Detalles de la explosión que le robó la calma a Bogotá

Un carro bomba explotó en la Escuela de Policía General Santander, dejando varios muertos y heridos. Las autoridades distritales y nacionales hacen un llamado de unión contra el terrorismo.

Por Ginna R. Sánchez

Hacia las 9:30 de la mañana de este jueves 17 enero 2019, José Aldemar Rojas Rodríguez arribó a la Escuela de Policía General Santander en una camioneta gris Nissan Patrol, de placas LAF-565.

Mientras verificaban hacia dónde se dirigía, uno de los guardias caminó alrededor del vehículo con un perro antiexplosivos, que de inmediato advirtió que algo no andaba bien.

Fue entonces cuando le pidieron al conductor que se bajara. Sin embargo, mientras recibía la orden, aceleró hasta el fondo, destruyó la talanquera de la entrada sur y arrolló a los uniformados a su paso, hasta estrellarse contra un alojamiento femenino de la Escuela. 

Segundos después, un estallido ensordecedor, acompañado de una inmensa nube de humo anunció la tragedia, pues la camioneta que conducía José Aldemar estaba cargada con 80 kilos de pentolita (explosivo), que detonaron tras la colisión.   

Después, todo fue pánico, gritos y dolor. Al menos 21 personas murieron y 68 más resultaron heridas, entre miembros de la fuerza pública, estudiantes de la Escuela, empleados y visitantes.

Un llamado de unión

Momentos después se realizó un consejo extraordinario de seguridad, que lideró el presidente Iván Duque y al que asistieron la vicepresidenta, el alcalde de Bogotá, el fiscal general, el procurador general y altos mandos militares, donde se pidió a los colombianos hacer un minuto de silencio en memoria de las víctimas. 

“Colombia unida contra el terrorismo. Todo el país manifiesta su solidaridad con las familias de las víctimas y la Policía. Este es un ataque en un centro académico donde había jóvenes y estudiantes desarmados, es un ataque no solo contra la juventud, sino contra toda la sociedad”, expresó el presidente Duque.

El primer mandatario recalcó que este acto terrorista no quedará impune e hizo un llamado a los colombianos para que se unan en contra de los violentos.

“Ni un paso atrás frente a quienes atacan miserablemente a la sociedad. Todos, sin ningún distingo, debemos apoyar a la Fuerza Pública para capturar y castigar a los actores de esta barbarie”, sostuvo.

Asimismo, les pidió a los ciudadanos contribuir con cualquier información que permita desarticular la estructura criminal que perpetró el hecho, a través de la línea 123.

Por su parte, el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, informó que ya se tiene plenamente identificado al autor material del hecho: “Nuestras capacidades están desplegadas y tenemos la certeza de que, en el curso de las próximas horas, daremos más información de los autores intelectuales”, señaló.

A su turno, el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, hizo un llamado a los ciudadanos para que se unan en contra de las acciones terroristas, sin importar las diferencias: “Invito a los ciudadanos a que en este momento nos unamos todos. Todos unidos contra el terrorismo más allá de cualquier diferencia, todos solidarios con nuestra Policía, con nuestras instituciones y con nuestra democracia. Todos unidos contra el terrorismo”.

La tragedia también golpeó a los vecinos

“Se escuchó el impacto superduro, tanto que levantó polvo en la calle. Yo pensé que era por un ventarrón, pero después vi que el humo salía de la Escuela”, relató angustiada Margarita, que desde hace varios meses tiene un negocio de costura a las afueras de la  General Santander.

Así como ella, los miles de habitantes de los barrios aledaños a la Escuela fueron sorprendidos por la potente detonación, que logró romper los vidrios de las fachadas de un significativo número de viviendas, que al cierre de esta edición no se ha terminado de confirmar.

Este es el caso de la familia Rodríguez, que desde hace más de 40 años reside en un sector que colinda con la Escuela de Policía: “Nosotros pensábamos que estaba temblando. Fue terrible. Todos los vidrios se nos rompieron, pero afortunadamente nadie estaba cerca de las ventanas”, contaron, mientras en la cuadra empezaban a llegar miembros de la Defensa Civil y Bomberos para hacer un balance de la situación.

Al final del día, la capital terminó acordonada, mientras avanzan las investigaciones para determinar qué organización está detrás de los hechos.

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