El largo camino de los indígenas de Ciudad Bolívar para conseguir ayudas

Por Juan Manuel Reyes Fajardo

Sin descanso. Una comunidad de más de 200 indígenas embera-katío debió pernoctar en un parque de Ciudad Bolívar prácticamente abandonada.

Sin techo. Mujeres embarazadas y niños de 75 familias debieron pasar la noche en parques a la intemperie durante varios días.

¿Y la demora? Luego de estos anuncios, la Secretaría de Gobierno prometió ayudas y albergues para la comunidad.

El pasado 7 de mayo, en medio de denuncias de abusos de la autoridad, una comunidad de indígenas embera-katío fue desalojada de un edificio de la Caja de Vivienda Popular, en el sector Nueva Candelaria de la localidad de Ciudad Bolívar. Estos hechos dejaron a una indígena que presuntamente había sufrido un aborto por agresiones policiales. También provocaron la salida de estas comunidades que continúan con su trasegar por Bogotá.

Se trata de 75 familias embera-katío provenientes del Chocó, desplazadas por la violencia. La comunidad indígena vivía en pagadiarios de la localidad Santa Fe hasta que empezó la cuarentena hace dos meses. Fueron expulsados de estos sitios al no tener cómo pagar sus arriendos, y luego llegaron a otros puntos. Este es el cuarto desalojo que sufren desde que salieron de los pagadiarios.

En el principio de la cuarentena se tomaron el Parque Tercer Milenio, de donde fueron sacados el 8 de abril. Luego salieron al Parque Santander, en el corazón de Bogotá, y después se tomaron el conjunto en Nueva Candelaria. Finalmente, tras el desalojo, se aposentaron en el sector de Manitas, en un parque ubicado junto a la estación del mismo nombre del Transmicable.

Sintúa destacó la participación de los vecinos de Manitas y Lucero Alto, que ayudaron a la comunidad embera a pesar de sus propias dificultades. Aunque en el área hay muchos trapos rojos que piden ayudas para sus ocupantes, estos otorgaron mercados y realizaron "ollas comunitarias". Otros grupos entre los que se cuenta una agrupación de hinchas de Millonarios ayudaron con alimentos y cobijas a estas familias.

Días a la intemperie

Nelson Sintúa, vocero de la comunidad embera-katío, aseguró que la situación es cada vez más difícil. Mientras decenas de niños jugaban en una cancha de microfútbol, el líder mostró a la comunidad en plena calle. "Como las personas no tienen dónde quedarse, vamos a quedarnos aquí hasta que las instituciones nos dén luz verde de una casa colectiva a toda esta población", dijo a PUBLIMETRO.

El líder indígena pidió que en su sitio de albergue se puedan conservar las tradiciones de su comunidad. "Necesitamos un lugar en donde toda la población, adultos, madres, niños y niñas puedan estar tranquilos de acuerdo a nuestros usos y costumbres. Nosotros conservamos nuestra cultura, no queremos que se acabe y vamos a protegerlo", añadió Sintúa.

Aún así, el efecto de las largas noches a la intemperie se nota en una población que ha sufrido enfermedades respiratorias. Con niños y mujeres embarazadas debiendo quedarse en plena calle, también han pedido entre las ayudas colchones, cobijas, plásticos para armar cambuches y elementos de protección para evitar el contagio de COVID-19.

La ayuda de la comunidad

Después de los hechos de violencia que presuntamente ocurrieron el 7 de mayo, en el desalojo de la comunidad indígena de Nueva Candelaria, la Secretaría de Gobierno empezó a trabajar para llevar a estas comunidades a albergues de la Alcaldía. El primero de estos acuerdos llegó este sábado, a través de la Subdirección de Asuntos Étnicos de la entidad.

Este acuerdo concertado con los líderes embera-katío, según el subdirector Horacio Guerrero, permitió que este sábado se realizara la primera parte del traslado. Algunos grupos fueron llevados a albergues en la localidad de Ciudad Bolívar. Otros permanecen esperando ayudas, ya sea de la Secretaría o de la Alta Consejería para las Víctimas, al ser víctimas del conflicto.

De todos modos, la situación no está totalmente resuelta. En Bogotá hay 360 indígenas de la etnia embera-katío desplazados por la Violencia. Las cifras de la Alta Consejería para las Víctimas indican que, hasta el pasado viernes, había atención para 174. Otros más están empezando estos procesos para recibir ayudas gubernamentales.

Sintúa pidió a la administración que se cumpla los acuerdos a los que se había llegado. Por ejemplo, el 7 de mayo ya se había llegado a una coordinación con el Gobierno distrital, pero no se les dio una vivienda digna. Por esto, la comunidad prefirió pasar varias noches a la intemperie y arriesgarse al contagio. Si se sigue incumpliendo estos compromisos, la situación tomaría únicamente visos de repetirse.


La frase

Nos han engañado, nos han mentido en los compromisos, la población hoy no tiene vivienda digna

Nelson Sintúa, vocero de la comunidad indígena embera-katío.

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