Moscas y ratas: las plagas que afectan el relleno Doña Juana

La falta de control de las plagas en el relleno sanitario Doña Juana ha generado enfermedades crónicas en los ciudadanos de esa zona

Por Ximena Arias

“Las moscas comen primero que yo”, así explica José Velandia, habitante del sector, la problemática de las plagas que existe en el barrio Mochuelo Bajo, que está ubicado cerca al relleno Doña Juana. “Es como una natilla con uvas pasas”, agrega.

“En el día estamos acostumbrados a ver ratas en las calles, especialmente en los caños, pero es raro verlas en nuestras casas. Por la noche en cambio uno sí las siente haciendo ruido. Cuando entran, acaban con el mercado, se comen los libros de las bibliotecas y muerden la ropa que hay en los clósets”, cuenta Velandia.

“También, hay zancudos que nos pican y generan alergias en la piel de los niños”, afirma José.

El director de la Especialización en Geografía de la Universidad Central, Johan Avendaño, afirma que “el problema de plagas es histórico. Desde su instalación, no ha habido posibilidad de resolverlo. Por eso, este tema no es nuevo.

“Las plagas afectan los cultivos, los espacios de socialización y la comida de las personas”, asegura Avendaño.

“El problema global es el manejo que se les da a las basuras en el relleno sanitario.Debido al peso de los desechos, se genera un amontonamiento de bolsas, se producen lixiviados, unos líquidos tóxicos que se forman por la mezcla de todos estos ingredientes”, explica Avendaño.

La gran acumulación de desechos llevó a que en los años noventa se desprendiera un costado del relleno Doña Juana, debido a que los lixiviados llegaron al suelo y provocaron este impacto.

El experto asegura que otra problemática son “los olores que se desprenden del relleno por la corriente de viento y generan enfermedades pulmonares en los habitantes de los alrededores, como lo han demostrado varios estudios. Los más afectados son los niños y los adultos mayores”.

José explica que “antes se le aplicaba cal a la basura del relleno, pero ahora se pone un plástico. Sin embargo, este cambio ha producido un criadero de larvas de moscas”.

No obstante, Johan Avendaño señala que “la cal no descompone todo el tipo de basuras que hay allí. El plástico sirve para sellar ciertas zonas, pero esto no soluciona la sobresaturación de desechos que hay en el sector”.

Soluciones a medias
Velandia explica que “el operador del relleno nos ha dado un platillo para atrapar las moscas. Pero esto no sirve y además, se ve muy feo en la casa”.

“Cuando fumigan, pasa un coche por toda la calle con una máquina que esparce un químico y hace un barrido general. Pero  esto genera dolor de garganta y enfermedades respiratorias. Con las fumigaciones, se alborotan las ratas que salen y se esconden en nuestras casas”, cuenta Velandia.

La denuncia
El operador encargado del relleno es el Centro de Gerenciamiento de Residuos Sólidos (CGR). El concejal del partido Mira, Jairo Cardozo, denunció que esta entidad  no ha sido eficaz en el manejo de esta problemática. “La actuación de la administración ha sido endeble y casi nula, nadie responde a la comunidad de manera concreta”, afirma Cardozo.
“Las moscas siguen prolifrerando en las viviendas contaminándolo todo, es algo insoportable e indigno, tener que preparar y comer los alimentos asediado por centenares de moscas”.
Por su parte, Avendaño afirma que “si fuera posible tomar una medida de fondo, se debe hacer un cierre inmediato del relleno sanitario porque las enfermedades que sufren los habitantes son crónicas. A corto plazo es importante que el reciclaje se convierta en una política regional para poder comercializar los elementos reciclables. Aquellos que no lo permiten, serían llevados a una planta de trituración especializada”.


¿Qué dice la Uaesp?

Sergio Rodríguez, subdirector de aprovechamiento de la Uaesp, afirma que “hemos trabajado con el operador en tres aspectos como la fumigación para evitar el crecimiento de más moscas. El segundo es un cerramiento con arcilla de más de 20.000 metros cuadrados. Y el tercero es renovar la cobertura plástica de 1000 metros cuadrados que rodean el área. Esto último, ayuda a que las moscas no salgan de la zona e invadan el espacio de la comunidad”.


 

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