49% de los bogotanos justifica usar violencia si es en defensa propia

Los videos de robos y de ladrones siendo ajusticiados por la ciudadanía son hoy el pan de cada día, por eso hay preocupación de las autoridades por la falta de confianza en la ley

Por PAULA MONROY PUBLIMETRO
Dato
20%

De los bogotanos está de acuerdo con darles golpizas a los ladrones

“Se debe trabajar en fortalecer su relacionamiento con la ciudadanía”, Yamit Saldaña, Corpovisionarios. 

Tres robos se presentaron en la noche del lunes en Bogotá y lo más preocupante es que se trata de menores de edad quienes están realizando los hurtos.

El primero de ellos se presentó en el barrio El Tunal donde dos delincuentes se subieron a un bus SITP e intimidaron a las personas que viajaban allí. Uno de los pasajeros intentó resistirse y lo apuñalaron varias veces en las piernas.

Otro caso se presentó en Fontibón, donde dos jóvenes de 16 y 17 años se subieron a uno de los buses, amenazaron a una mujer y lograron hurtarle un bolso, celular y dinero. Aunque lograron escapar, los menores posteriormente fueron capturados por la Policía.

El tercer caso se dio en la Autopista Sur donde las autoridades retuvieron a tres presuntos delincuentes, dos de 16 y 17 años de edad y una mujer de 18   que se subieron a un bus y robaron a cerca de ocho pasajeros, sin embargo, la Policía frustró el escape de los ladrones.

La justicia por mano propia

La preocupación de las autoridades radica en las edades de estos jóvenes y en el papel de policías que han asumido los ciudadanos que están tomando la justicia por mano propia.

Prueba de ellos son los videos que están circulando en las redes sociales y que dan cuenta de las golpizas que les dan a los ladrones en las calles.

Hechos como este, donde los ciudadanos ajustician de forma violenta a los ladrones o vándalos, son cada vez más frecuentes en Bogotá. Inquietados por este tema, consultamos algunos expertos para comprender qué lleva a los ciudadanos a realizar estas acciones.

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“Tomarse la justicia por mano propia no es una moda, es un problema que históricamente ha estado presente en los seres humanos por cultura y por una noción equivocada de lo que es el estado de derecho”, señala Henry Murraín, director de la organización Corpovisionarios que se preocupa por temas de cultura ciudadana.

Esta ONG ha realizado, por más de diez años, la Encuesta de Cultura Ciudadana y según Saldarriaga en la sección que pregunta a los ciudadanos si se tomaría la justicia por sus manos, “los resultados siempre han mantenido una tendencia hacia las respuestas afirmativas, más allá de la condición social, económica o educativa de las personas”.

Así, según la última Encuesta aplicada en Bogotá para 2013, el 49% de los ciudadanos consultados consideró que se justifica usar violencia cuando se actúa en defensa propia. Sin embargo, solo 11% estaba de acuerdo con tener un arma para defenderse en contraste con 40% que estuvieron en desacuerdo y otros 40 que se manifestaron completamente en desacuerdo.

De igual forma, a la hora de ante la pregunta “Cuando un grupo de ciudadanos atrapa a un ladrón que acaba de robar deberían darle una golpiza”, más de la mitad de ciudadanos (53%) estuvieron en desacuerdo, en contraste con 20% que dijeron estar de acuerdo con darle una golpiza al ladrón y un 3% totalmente de acuerdo.  

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Por su parte, el profesor de filosofía política de la Universidad del Rosario, que ha investigado sobre temas de legitimidad y justicia, existen tres frentes que ocasionan dicho ajusticiamiento, la perspectiva que tienen los ciudadanos frente a la seguridad, la baja sanción social a los actos de defensa agresiva y la pobre formación tanto moral como ciudadana que tenemos.

En primer lugar, el filósofo considera que existe una perspectiva de miedo generalizado en la sociedad bogotana, “se tiene miedo a la efectividad de los organismos de seguridad del Estado”. Es decir, no se cree que la policía sea buena cumpliendo su trabajo, hay una ruptura de confianza en ellos.

Hernández explica que esto es eso es, “independiente a las estadísticas relacionadas con robo o violencia”. Él relaciona la actitud temerosa con que en todo lado se escuche que hay personas que les arrebatan las cosas a otros. Tiene que ver con esas anécdotas que van de boca a boca o se transmiten a través de los medios.

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Ante esto, Yamid Saldaña de Corpovisionarios, considera que las instituciones “deben trabajar en fortalecer su relacionamiento con la ciudadanía, buscar una mayor efectividad en sus procesos y generar cercanía”.

Un segundo frente, dice Hernández, tiene que ver con la situación social en la que estamos, no sentimos ninguna restricción moral o legal de defenderos por mano propia. “Esto ocurre porque no se sanciona socialmente al que le agreda a otro para protegerse”, puntualiza.

Una sanción social, podrían ser las iniciativas ciudadanas que buscan “sapear” al delincuente, avisando a la policía, como es el caso de la campaña anticolados. Mediante actos de abucheamiento, no se vulnera a la persona que se cole, pero si se origina un mensaje a nivel social. Está diciendo indirectamente que eso está mal.

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Y por último, un aspecto que reivindica el ajusticiamiento es la “pobre formación moral y ciudadana que tenemos”. De acuerdo con David Hernández, “creemos que todo está dividido en el bien y el mal. Por lo que el bien tiene que eludir sus propias reglas, de fondo podemos abusar del que ha abusado, sin importar que el hecho este mal”.

En esta medida el filósofo considera que rompemos las reglas que todos esperarían para hacer justicia contra el ladrón y por tanto no estaríamos actuando de forma coherente. Pues a la larga, estamos aplicando la misma técnica del abusador.

De igual forma, para Yamid de Corpovisionarios, “claramente es una práctica que últimamente recibe cierta validación en algunos sectores de la ciudadanía, por lo que el tema debe ser tratado desde varios frentes, pero sobre todo desde lo cultural”.

Y añade, “lo más importante es que los ciudadanos mismos se empoderen no para “ajusticiar” a otros sino para mejorar su relación con el entorno, para aprender a respetar los derechos de todos, inclusive los derechos de quienes se equivocan”.

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