Cali tendrá su cuota femenina en el Campeonato Nacional de Automovilismo

La competencia más importante del país contará con la participación de una caleña que se dedica desde hace ocho años a este deporte. Historia de una automovilista predestinada.

Por Lina Uribe

Con los recuerdos situados en el Renault 4 que tenía su papá, María Isabel Bonilla asegura que su pasión por el automovilismo es un asunto casi que de nacimiento: allí la sacaban a dar vueltas para que se quedara dormida y más adelante no quiso perderse ninguno de los viajes que su padre hacía a Popayán, pidiéndole siempre que adelantara a los otros carros en la vía. De Navidad, sus cartas al niño Dios tenían siempre las mismas peticiones: triciclos, bicicletas, carros para arrastrar con cuerdas y cualquier otro juguete que tuviera ruedas.

Un asunto de nacimiento, repite. El próximo 2 de diciembre, María Isabel será la única piloto caleña que correrá el Campeonato Nacional de Automovilismo en el autódromo de Tocancipá (Cundinamarca), la carrera más importante del país. Como parte del equipo Renault Autoskok y en la categoría TC 2000, se alternará con otros dos pilotos para completar un recorrido de seis horas en el que aspiran, claro, quedarse con el primer lugar.

Cuando cumplió los 18 años tenía más afán por sacar la licencia de conducción que la cédula, ¿cuándo se dio cuenta de su pasión por manejar autos?

Yo aprendí a conducir a los 15 años, pero en esa época ya no había carro en la casa. Siempre me habían gustado el automovilismo y las carreras. Cuando cumplí 18 saqué la contraseña y la licencia y me involucré con el área de fomento deportivo de la Secretaría del Deporte para tratar de legalizar los piques ilegales porque yo empecé ahí, en lo callejero. Con unos amigos comenzamos a armar un club y en la Feria de Cali del 2004 hice piques callejeros legales, pero realmente mi inicio en la competición fue unos años después.

Su primera carrera la corrió con su carro personal, ¿quién la convenció?

Tenía un Fiat Uno Mille que era el carro en el que yo iba a la oficina. Mis amigos me convencieron de meterlo a Cavasa, el circuito callejero autorizado en Cali, y ahí competí en la categoría ‘autos de calle’ en el 2010. Hasta ese momento yo solo había corrido piques, el circuito era algo nuevo para mí entonces empecé a practicar y el día de la competencia hice un show adelantando otros carros. Fui la primera mujer en correr en Cavasa, al final de la carrera me homenajearon y un año después tuve la oportunidad de comprar mi primer carro de carreras. Empecé mi formación apuntándole siempre al profesionalismo.

Algunas personas dicen que el automovilismo no es un deporte, ¿qué les responde?

Lo es, claro que lo es. Mucha gente conduce, pero poca maneja la velocidad y son cosas muy diferentes. Conducir un carro en la ciudad tiene sus dificultades, pero uno va a una velocidad que puede controlar. Es muy distinto coger una curva a 40 km/h que hacerlo a 120 km/h, por ejemplo. También es necesario tener resistencia física porque uno siente muchas fuerzas cuando está conduciendo, son asuntos de la física. Para manejar dos horas en una carrera de duración, que es lo máximo permitido para un piloto, se requiere fuerza, una nutrición balanceada, estudio de los circuitos, control mental y otras habilidades que se van desarrollando.

La concentración debe de ser algo fundamental…

Claro, hay que tener mucha concentración, mucha paz mental. Uno no puede subirse a manejar pensando en los problemas. Hay otras habilidades que uno va adquiriendo como sentir el carro, algo así como si nos pusieran una armadura, un exoesqueleto. Cuando nos volvemos uno con el carro empezamos a sentir lo que él está sintiendo: si se va de cola, si se derrapa, cómo coge la curva y cosas de ese tipo.

Hay muy pocas mujeres automovilistas en Colombia, ¿su familia qué le dijo cuando decidió renunciar a su trabajo por dedicarse a este deporte?

Somos pocas, sí. Solo cuatro tenemos la licencia profesional y la certificación internacional para competir fuera del país. Mi mamá se asustó mucho al principio, pero también tenía muchas expectativas porque sabía que esto era lo que me iluminaba la vida. Dejé el trabajo fijo y me independicé para poder entrenar como se debe, porque uno con jefe no puede hacerlo. Ese fue otro choque familiar, pero siempre he tenido apoyo. Mi mamá me dice que la vida es muy corta para no hacer lo que uno quiere, ahora es mi fan número uno.

Se basó en la enfermedad de su mamá para crear una campaña relacionada con su deporte…

A ella le diagnosticaron cáncer de mama en el 2010 y lo superó dos años después. Ahí quise hacer algo a través de mi deporte porque yo entreno con muchos hombres y a ellos también les da. Como el automovilismo se trata de acelere, de ganar, entonces lancé la campaña ‘Vamos a ganarle la carrera al cáncer de mama’. Me asocié con una fundación y el año pasado hicimos la ‘carrera rosa’, en la que invitamos a famosas de la farándula como Diva Jesurum, Norma Nidia y Ana Catalina Torres a ser pilotos por un día para recaudar fondos. Este año será la segunda versión en el intermedio del Campeonato Nacional de Automovilismo.

¿Qué se viene para María Isabel Bonilla en el deporte?

Quiero seguir compitiendo en Latinoamérica, me gusta mucho el automovilismo que tenemos acá, sobre todo en Argentina. Estuve allá haciendo un curso en el 2014 y me gustaría regresar. También me gustaría hacer una carrera en Brasil o evaluar opciones en Panamá. Gracias a pilotos como Tatiana Calderón, Óscar Tunjo y Gustavo Yacamán, este deporte ha cogido fuerza porque lastimosamente a la empresa privada le hace falta creer en nosotros para apoyarnos más. Voy despacio conquistando países con el automovilismo. Mi sueño: correr en Asia.

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