“Cali es resiliente y tiene mucho potencial”: Vivian Argueta Bernal

La Directora de la nueva Oficina de Resiliencia de Cali nos cuenta cuáles son los objetivos de la dependencia y por qué Cali es resiliente.

Por Heinar Ortiz Cortés

El término resiliencia tiene hoy en día gran cantidad de definiciones y muchas más maneras de aplicarse. Para la ingeniería, campo en el que fue usada esta palabra por primera vez, es la capacidad que tiene un material de ser sometido a presión o trabajo extremo antes de deformarse. Algo así como la capacidad elástica que tiene un resorte para estirarse y poder después retornar a su forma inicial.

El psicoanalista y psiquiatra francés de origen judío Boris Cyrulnik, quien logró sobrevivir a los difíciles años de la invasión nazi en su país durante la Segunda Guerra Mundial, comenzó a acuñar el término resiliencia a la capacidad emocional que tienen las personas de sobreponerse a situaciones límite e incluso salir fortalecidas de ellas.

Después, otras disciplinas tan disímiles como la ecología, el derecho, los sistemas de información, la periodoncia e incluso el arte, apropiaron desde sus respectivos campos de estudio y disciplinas lo que significa la resiliencia.

Por supuesto, como los resortes y todo lo demás, las ciudades también tienen esa capacidad de asumir con flexibilidad situaciones extremas, para lograr salir del fondo del pozo y sobrevivir. Cambiar. Reinventarse.

Pese a tanto, Cali es una de ellas. La fundación Rockefeller eligió a la capital vallecaucana como una de las ‘100 Ciudades Resilientes’ del mundo, entre las que se encuentran Santiago, Miami, Chicago, Melbourne y El Cairo, entre otras.

Se trata de una exclusiva red de metrópolis que han sido capaces de seguir creciendo, incluso en medio de desastres naturales, genocidios, oleadas del crimen organizado o, por qué no, el cáncer de la corrupción.

PUBLIMETRO dialogó con Viviana Argueta Bernal, excoordinadora de la estrategia de los Territorios de inclusión y Oportunidades (TIO) en la época del alcalde Rodrigo Guerrero y actual directora de la Oficina de Resiliencia de Cali, una dependencia municipal que trabajará transversalmente con las demás secretarías para buscar fortalecer la ciudad y sus habitantes.

¿Cuáles son los objetivos de la Oficina de Resiliencia de Cali?

La fundación Rockefeller define la resiliencia como la capacidad que tiene una ciudad de sobrevivir, crecer y adaptarse. Cuando se habla de ciudad, se habla de todo: los ciudadanos, las empresas, los sistemas, el gobierno. Acá en Cali, el alcalde Armitage ve esto como la posibilidad de mejorar la calidad de vida de los caleños. Ese es el objetivo.

La resiliencia la aplicaremos para mejorar la calidad de vida de los caleños, y cuando decimos “mejorar la calidad de vida” debe ser algo integral, no se puede pretender hacerlo solo con dinero. Entonces se tratará de coordinar la inversión en infraestructura y lo social, trabajar de manera articulada entre el Municipio y sus dependencias, la ciudadanía y el sector privado.

Queremos una ciudad que tenga la capacidad de mantener sus funciones básicas, pero no solamente esto, sino que pueda seguir creciendo y desarrollarse sin importar qué pase. Es decir, sin importar si hay un periodo bueno o malo en la economía. Sin que importe si hay desastres naturales o no pasa nada. Cali tiene que ser una ciudad que constantemente se dinamice y crezca, donde los ciudadanos tengan oportunidades. Y para esto Cali debe ser incluyente, estar abierta a nuevas experiencias, fortalecer sus cosas buenas y apostarle a la cultura ciudadana.

¿Qué es esto de las ‘100 Ciudades Resilientes’ y por qué Cali fue seleccionada en este programa?

Es el programa bandera de la Fundación Rockefeller, que salió de la celebración del centenario de la fundación. Ellos ya llevaban trabajando en temas de ciudades desde hace más de 30 años. Con este programa buscan catalizar una práctica global de resiliencia. Es decir, ellos querían ayudar a crear un marco conceptual de qué es resiliencia, cómo la logramos y que cada ciudad pudiera llevársela a su contexto y aplicarla.

El proceso de selección es muy duro. Ellos eligieron ciudades de 49 países, de 26 idiomas diferentes, en todo el mundo. Y entre ellas está Cali. La fundación envió consultores externos para que visitaran las dependencias municipales y los barrios y vieran cómo se trabajaba, cómo era la conformación de la ciudad y cuáles eran sus fortalezas.

¿En qué se beneficia Cali al estar en este listado de las ‘100 Ciudades Resilientes’?

Hay cuatro cosas específicas que la fundación Rockefeller le ofrece a las ciudades que empiezan a hacer parte de esta red: 1) ofrecen todo el grupo de expertos técnicos internacionales y de herramientas técnicas que han sido construidas y comprobadas científicamente, para dar resultados cualitativos y cuantitativos para hacer un diagnóstico de ciudad. 2) brindan acceso a toda una plataforma de socios de la red, donde están instituciones del calibre del Banco Mundial, The Nature Conservancy y el BID, entre otras, empresas número uno en el mundo en sus campos, en temas como manejo del riesgo, aseguramiento y medio ambiente. Al estar en el listado, estas empresas le ofrecen a la ciudad una serie de servicios gratuitos. Es decir, Cali recibirá asesorías, estudios y apoyo en el tema de resiliencia. 3) para ayudar a la Alcaldía a progresar en este tema, la fundación paga el sueldo del Director de Resiliencia por dos años, para garantizar que el proceso inicie, y 4) la ciudad y su Oficina de Resiliencia quedan interconectadas a la red de las demás ciudades del mundo. Es decir, las 100 ciudades formamos una red de intercambio de experiencias, fortalezas y soluciones a problemáticas como el tema de las migraciones, el manejo de los recursos ambientales y la paz y el posconflicto.

¿Cómo hace Cali para sobreponerse a sus propios problemas y seguir adelante? ¿Por qué se podría decir que los caleños somos resilientes?

Eso es muy interesante. Por estos días justamente me estoy leyendo un libro de un profesor de Harvard que se llama Edward Glaeser, ‘El triunfo de las ciudades’, donde él habla que hay algo que se ha comprobado en el siglo XXI y es que las ciudades son resilientes casi que por naturaleza. Es muy raro el caso de que tú veas que hay una crisis y la ciudad desapareció. Las ciudades logran recuperarse y Cali es el producto de muchas cosas. No solo porque esté situada geográficamente donde está o por la conexión en temas hídricos que tiene. Hay un tema que va más allá y es el de la gente. Nos hemos caído y ha habido épocas que podríamos llamar “tenebrosas”, pero esta es una ciudad donde su gente es ingeniosa y tiene capacidad de resolver los problemas. Además en Cali hay gran interés por parte de los ciudadanos por trabajar por la ciudad.

¿Cómo es la Cali que se imagina la Oficina de Resiliencia en unos cinco, diez años?

Mi sueño, lo que a mí me gustaría, es ver una Cali donde la gente sepa lo que tiene y se sienta orgullosa de ello. Yo he tenido la fortuna de vivir en muchas otras partes, y por ejemplo acá la gente se queja por el calor. ¡El clima de Cali es perfecto! ¡Paradisiaco! La gente de Cali es la gente más alegre, divertida y servicial que uno se puede imaginar. Yo me imagino una Cali donde todo el mundo tiene claro eso. Donde todos los vemos así y apreciamos el valor de nuestra ciudad, por lo que nos sentimos orgullosos de ella. Cuando uno se cree que lo puede todo, la ciudad lo puede todo. Esta ciudad tiene mucho potencial y tenemos que creérnoslo.

 

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