Las peores cosas de viajar en buseta en Bogotá

Por Publimetro Colombia

¿Hay algo peor que tratar de tomar un bus en Bogotá a horas pico? No sabemos, pero ir en este medio de transporte es toda una aventura para miles de bogotanos. Vea las cosas que tienen que sufrir los pasajeros de las busetas, porque viajar en ellas es una odisea.

Nunca pasan

Tomar bus en Bogotá a la hora de la mañana es un infierno, ya que las busetas, que vienen desde más lejos, pasan excesivamente repletas, y ya sobrepasaron la cuota decente de sobrecupo. Alguien que deba llegar a su trabajo o a la universidad a las siete de la mañana debe levantarse tres horas antes (incluso más), caminar y tratar de acomodarse si no quiere que cinco busetas que van hacia su mismo lugar de destino no paren nunca.

Son latas de sardinas

Las busetas en Bogotá no son aptas para claustrofóbicos, sobre todo en horas pico. El conductor,  guerrero cruel inmerso en la ‘guerra del centavo’, tratará de embutir hasta por las rendijas a los pasajeros, sin importar cómo puedan arreglárselas allá atrás. Algunos son tan descarados, que viendo el sobrecupo solamente dicen “sigan atrás, sigan atrás”. Apretones, pervertidos, personas que golpean con sus bolsos a otras, atracos cosquilleados y otras aberraciones (como el solo hecho de soportar la carne de otro, los olores y el calor concentrado en las ventanas cuando llueve), se viven en una buseta atestada de pasajeros. El infierno es real a la hora de bajarse, ya que hay que sortear todo tipo de obstáculos para salir respirando, y con todo en la cartera.

La terrible música a todo volumen

Hay varios tipos de conductores de buseta, pero todos tienen en común que escuchan su emisora (predominantemente de música tropical y de contenido popular) a todo volumen, o la música de su preferencia. Pero eso no es nada, también hay personas que necesitan a gritos audífonos. Tanto Giovanny Ayala o UB40 hacen del viaje un  infierno para cualquier pasajero, y todo porque el muchachito descubrió que su celular tiene buen sonido. Ay sí.

De conductores malvados y otras tragedias

Muchos conductores  no oyen cuando el pasajero timbra y se quiere bajar, llevándolos cuadras más allá. Otros ni siquiera se toman el trabajo de dejar al pasajero cuando este toca tierra, causando terribles accidentes. Y la mayoría parece que condujera en ‘Más Rápido y Más Furioso’, sin pensar en el bienestar de sus pasajeros.

De conductores amigables y otras tragedias

Esta es la clásica treta. Puede ir una mujer con una bolsa y tres paquetes, haciendo surfing en la buseta, pero la muchacha en minifalda tiene la prioridad. Así esta no quiera, no importa: El tipo será insistente. Lo peor es cuando trata de entablar una conversación. Sufren las que están en la mira: Técnicas de galantería como “oye bebé”, o “¿te gusta esta canción?”, y picaditas de ojo no pasarán desapercibidas.

La hermosa silletería Blue Bird

Si es un cebollero (y los hay, vayan en ruta por la 30 sentido norte- sur), la vieja y herrumbrosa silletería Blue Bird, con su olor a metal oxidado, despertará sus sentidos. Si es una silletería de cuero, rotos, y otras obras de arte como ‘x100pre Millitos’ (mal escrita en esfero azul), lo entretendrán. Pero eso no es nada ante las viejas, mohosas y ajadas sillas de tela que nadie limpia. Manchas de escatológicos orígenes, o sillas mojadas harán las delicias de cualquier pasajero.

Las trampas del rebusque

La situación del país no da para más, es comprensible. El lío se encuentra en la categoría de los que hacen ‘arte’: nada peor que el que trata de rapear sobre todos los pasajeros que se encuentran en la buseta, y mal. ¿Hay algo más incómodo y penoso  que un muchacho de 18 trate de balbucear algunas palabras sobre su chaqueta? No lo sabemos. No faltan, tampoco, los que ya son habituales con sus historias de dolor y siempre estafan a los mismos incautos. Y los habitantes de la calle que se suben ni hablar.

La caballerosidad es una lengua extranjera

Vale ya, el feminismo llegó, y desde ahí ningún mozuelo cede su silla ni porque lo golpeen. Puede que no suceda con las mujeres que aún pueden soportar el tortuoso recorrido a pie, pero con las mujeres embarazadas y mujeres mayores, esto debiera ser una excepción. Nunca falta el cretino que se hace el dormido para no ceder la silla.

Lea también

Accidente múltiple en la Caracas con calle 32

Choque entre buseta y taxi deja 15 heridos

MÁS BOGOTÁ AQUÍ

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo