Política de bilingüismo: Entre los intentos y la falta de continuidad

Varios concejales y padres de familia critican la política de bilingüísmo de la Administración Distrital. Sin embargo, la Secretaría de Educación sostiene que han desarrollado tres ejes.

Por Ximena Arias

Varios concejales de Bogotá han criticado la política de bilingüismo de la Administración Distrital. Diego Molano, del Centro Democrático, considera que la implementación de la segunda lengua debe ser el eje fundamental de la jornada única, ya que, “permite aplicar una política de innovación y competitividad, y desarrolla e incrementa capacidades”.

La concejal del Partido Liberal, Luz Marina Gordillo, afirmó que se ha improvisado en el proyecto de aulas de inmersión, que consiste en traer profesores de habla inglesa a Bogotá para que les enseñen inglés a los niños. Las razones de esta denuncia se deben a que sólo el 20% cumple las condiciones, el resto provienen de países como México, Brasil, Argentina y Venezuela.

El concejal Roger Carrillo del Partido Conservador fue más allá y calificó la política “como un fracaso. Es lamentable que hoy nuestros jóvenes no puedan competir por falta de dominio del inglés, es evidente que en un mundo globalizado, no es suficiente hablar una sola lengua, los jóvenes hoy no están acordes a las exigencias del mercado laboral y eso impide que puedan acceder a espacios y oportunidades que solo las da el manejo de una sola lengua”.

Las tres líneas del Programa Distrital

La Directora de Ciencias, Tecnologías y Medios Educativos de la Secretaría de Educación, Jerónima Sandino, explicó que en el Plan de Desarrollo de la Alcaldía Mayor hay tres ejes fundamentales. El primero es la certificación continuada de los docentes, el segundo es el fortalecimiento de ambientes de aprendizaje de segunda lengua y el tercero es el uso de materiales digitales y textos escolares”.

Sandino explicó que actualmente “el 46% de los profesores cuentan con un nivel B2 y el 17% tienen un nivel C1. El problema es que muchos cuentan con el conocimiento pero no aplican una buena metodología en sus clases. Por esto, se les brinda una capacitación didáctica”.

Otro factor es que “por ley no se puede despedir a los docentes que no cuenten con los niveles requeridos. Por esto, el Distrito debe disponer de unos recursos especiales para su capacitación en la segunda lengua. Además, debido a que los concursos para la contratación de docentes son públicos y abiertos para todos los ciudadanos no pueden requerir un determinado nivel de inglés”.

Los ambientes de aprendizaje de segunda lengua se han generado de diversas formas. El primero son las aulas de inmersión que consiste en el acompañamiento de lenguajes nativos a los estudiantes y a los profesores, ya que a estos últimos también les sirve para mejorar el dominio de la segunda lengua. El segundo es dotar a las aulas con los equipos (como computadores, audífonos) y programas necesarios para el aprendizaje del inglés.

“En algunos colegios, se ha implementado en los grados noveno, décimo y once, el uso de los textos escolares que fueron elaborados por el Ministerio de Educación bajo el programa ‘Colombia Bilingüe’. Este año esperan que sean usados en los cursos de sexto, séptimo y octavo”.

Otro de los problemas según Sandino “es que no se le puede exigir a los colegios que adopten un modelo de enseñanza de inglés o que implementen un énfasis especial por la autonomía institucional”. Sin embargo, algunas instituciones han intentado aplicar estas medidas pero no han contado con los recursos necesarios.

El concejal Diego Molano presentó el ejemplo del Colegio Distrital José Manuel Restrepo, ubicado en Puente Aranda, en el que el rector implementó un proyecto de educación bilingüe, desde el 2006. No obstante, no ha podido contratar a profesores que cuenten con un buen nivel de inglés. Tampoco, ha logrado utilizar los recursos digitales educativos por la mala calidad del internet.

Los padres no ven el avance en sus hijos

Ruby Arias tiene a sus dos hijos inscritos en colegios públicos. Su hijo Brandon estudia en el IED Castilla y su hija Laura está en el IED Marsella. “Debido a que el horario es media jornada, les dan solo tres horas de inglés a la semana y no hay intensidad. Además, los profesores son colombianos y no van más allá del verbo To Be. La verdad no sé cómo van a hacer con las pruebas SABER. Esa es la desventaja que nuestros hijos tienen con los colegios privados en donde sí se brindan mejres clases”.

Sandra Ramírez tiene a su hija Sara en el IED Castilla y afirma que “a ellos les dan la educación básica, no hay un refuerzo, sólo ven los pronombres y vocabulario”.

Tanto Sandra como Ruby coinciden en que uno de los problemas es la falta de continuidad de los programas de bilingüismo en la Administración Distrital. “Mi hija tenía un profesor nativo que les enseñaba a interactuar por medio de canciones en inglés, escribir y a entablar diálogos. Sin embargo, con la llegada de Enrique Peñalosa, despidieron al docente antiguo y contrataron a un profesor básico. Creo que en vez de quitar lo que se ha hecho se debe agregar valor”.

Igualmente, Ruby afirma que “con el programa 40 por 40 de la Administración de Gustavo Petro, se extendía la media jornada y los niños podían tomar clases de inglés en otros espacios durante cuatro horas a la semana”.

Sandino afirma que en el 2016, 6% de estudiantes de once alcanzaron el nivel B1 de acuerdo a las Pruebas Saber Pro. Su meta es que para el 2019, aumente al 10%. Hasta el momento la política del bilingüismo la han focalizado en 104 colegios de Bogotá.

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