La escasez de CO2 está empezando a pasar factura en Europa. Desde la industria de la carne a la cerveza, la falta de dióxido de carbono está golpeando duramente a la producción.
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Incluso Coca-Cola tuvo que interrumpir la actividad de su planta embotelladora en Reino Unido.
"La peor situación de suministro que golpea al negocio del dióxido de carbono en décadas", afirmó la revista especializada Gas World.
Para qué se usa el CO2
El dióxido de carbono está muy extendido en el procesamiento de alimentos y bebidas. Pone el gas en la cerveza y los refrescos, y también se emplea en el empacado de ensaladas o carne fresca, por ejemplo.
El gas también se emplea para aturdir a cerdos y pollos antes de ser sacrificados.
La fabricación de hielo seco también requiere de dióxido de carbono, lo que resulta fundamental para mantener los alimentos fríos en tanto son transportados.
Fuera de la industria de la alimentación también se emplea el CO2, por ejemplo en determinados procedimientos médicos o en la extracción de petróleo.