Así es el tradicional mercado de los pesebres de Cali

Un grupo de 80 madres cabeza de hogar trabajan durante semanas en la fabricación de casas, puentes y demás elementos que embellecen los pesebres de los caleños. Historia de una tradición que perdura.

Por HEINAR ORTIZ CORTÉS
SOBRE LOS PESEBRES
$30.000

es el precio mínimo que podría costar armar un pesebre en alguno de los puestos de Asopesebres.

Ana Lucía Bravo lleva 57 años haciendo pesebres. Desde los ocho años aprendió el arte con el que su mamá llevaba la comida a la casa: aprendió a trabajar la madera, el cartón, la arcilla y la cerámica para fabricar las casas, los puentes y los animales que adornan los pesebres.

“Aquí nos ubicaron hace ocho años a las vendedoras que teníamos puesto en Alameda y en el Centro, frente al Palacio de Justicia. Todas somos madres cabeza de familia, todas somos artesanas y aquí hacemos nuestras casitas, pesebres, coronas y todo lo que el arte de nuestras manos nos permita”, dice la mujer mientras acomoda unos adornos en su puesto.

Como Ana Lucía, son 80 las mujeres artesanas que se agruparon en Asopesebres, una agremiación que por estos días, como es tradicional cada año, se toma la esquina de la Autopista con Carrera 39, junto al Estadio de Softball.

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“Yo hago todo. Hago las sinagogas, los lagos, los puentes, las casas, armo las ovejas. Durante todo el año estoy haciendo lo que vendo en esta época”, cuenta Rosa Mondragón, otra de las artesanas de los pesebres de Cali, que lleva 33 años trabajando en esta tradicional práctica.

No es una exageración. Son meses de trabajo los que invierten las fabricantes de pesebres para poder surtir sus negocios. “La inversión es dura. En icopor y pinturas y además el tiempo, que es lo que más vale. Esto come mucho tiempo, cada casa grande se demora uno más de medio día haciéndola”, sostiene.

En un día bueno, Rosa se puede hacer al menos $150.000. Pero en un día mala, como han estado los de esta semana, podría solo llegar a hacerse lo del transporte para regresar al día siguiente. “Por ejemplo hoy (jueves), solo me he hecho $7.000”, dice la artesana.

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Pesebres para todos los bolsillos

El presupuesto no es un problema en el mercado de los pesebres. Paola Vargas, una de las vendedoras de la esquina de la Autopista con Carrera 39, dice que se pueden hacer pesebres desde los $30.000 hasta los $600.000.

“Lo más costoso a veces es el pesebre como tal, que es como se llama realmente el nacimiento y las figuras del Niño Dios, María, José, los tres Reyes Magos, la mula y el buey. Hay unos grandotes que son de plástico y cerámica, que cuestan hasta $550.000”, dice la comerciante.

María Eugenia Rivas, artesana y presidenta de Asopesebres, explica que pese a que son muchas las cosas que han cambiado en cuanto a los materiales para fabricar pesebres, los precios se mantienen bajos para la gente.

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“Ahora hay mucha variedad. Antes solo era el musgo, que ya no se puede vender por evitar hacerle daño al medio ambiente. Hoy en día, se reemplaza con guirnalda. Le pedimos a la ciudadanía que venga. Ha estado flojo. Pero los invito a que vengan y conozcan. Es un espacio familiar, donde son bienvenidos los niños. No hay ningún peligro y tenemos los mejores precios de la ciudad”, manifiesta Rivas.

“Hace ratito se fue una señora encantada de la vida porque le armé un pesebre con $30.000. Uno le ayuda a la gente y les da ideas, les dice cómo hacerlo y ellos compran. Y al final queda muy bonito”, agrega Ana Lucía.

Las vendedoras de Asopesebres   invitaron a los caleños para que se acerquen a cualquiera de los 80 puestos y compren lo que necesiten para sus pesebres. “Ojalá vengan y miren los precios, que son favorables. Puedan llevar bastantes cosas para armar un pesebre bien bonito”, dice Paola.

En el local de Ana Lucía hay dos mujeres jóvenes y una niña pequeña que juega con los animalitos de los pesebres. “Mis hijas dicen que el arte de su mamá no se los va a quitar nadie. Desde la mañana nos venimos con ellas y nos vamos en la noche. Estamos todo el día acá trabajando. La niña pequeña, mi nieta, tiene tres años y ya cuando ve a la gente que se acerca dice: “a la orden, a la orden, los pesebres”. La tradición no muere, mijo”.

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