Aunque usted no lo crea, montar la bicicleta afecta su respiración

Aunque montar bicicleta es una actividad física, muchos ciclistas se ven perjudicados por la calidad del aire en Bogotá.

Por Ximena Arias

Camila Moncada es estudiante de física y se va a la Universidad Nacional en bicicleta aproximadamente tres o cinco días a la semana.

“Cuando uno está montando bicicleta, uno conduce al lado de todos los carros y se siente el humo que sale de ellos y de los carros. Por esto he empezado a tener más gripa y tos. También, mi piel se ha visto afectada porque siempre está muy sucia. Después de montar, uno siente que todo el mugre se le queda en la cara”.

El testimonio de Camila comprueba una de las tesis de un estudio de la Universidad Nacional en el que se afirma que las personas que se movilizan en bicicleta son las más afectadas por las concentraciones de partículas ultrafinas en el ambiente.

De acuerdo a la investigadora Leidy Tatiana Ávila, magíster en ingeniería ambiental, “estas partículas provienen sobre todo de la combustión de vehículos y afectarían la salud, pues por su tamaño pueden ingresar a los alveolos pulmonares, permacer allí mayor tiempo y causar problemas en las vías respiratorias”.

Ávila explica que los ciclistas realizan un mayor esfuerzo físico que un peatón o una persona que se moviliza en el transporte público o individual porque debe respirar continuamente en su trayecto. Debido a esto, entra un mayor aire contaminado a los pulmones.

El docente del programa de ingeniería ambiental de la Universidad de la Salle, Edder Velandia asegura que “el grado de contaminación en cada persona varía de acuerdo a los sectores que recorra y según, los horarios en los que se movilice”.

Sin embargo, los problemas van “desde una simple tos, irritación en las mucosas y en los ojos, dolor de garganta, entre otras. Si alguien tiene una gripa, puede empeorar si monta bicicleta y puede generar unos cuadros de enfermedades respiratorias más complejas”, como afirma Velandia.

Por su parte, el profesor del departamento de ingeniería química y ambiental, Nestor Rojas, de la Universidad Nacional explica que “aunque los ciclistas tienen el beneficio de la actividad física, si este pasa más de 4 horas diarias en un ambiente como Bogotá, los daños pueden superar las ventajas”.

En la investigación se expone que la Autopista Sur es la vía que reportó una mayor concentración de partículas ultrafinas, ya que en esta, transitan vehículos pesados y hay varios tramos sin pavimentar.

Para Velandia, otro de los corredores más contaminados es la calle 80.

¿Existe algún tipo de solución para los ciclistas?

Frente a este tema, el ingeniero ambiental Edder Velandia considera que “las máscaras y los protectores contra la contaminación deben ser indispensables para los ciclistas. En el mercado colombiano se empiezan a promocionar. Aunque algunos son costosos, hay otros que son accesibles para la gente. No obstante, los usuarios recurrentes deberían hacer esta inversión”.

Por su parte, la estudiante Camila Moncada afirma que “uno ve gente que monta con máscaras o tapabocas con filtro, pero no conozco muchas opciones. Estos últimos pueden costar entre $2000 y $5000 pesos. Hay gente que usa cuellos, que son una especie de tela. No las he comprado por pereza y porque normalmente sudo mucho y si me pongo algo adicional en  mi rostro, aumenta mi sudor” .

Sin embargo, no todos los ciclistas están de acuerdo con el uso de estas máscaras. El politólogo Juan Camilo Gómez Pinzón ha montado bicicleta desde hace siete años y nunca se ha sentido afectado.

“Además, he escuchado de algunas personas que esas máscaras no sirven para mucho porque las partículas contaminantes son muy pequeñas e igual entran en el organismo”, afirma Juan Camilo.
Pinzón asegura que “soy promotor del uso de la bicicleta y creo que estas máscaras limitan su uso porque las personas tienen que empezar a usar más accesorios, y hace esta actividad menos práctica. Además, me parece que no es estético porque uno se ve muy feo con eso”.

El politólogo recomienda a las personas que “transiten por vías secundarias y no principales porque no tienen muchos carros ni buses. Yo me movilizo por la carrera 16 porque es segura y la carrera 18”.
Igualmente, según la investigación, las concentraciones de partículas ultrafinas obtenidas en Bogotá alcanzaron un promedio de 139.000 partículas por centímetro cúbico, una cifra superior a ciudades como Londres o Sydney.


“Desafortunadamente, al ser un ejercicio que se hace en un ambiente contaminado, genera unos costos colaterales po la mala calidad del aire”
Edder Velandia, docente de ingeniería ambiental de la Universidad de la Salle.


Las ciclovías también generan problemas para los ciclistas
De acuerdo al docente Edder Velandia, las ciclovías no presentan ningún tipo de proteccióón o barrera que proteja a los ciclistas.

“Las ciclorutas en los andenes no han sido las adecuadas.Mi propuesta es construir bicicarriles que cuenten con barreras vivas. Hay algunos tipos de plantas que se podrían instalar para que las partículas sean atrapadas allí

Otra opción es crear unas vias paralelas. Por ejemplo, en vez de poner los bicicarriles en la Avenida Caracas, debería estar por la 13  o por la 11.

Por ejemplo, en la Carrera 30, se puede enviar a los ciclistas a corredores como la 24. Uno también podría ampiar el Parkway

El Distrito debe hacer una planificación de la red de ciclorrutas. Uno de los problemas de Bogotá es que las ciclovías se hicieron pensando en el espacio y no en las necesidades de los usuarios.

También es importante revisar el tema de seguridad para los ciclistas”.


 

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