“Primero está la ciudad que el fútbol”: Alcalde de Cali

La administración municipal se pronunció acerca de los desmanes ocurridos durante el clásico del miércoles. Este es el panorama.

Por Lina Uribe

Lo que pasó la noche del miércoles antes, durante y después del partido entre América y el Deportivo Cali es una muestra clara de que el vandalismo siempre encontrará la forma de pronunciarse mientras no haya controles estrictos y rigurosos. A pesar de que hace meses se vienen adelantando programas desde la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana para lograr encuentros futbolísticos en los que los desmanes de los hinchas no sean protagonistas, el clásico más reciente demostró que tal vez dichos esfuerzos se han quedado cortos al no involucrar a la cantidad de aficionados que, mediados por la droga y la obsesión por sus equipos, arremeten contra todo lo que se les atraviese.

El caos inició a las 4:30 de la tarde, cuando hinchas de ambos equipos se enfrentaron con una balacera cerca a la Calle Quinta con Avenida Roosevelt, justo al frente de la Biblioteca Departamental. Testigos dicen que los jóvenes iban en las caravanas y se bajaron para iniciar los disturbios. De este hecho se tiene un reporte de una persona lesionada con arma blanca y otra con arma de fuego.

Durante el encuentro deportivo hubo desórdenes de los hinchas en sus respectivas tribunas, pero el caos mayor se dio al final cuando los aficionados se metieron a la cancha e iniciaron más enfrentamientos. Afuera, en las calles, se reportaron robos, saqueos, daños a vehículos y riñas.

“Los barristas nos han defraudado. Vamos a ver qué medidas vamos a tomar y tengan la seguridad de que van a ser más drásticas de lo que se imaginan. Yo desde el lunes había dicho que había que suspender ese partido porque presentía que la gente está utilizando el fútbol para el vandalismo, pero me dijeron que no iban a haber problemas y terminaron convenciéndome. Hoy tengo que decir con desagrado que cometí un error. La Alcaldía no va a permitir ni un minuto más el vandalismo a través del fútbol. Si la violencia sigue, yo voy a prohibirlo así me encante. Primero está la ciudad que el fútbol”, aseguró el alcalde de Cali, Maurice Armitage.


Al inicio del partido, jugadores de ambos equipos salieron sosteniendo un ‘trapo’ alusivo a la paz entre las dos hinchadas que semanas antes habían pintado los jóvenes barristas pertenecientes al programa ‘Rueda la bola, rueda la paz’, de la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana.


 

Los otros afectados

Además de los aficionados que querían disfrutar el fútbol en paz pero que tuvieron que salir despavoridos y quitarse sus camisetas afuera del estadio para evitar agresiones, cinco buses del MIO resultaron averiados tras la rotura de sus vidrios.

En horas de la tarde, en otra ruta del transporte masivo se registró una pelea con arma blanca que dejó como saldo un joven fallecido en un centro asistencial. Sin embargo, de acuerdo con la Policía Metropolitana, esta persona no contaba con ninguna prenda distintiva o con los colores de los equipos enfrentados y ahora deberá abrirse una investigación para establecer las causas y los responsables del ataque.


1200 policías estuvieron dispuestos para velar por la seguridad de los asistentes al partido y de quienes se encontraban en los alrededores del estadio.


“Uno se queda sin palabras ante la magnitud de la violencia en medio de un evento deportivo que debe convertirse en una fiesta y no en el detonante de malos comportamientos ciudadanos. Lo que pasó anoche requiere de un análisis profundo pues no se trata simplemente de un asunto de autoridad, es la expresión del amor propio, del sentimiento de ciudad, de la apatía y la desidia por un entorno que compartimos como sociedad, especialmente nuestro MIO, que más allá de sus dificultades en el servicio, las cuales venimos mejorando, debe convocarnos a usarlo, cuidarlo y preservarlo”, dijo Nicolás Orejuela, presidente de Metrocali.

De acuerdo con el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, brigadier general Hugo Casas, los desmanes al final del encuentro deportivo comenzaron cuando aproximadamente 30 hinchas del América quisieron invadir la tribuna Sur donde se encontraban los hinchas del Cali, que salían entre media y una hora después. “Esto causó pánico entre las personas que se encontraban en Oriental y bajaron a la gramilla. Al suceder esto descendieron todas las barras, pero afortunadamente hubo intervención del Smad y se lograron llevar nuevamente a sus sitios”.


Según la Secretaría de Salud, la gresca del pasado miércoles dejó 14 personas lesionadas que fueron atendidas en los servicios de salud.


Las sanciones

El secretario de Seguridad y Justicia, Juan Pablo Paredes, se dirigió a la ciudadanía para ofrecerle disculpas por lo sucedido la noche del miércoles. “Por encima de la vida y la integridad de las personas no hay nada y esto no es negociable. Sentimos que estamos defraudados con respecto a los acuerdos que se habían pactado con las personas y por eso estamos evaluando el tema de la representatividad de quienes se han sentado en la mesa con nosotros. No es aceptable que ahí se hagan unos acuerdos y luego se incumplan”, aseguró el funcionario.


Cerca de 40 jóvenes del Frente Radical Verdiblanco y del Barón Rojo Sur participaron en los talleres de barrismo social y cultura ciudadana ofrecidos por la Secretaría de Paz en asocio con la Universidad Cooperativa de Colombia.


Después de los inconvenientes, la Dimayor tomó la drástica decisión de sancionar a ambos equipos con la suspención de las plazas en las que oficien como locales durante las próximas tres fechas de la Copa Águila, lo que indica que los partidos deberán jugarse a puerta cerrada sin la presencia de sus respectivos hinchas. Además de esto, la entidad rectora del fútbol colombiano tampoco permitirá el ingreso del público durante los próximos dos encuentros de la Liga Águila en los que participen estos equipos. Los dos que le sigan en la misma condición tendrán el cierre de las tribunas Norte y Sur.

Por su parte, luego de una reunión extraordinaria de la Comisión Local de Fútbol y complementando las sanciones de la Dimayor, se decidió que a partir del 1 de julio se va a prestar el Estadio Olímpico Pascual Guerrero únicamente para partidos a puerta cerrada hasta que los equipos interesados en el uso del mismo y la Dimayor presenten un plan que incluya seguridad física y electrónica (identificación biométrica), y la carnetización de las barras.

En cuanto a las sanciones aplicadas a las barras, cuando sea usado el estadio solamente se admitirá la presencia de la barra local y no podrá ingresar trapos, orquestas, carnaval, sombrillas o cualquiera de los elementos con los que usualmente anima al equipo. Además de esto, no se autorizará la salida de la ciudad en caravanas de barras hacia ningún destino nacional e internacional. Esto aplica cuando el equipo juegue de local en otra ciudad, excepto el Deportivo Cali que tiene su estadio en Palmira.

Por último, se aprobó la prohibición de reuniones en lugares públicos de las barras organizadas en Cali. En caso de que esto suceda nuevamente, la Policía controlará estas agrupaciones de hinchas y las dispersará.

 

 

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