Una apuesta desde la escuela para cuidar al oso de anteojos

Enseñar a los niños y jóvenes sobre el cuidado del medio ambiente debería ser parte del currículo de todas las instituciones escolares.

Por María Paula Suárez Navas

El oso de anteojos es el guardián de los páramos en Colombia, ya que es el encargado de esparcir semillas y despejar la vegetación para que entre la luz del sol a estas zonas. Esto es algo que entendieron muy bien dos estudiantes de onceavo grado del Colegio Rochester, en Bogotá. Valentina Rincón y Gabriela Rodríguez elaboraron como trabajo de grado una cartilla para que los niños que viven alrededor del Páramo Chingaza comprendan la importancia de proteger a esta especie, y en últimas, de proteger el agua. El proyecto llamó la atención y obtuvo el apoyo de Parques Nacionales Naturales de Colombia, la Fundación Manantial La Laja (que trabaja en inmediaciones del páramo) y la Universidad Javeriana.

“Más allá de entregar una cartilla queremos es trabajar con los niños y mirar alternativas de trabajar con los padres de familia para que todos comprendan la importancia del oso, que no lo vean como un enemigo y que lo empiecen a respetar (…) La idea es que los campesinos comprendan que deberían tener otras alternativas de producción que no generen tanto impacto en el ecosistema”, explica Jorge Quintero, director de sostenibilidad del Colegio Rochester, quien orientó el trabajo de las estudiantes. Y es que desafortunadamente el oso es cazado por campesinos porque creen que atacará a sus animales y a esto se suma que también tienden a extender la frontera agrícola.

Pero la idea de inculcar en los niños la importancia del este animal por parte de las jóvenes creadoras de la cartilla solo es fruto del carácter transformador que tiene la educación. Por eso, Jorge Quintero se esfuerza mucho por hacer que los estudiantes del colegio entren en contacto con la naturaleza y comprendan todo lo que ella nos brinda.

Desde hace un tiempo lleva a los estudiantes al páramo, aunque estos no se manifiesten muy emocionados, pero luego quedan maravillados con los paisajes y al ver que pueden tomar el agua que cae de una cascada. De hecho, han llegado a instalar cámaras en un predio cercano y los niños y jóvenes se emocionan mucho cuando ven que el oso y otros animales son captados merodeando por allí. Todo esto solo tiene la intención de crear empatía con el medio ambiente.

Sin embargo, Quintero y los profesores cuentan con otra ayuda grande: “No es una tarea fácil (educar en sostenibilidad) y menos cuando no se tienen las herramientas para ello, pero nosotros como tenemos la particularidad de que el colegio es el primero en Latinoamérica en obtener certificación LED Gold, eso hace que para los estudiantes sea más fácil entender la importancia del cuidado del medio ambiente”, dice Quintero.

El biólogo hace hincapié en la necesidad de que más colegios incorporen en sus currículos el cuidado por el medio ambiente. “Pero no basta con el compromiso que puedan tener los colegios, creo que la infraestructura de las instituciones tiene que estar acopladas a lo que se ve en el salón de clase”. Como quien dice: no sirve predicar sin dar ejemplo.

 

Cifras:

 

  • El oso de anteojos está catalogado como una especie vulnerable que podría desaparecer en los próximos 25 años.

 

  • 700 ejemplares son los que se estima quedan en Colombia y 18 mil en Suramérica.

 

 

 

 

 

 

 

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