#Perdedor

"La situación es que nos acostumbramos a pensar como un bando y a no hacer control político porque automáticamente se califica como un ataque personal. Es preciso recordarle a los funcionarios públicos que son eso": @JulianJaraUribe

Por @JulianJaraUribe

Una palabra que tiene implícito un aire de superioridad puesto que tildar a alguien de perdedor es directamente subestimar su potencial. Nunca la he usado, espero no hacerlo, creerse mejor que los demás es de entrada arrogante, además, ¿perdedor de qué competencia o por qué motivo? Analicemos…

Esta semana el alcalde de Cali Jorge Iván Ospina, desde su cuenta oficial de Twitter, llamó perdedor a un usuario. Este no usó palabras soeces ni se dirigió a él en tono de irrespeto, simplemente le pidió dejar de ser “populista” por enfocar los esfuerzos de la administración municipal en el Ecoparque Río Pance en vez de hacerlo para frenar la ola de inseguridad que azota a la ciudad. Dejo la evidencia para que después no respondan a esta columna que se trata de un ataque político y el respectivo pantallazo por si accidentalmente se borra el tuit: 

Ospina

 

Empecemos por partes, como dijo el desguazador de carros. En repetidas ocasiones he felicitado al alcalde Jorge Iván Ospina, de hecho, le dediqué todo un hilo haciendo el balance de su gestión frente al coronavirus cuando todo el mundo lo estaba crucificando.

También, le he apoyado con los poco populares desalojos que se han llevado a cabo en la ciudad.

Esto, entre muchas otras ocasiones en los que he estado de su lado en cuanto a temas coyunturales se refiere y donde nadie más parece dar su visto bueno. Al acierto rosas y a la cagada espinas. ¿Quedó claro que no es un ataque político? Quedó claro que no es un ataque político.

Ahora, frente al tema del Ecoparque Río Pance, me permito hacerle un aplauso de pie. Este es un proyecto muy importante para la ciudad en materia de preservación de la fauna y flora que tienen en peligro los proyectos de vivienda depredadores que bajo la mirada impávida de la CVC, se abren paso en Cali. Es nuestro deber proteger los ecosistemas no solo para nosotros sino para las generaciones futuras, eso no está en duda. Hasta aquí no hay problema y todos estamos de acuerdo.

El problema:

“El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte” — Ricardo Arjona. Pues bien, el problema es hacerse el de oídos sordos cuando los caleños reclaman a gritos una estrategia de seguridad efectiva.

Y es que una buena acción no anula una política fallida, se puede estar haciendo una muy buena gestión en unos aspectos mientras se descuidan otros, ese es el problema y donde su equipo de trabajo tiene que entrar a apoyar las falencias, el alcalde de la ciudad no puede con todo, ¡está cazando gente en moteles que burla la cuarentena y se pasa por la faja el toque de queda y la ley seca! Algo que ya se salió de control y que nadie va a poder restringir en un futuro cercano. Como dijo el dueño de Kiss Me cuando un periódico de la ciudad fue a entrevistarlo, la gente necesita amar, es un instinto primitivo del ser humano que no puede ser restringido para convertirse en, como lo cantó Bazil, un amor de contrabando. Prohibido pero dulce amor.

¿Y quién sigue en la cadena de mando que pueda ayudarnos con la inseguridad? Pues el Secretario de Seguridad y Justicia, Carlos Rojas. Un funcionario que brilla por su ausencia cuando los caleños se encuentran en las fauces de la insaciable delincuencia. Este es un fenómeno que se tenía previsto, claro, estamos ante un evento único en la historia de la humanidad, la pandemia por coronavirus ha quebrado 2.110 establecimientos en la ciudad dejando a más de 18.900 personas desempleadas, esto según la asociación de restaurantes ACODRES. Son 18.900 familias que dejan de percibir ingresos en su hogar, esta gente necesita comer. Con lo anterior no estoy justificando la delincuencia, de ninguna manera, solo pongo en perspectiva el difícil panorama social que tenemos en la ciudad.

Y es que la pandemia ha cobrado vidas, pero la cuarentena — que lleva más de 5 meses — nos ha costado años de desarrollo económico. Como los quedateencaza-nazis continúen definiendo el futuro del país, al final la gran depresión económica nos va arropar como una ola mientras los honorables congresistas siguen subiéndose el sueldo, a ellos les vale pito tener a una familia sin ingresos encerrada esperando que el mercadito les caiga del cielo… Pero esto es material para otra columna y un punto de vista personal. Continuemos con la seguridad de Cali.

Según el reporte de la ejecución del gasto del municipio a corte del 27 de julio de 2020 que el Departamento Administrativo de Hacienda Municipal envió al Concejo de Cali para el Proyecto de Acuerdo No. 23, la Secretaría de Seguridad y Justicia solo ha ejecutado un 28,82% de su presupuesto total. ¿Qué quiere decir esto? Que efectivamente en el primer semestre del año no se ha hecho un reverendo… nada. Como este es un medio serio, no puedo utilizar palabras subidas de tono. Lo que ahorramos en seguridad nos cuesta vidas, ¿por qué no se ha ejecutado un mayor porcentaje? ¿Por qué no se cambia la estrategia que se está implementando actualmente contra la inseguridad? Estas y muchas preguntas más no te las va a responder el alcalde en su cuenta de Twitter, él utiliza este canal para cazar peleas intrascendentes con cuentas irrelevantes sobre temas de la menor importancia. Para que puedan corroborarlo, adjunto el PDF.

En ese sentido extraño al anterior Secretario de Seguridad y Justicia de Cali, Andrés Villamizar, quien era un funcionario de puertas abiertas y siempre estaba presto a resolver las dudas. Un joven al que le encantaba mojar prensa, pero es que un puesto público lo amerita, eso hace que la gente sienta a sus gobernantes cercanos y no en un podio inalcanzable. Se debe trabajar muy duro en la estrategia de socialización pues hay personas que aún no reconocen la cara del actual secretario si le ven por la calle. Pero bueno, lo que nos cita aquí es el balance de gestión y no la imagen.

El caso ha escalado y el ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo le tuvo que meter mano al asunto. La alcaldía de Cali anunció que el ministro presidirá un consejo extraordinario de seguridad en la capital del Valle del Cauca para ajustar todas las estrategias y tomar decisiones frente a las solicitudes hechas por el Gobierno Distrital para apoyar el Plan Integral de Seguridad Ciudadana, que ellos mismos califican como un éxito, pero que el ciudadano de a pie sufre como un fracaso. Esperemos que el ministro logre aumentar el pie de fuerza en la capital del Valle del Cauca porque la fuerza disponible está dedicada a cazar rumberos en la Colonia Nariñense mientras roban sin piedad en el resto de la ciudad.

¿Perdedor? ¿Quién es el perdedor? ¿El alcalde de Cali? En lo absoluto, tampoco la persona que recibió con desprecio esa palabra. La situación es que nos acostumbramos a pensar como un bando y a no hacer control político porque automáticamente se califica como un ataque personal. Es preciso recordarle a los funcionarios públicos que son eso, trabajadores al servicio de los ciudadanos, no en sentido contrario. No le debemos nada al alcalde, él fue elegido por voto popular y es su deber responder a las legítimas preocupaciones de su pueblo.

Esta es una invitación a Jorge Iván Ospina para que escuche el clamor de un pueblo desprotegido y a merced de los bandidos. No somos enemigos, somos caleños preocupados por la situación actual y lo menos que esperamos es desprecio. Porque aquí no hay un perdedor, aquí perdemos todos por igual. Siga adelante alcalde, tiene a muchas personas que confían en sus decisiones, incluyéndome, pero la arrogancia se debe guardar en un cajón puesto que ahora no gobierna solo para sus votantes sino para todos los sectores. Involucre más a la ciudadanía en su proyecto de ciudad y verá que entre todos sacamos a Cali adelante.

Ah, y poramorajesucristobendito, contrate un CM con conocimiento en comunicación estratégica.

Me encuentran en Twitter como @JulianJaraUribe, nos leemos la próxima semana.

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