Laboratorio de artesanos de máscaras de Galapa, ya cuenta con sus primeros aprendices

Jóvenes recién egresados del colegio entre 18 y 20 años desarrollan el arte de esculpir figuras carnavaleras en madera.

Por Lina Robles

Todos los días un continuo martilleo se escucha en la cuadra donde las artesanías ‘El Toro Miura’ tiene su sede en Galapa, Atlántico. Allí los aprendices Juan José Pizano, Nayib Mercado y Esteban Tovar se encargan a diario de “sacarle el ánima a la madera”, como lo afirman.

Ellos hacen parte de la primera promoción de aprendices que salieron del Colegio María Auxiliadora de Galapa, quienes optaron por seguir a su maestro Manuel Pertúz, quien en estos días hace parte de la muestra de Expoartesanías en Bogotá, hasta su taller y graduarse en el oficio de artesano de máscaras de Galapa.

“Este es un trabajo muy bello que nació con nosotros desde el colegio y que ejercemos ahora de forma profesional”, destaca el joven Nayib de 18 años, uno de los más ágiles aprendices a PUBLIMETRO.

Este laboratorio creativo nació hace dos años y solo hasta 2017 está viendo sus frutos en sus alumnos. “No es fácil que estudiantes tan jóvenes aprendan esta tradición que generalmente es heredada de generación en generación”, subraya Fabián Castro, maestro artesano con más de 10 años de experiencia en ‘El Toro Miura’.

Los jóvenes cuentan que muchos comienzan en el proceso pero que pocos terminan. “La exigencia para conseguir que la madera llegue a su estado final es muy dura y también hay llegar y escalar en esta profesión, por ejemplo todos nosotros comenzamos como lijadores y allí pasamos a ser aprendices”, señala el aprendiz Pizano.

Un largo proceso

Para hacer las coloridas máscaras de Galapa la madera es el producto fundamental a conocer porque solo pueden ser elaboradas con un tipo de árbol que se llama ‘Ceiba roja’ y que crece en pocos corregimientos del Atlántico, entre ellos, Guaimaral, jurisdicción de Tubará.

“Es un árbol raro porque crece con gran volumen en su tronco y tiene la ventaja que su madera es liviana para que la artesanía no pese e incluso, con el paso del tiempo, ya cuando la máscara está elaborada se vuelve más liviana aún”, explica el maestro Castro en el taller.

Gobernación del Atlántico Taller de artesanos de máscaras en Galapa, Atlántico. / Gobernación del Atlántico

Por el uso de este tipo de madera, las artesanías El Toro Miura, tienen un acompañamiento especial de la autoridad ambiental CRA para todo lo relacionado con la utilización y manipulación de estos recursos naturales del departamento.

La madera pasa por un proceso de secado durante tres días, que se realiza de forma natural en un solar, en el segundo piso del taller, donde se seca de forma natural con ayuda de los rayos solares. Luego el material en bruto es cortado y pasado por una prensa donde adquiere la forma que el tallador desee según los pedidos que se vayan realizando.

Es allí en el taller del primer piso, donde se yerguen cinco pedestales de madera, en los cuáles cada artesano y los aprendices trabajan a mano rodeados por música y pilas de aserrín solo ayudados con rudimentarias herramientas como machetes, chuchillos, cinceles y martillos con los que van moldeando las formas. “Entre las figuras más difíciles de hacer están las máscaras de 25 a 60 centímetros a las cuáles les hacemos un hueco en la parte de atrás para que pesen menos y las ensambladas como la del Torito, que es nuestra marca particular, pero que conllevan mucha dificultad su elaboración”, resalta el maestro Castro.

La máscara del toro es la figura protagonista de la danza del Toro Grande, representada por varios grupos folclóricos que desfilan en el Carnaval de Barranquilla, algunos de ellos, ostentan hasta más de 150 años de tradición como una de las danzas ancestrales de la fiesta del dios Momo. Esta máscara en particular puede llevar los cuernos ensamblados en madera o con los propios cachos originales del animal que son lijados a mano hasta lograr una reluciente terminación.

Después que las figuras son talladas, son trasladadas al segundo piso del taller, donde se les aplica una primera capa de pintura color mate con base en agua y vuelven a ser secadas en el solar, luego pasan al taller de pintura para que reciban su capa final en aceite, espacio en el que reciben sus llamativos colores, diseños que han pasada a lo largo de 30 años, como una tradición familiar.

Este mes, el taller El Toro Miura recibió por parte del Icontec el sello de Calidad Hecho a Mano, junto a otros 45 artesanos del país, por su maestría en la elaboración de esos productos, que se suman a la economía naranja del departamento.

Actualmente esta casa de artesanos no solo realiza máscaras sino que han divido su producción en varias líneas de trabajo, que cuentan con accesorios de oficina, cocina, decoración y corporativos. Esta organización espera que con el nuevo semillero que crece en su taller, sus aprendices puedan también aportar su creatividad e innovación a estas piezas únicas en el Atlántico.

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