse cuando de abordar un tema tan delicado se trata.

En esta columna me gustaría ahondar un poco más en lo planteado debido a que aún después de esta importante captura, quedan varios cabos sueltos que dan para pensar que hay algo más que estamos pasando por alto, o que las autoridades no terminan de investigar a fondo, o que algunos desean que no se sepa. Lo expuesto a continuación no es de ninguna forma una acusación formal sino una serie de interrogantes que dejo sobre la mesa para que mis lectores formen una opinión crítica al respecto.

Primer tuit: El campo de nadie. Esta apartada zona de Navarro tiene cultivo de caña de azúcar, tiene vigilantes que cargan dos tipos de armas para defender los cultivos a bala y machete, tiene sistema de riego y corteros contratados para extraer la planta una vez está madura… ¿Y NO PERTENECE A NADIE? Una vez se conoció la noticia, varios rumores apuntaron al excandidato a la gobernación del Valle del Cauca, Francisco Lourido, quien salió al paso y en una entrevista con Revista Semana aseguró que no tenía nada que ver con ese terreno. ¿Entonces quién? Lamentablemente la información reposa en el aplicativo de catastro municipal, en planeación, y esta no es de acceso público. Esperemos que las autoridades logren acceder a él y den con el dueño del predio para evitar las conjeturas. Si apuntan el dedo a la finca Las Flores, encontrarán respuestas.

Segundo tuit: Policías sin rostro. En el entierro de los menores, una de las mamás tomó el micrófono y dio su versión de los hechos. Dos efectivos motorizados estuvieron en la escena del crimen y luego de los gritos de la comunidad, ellos aseguraron que estaba en la zona pero por algo relacionado con una desaparición. Luego de adentrarse al cañaduzal encontraron a los policías con los vigilantes del predio quienes sostenían sus machetes con las manos y la cara ensangrentadas… los policías no los detuvieron y por el contrario abandonaron el lugar. Este es el desgarrador testimonio de la madre.

Tercer tuit: Desventaja numérica. Según la fiscalía, los cinco menores se toparon con dos vigilantes, Jefferson Marcial Angulo Quiñonez y Juan Carlos Loaiza Ocampo, quienes los redujeron y los entregaron a Gabriel Alejandro Bejarano, prófugo de la justicia, quien los ultimó con su arma de fuego estando boca abajo. Además, estos sembrados no tienen un valor significativo que amerite un anillo de seguridad que involucre a tres vigilantes en una zona específica siendo grandes campos para monitorear. Por regla general estos cañaduzales permanecen vacíos.

Cuarto tuit: Anuncios escandalosos. El alcalde Jorge Iván Ospina al día siguiente de la masacre, indicó que se tenía amplia información sobre los responsables del hecho y después de 15 días de la ardua investigación que involucró a un equipo especial enviado por el gobierno nacional, los culpables fueron los primeros sospechosos señalados por las familias de las víctimas.

Quinto tuit: Ayuda internacional. Lo anterior no sería gran cosa de no ser por las siguientes declaraciones del alcalde Jorge Iván Ospina en las que pide a la Fiscalía General de la Nación solicitar ayuda al FBI y la DEA porque “los poderes a los que nos enfrentamos son más grandes que nosotros”. Unas declaraciones importantes dado el contexto extraño en los que se dieron los hechos, en el minuto 29:33 de la entrevista con Q’hubo Cali puede encontrar la particular solicitud.

 

Jorge Iván Ospina, alcalde de Cali, da detalles sobre la nueva etapa de reapertura en la ciudad. ¡Déjanos tus preguntas!

Posted by Qhubo Cali on Wednesday, August 26, 2020

 

Sexto tuit: Poderes más grandes que nosotros. Solicitar asistencia del FBI ante los nulos resultados de los entes de investigación locales (hasta ese entonces), era sensato. De hecho, el FBI tiene presencia desde hace 30 años en Colombia y su misión es el control de actividades que amenacen la seguridad y estabilidad interna de Estados Unidos, en este hilo mi amigo Luis Giraldo lo explica mejor.

Ahora, ¿la DEA? ¿Qué tiene que ver la Administración de Control de Drogas con la masacre de 5 menores? ¿Hay carteles narcotraficantes involucrados en el hecho? Ya la Fiscalía aclaró que a los menores los ejecutaron 3 vigilantes del lote de caña, esta petición del alcalde da a entender que, así se haya dado las capturas de los responsables de las masacres, aún la zona está bajo el poder de carteles y no podemos permitir que el tema pase de agache. Se tiene que intervenir el oriente de Cali y trabajar mancomunadamente con los vecinos del sector para desarticular las bandas que siembran el terror en esa distante zona de la ciudad. Así lo denunció el concejal Fernando Tamayo 

Séptimo tuit: Respuesta inmediata. Después de las declaraciones del alcalde donde solicita apoyo internacional para esclarecer los hechos de Llano Verde, inmediatamente, esa misma noche, la Fiscalía en compañía de la Policía Nacional dieron captura a dos de los tres sospechosos de la masacre con una velocidad pasmosa.

 

Octavo tuit: Cuál es la verdad. Después de que el presidente, el Fiscal General y el Ministro de Defensa madrugaron al despacho del alcalde Jorge Iván Ospina el viernes 28 de agosto, se anuncia la captura de los responsables, se dan declaraciones sobre el avance de las investigaciones, se dan unas palabras de aliento a las familias y adiós que nos vimos. Como diría Gohan mientras se desempolva las manos, “bien hecho”. Esa versión no se la creyeron las familias de los menores inmediatamente hicieron un plantón en la Plazoleta de San Francisco, al frente de la Fiscalía General de la Nación, pidiendo verdad y justicia, lo anterior, recordando las palabras del mismo alcalde que en la primer visita presidencial dijo que “Hay que conocer la verdad, duela a quien la duela, caiga el que caiga” y eso genera una pregunta y es a quién puede dolerle que se conozca la verdad del caso.

Noveno tuit: Sorpresa. El lenguaje corporal de uno de los capturados transmite desconocimiento de los hechos, o cuando menos, de los delitos que se le imputan. Su cara de espanto no es de un criminal resignado sino de un tipo que no concibe que se le ponga la etiqueta de asesino. Es por eso que en días posteriores en la audiencia de legalización de captura no se allanaron a cargos a pesar de haber confesado que estuvieron en el lugar de los hechos.

Cabos sueltos.

  1. Recordemos que dos días después de conocerse la masacre en el cañaduzal, lanzaron una granada contra el CAI de policía de Llano Verde que dejó como saldo 15 heridos y 1 muerto. Sobre esto no hay resultados y es un hecho muy grave que pasó de agache, le tiraron una granada a la policía y aún no se tienen responsables. Delicado.

 

  1. Resulta que los vigilantes del cañaduzal de Llano Verde no eran vigilantes después de todo, resultó que eran operarios de una constructora en Bucaramanga y que estaban haciendo labores de refuerzo en el jarillón del río Cauca. El abogado Elmer Montaña lo reveló tras la audiencia de legalización de captura en la que los indiciados reconocieron haber estado en el lugar de los hechos y que le hicieron una emboscada a los menores cuando estaban comiéndose unos trozos de caña de azúcar que habían cortado, pero que la decisión de terminar con la vida de los menores fue del hoy prófugo Gabriel Alejandro Bejarano.

 

  1. Aunque ya se dictó medida de aseguramiento preventivo en centro carcelario contra Yefferson Marcial Angulo Quiñones y Juan Carlos Loaiza Ocampo por parte del juzgado 25 penal municipal de Cali con función de control de garantías, aún no se tiene información de Gabriel Alejandro Bejarano, el autor material de la masacre. Las autoridades ofrecen ofrecen 20 millones de pesos por información que conduzca a su captura.

 

Para leer el relato de la masacre, les recomiendo esta nota de El Tiempo que resume la audiencia de legalización de captura.

Este es el resumen ejecutivo a la fecha sobre el caso más sonado en Cali en lo que va del año.

Me encuentran en Twitter como @JulianJaraUribe, nos leemos la próxima semana.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo