Parquear la bici en el Ministerio de Cultura

Por: Javier @irenarco Pinzón

Por Publimetro Colombia

Artículo publicado originalmente aquí.

Un periódico que circula en Bogotá busca historias de usuarios de bicicleta bogotanos que hayan recibido trato discriminatorio por parte de personal de seguridad.

En twitter les respondí que tenía una historia sobre el acceso al cicloparqueadero público del Ministerio de Cultura y cómo ahora se impide que ciclistas entren allí.

La historia es la siguiente. Desde el 2001 opté por desplazarme en bicicleta, teniendo en cuenta sus evidentes ventajas como vehículo de tranporte.

Recuerdo que la primera vez que llegué montado en la bicicleta a uno de los parqueaderos para funcionarios de mi entonces nueva oficina, era asesor de comunicaciones de un programa presidencial, el vigilante me dijo que no podía ingresar, pero una vez me identifiqué no me pusieron problema y se me permitió de ahi en adelante parquear mi bicicleta. Los que han visto la película “Brazil” de Terry Gilliam se acordarán de la escena donde el protagonista muestra el carné.

Diez años después, en el 2011, aunque ya no trabajaba con la presidencia, por razones laborales y profesionales tenía que ir con cierta frecuencia al Ministerio de Cultura que está ubicado en el Palacio Echeverry sobre la carrera octava, a una cuadra de la Casa de Nariño.

Me pareció muy bien descubrir que el Ministerio de Cultura había dispuesto un biciparqueadero, disponible tanto para funcionarios como para visitantes. Pero el acceso a la octava está cortado tanto por el norte como por el sur y solamente los vehículos oficiales pueden usar esta vía, por lo que exclusivamente peatones pueden entrar por allí. Así que al llegar en bicicleta tenía que dar la vuelta a la manzana, y entrar por la calle octava. En ese punto inevitablemente tenía que informar al policia, de guardia en una garita, que había un biciparqueadero público y convencerlo que tenía alguna diligencia para hacer en el ministerio. El policia me informaba que tenía que bajarme de la bicicleta y entrar caminando con la bicicleta en la mano, lo cual me parecia razonable. En un par de ocasiones, el policia de turno no quiso autorizarme y me ví obligado a dejar la bicicleta amarrada con el candado a una reja, pidiéndole el favor de que le echara un ojito.

A comienzos de 2012, la última vez que fuí en bicicleta al Ministerio de Cultura no me permitieron entrar con ella. Aunque iba sobre el tiempo para la reunión a la que me dirigía, me decidí a averiguar qué pasaba. En la calle octava el policia no dió su brazo a torcer y no me dejo seguir. Fuí entonces a la entrada sur de la carrera octava. Allí expliqué que iba para el Ministerio de Cultura, les dije que había un biciparqueadero destinado al público, y que tenía una reunión con funcionarios del ministerio. No hubo caso. El personal de seguridad de la Casa de Nariño me dijo que no era posible, que ahora estaba ubicada en esa zona la nueva sede del Ministerio del Interior, y había restricciones de seguridad. Finalmente ante mi insistencia, un agente de seguridad, de los de corbata y vestido de paño gris, me indicó que lo único que podía hacer era tramitar un permiso con la seguridad de palacio, explicando que yo ando en bicicleta, que hay un biciparqueadero, que tengo asuntos con el Ministerio de Cultura, etc.

Me pregunto cuál es la amenaza que puede plantear alguien que se desplaza en bicicleta. Estoy dispuesto a que me esculquen, a mostrar mi maleta, a que pasen mi bicicleta por un escaner si es preciso, pero no entiendo cómo existiendo un parqueadero para bicicletas, por una disposición restrictiva me veo impedido para entrar hasta la dependencia pública a la que me dirijo, y me veo forzado a hacer malabares para encontrar donde parquear mi bicicleta, porque practicamente ningún parqueadero de la zona las acepta.

En el Plan de Desarrollo 2012 – 2016 del distrito capital que actualmente se tramita ante el cabildo distrital, se propone dar prioridad al peatón y al ciclista como actores primordiales de la vía y se busca privilegiar al transporte masivo sobre el particular. Sería bueno que instancias distritales como Movilidad y el IDU, se coordinen con quién corresponda tanto a nivel privado como público, para garantizar e incentivar que el ciclista bogotano no sea visto como una amenaza, y se le facilite el parqueo de su bicicleta y su desplazamiento por la ciudad. También el Ministerio de Cultura debería informar a sus vecinos institucionales que apoya la movilidad alternativa y cuenta con un biciparqueadero, solicitando que no le pongan problema a los ciclistas visitantes.

Mientras tanto, cada vez que un ciudadano que se desplace en bicicleta vaya al Ministerio de Cultura tendrá que parquear en La Candelaria y llegar a pie, mientras el biciparqueadero está subutilizado.

@irenarco

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