En una isla remota en el Océano Índico, un hombre con peluca de mujer lleva horas escondido entre arbustos.
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Armado con un rifle de aire, planea matar a los tres últimos especímenes de una ave exótica.
Por improbable que parezca, lo que estoy viendo es un proyecto de conservación de vanguardia.
"Normalmente vemos en conflicto a la defensa del medio ambiente y al desarrollo ", me dijo el ministro de turismo de las Islas Seychelles, Didier Dogley.
"Pero aquí somos pioneros en un enfoque totalmente diferente".
De acuerdo al "modelo de Seychelles", como lo llama Dogley, los proyectos turísticos no dañan al medio ambiente sino que lo protegen.
El modelo parece un poco inverosímil. Los turistas pueden dejar una huella pesada en ecosistemas frágiles como las islas Seychelles.